Vivimos en una sociedad donde todo viene masticado, predeterminado, donde la vida se encasilla en ciertos parámetros que atrapan, te entretienen, te exprimen y te impiden poder alzar la mirada un poco más allá. Estamos bajo control mental.

A tal punto hemos llegado hasta que incluso somos incapaces de poder llegar a imaginar nada diferente, ni siquiera imaginar en si.

Nos encontramos en nuestro día a día cada vez con más frecuencia con muchísima gente que afirma que son incapaces de visualizar y a la vez imaginar. En nuestros talleres de viaje chamánico es un habitual.

En el momento de conectar con nosotros mismos, con nuestro mundo interior, a través de utilizar esta herramienta divina como es la imaginación creativa, aparece múltiples barreras que nos bloquean y nos vetan la conexión con lo sutil.

En realidad, esta es una manera muy fácil de comprobar cuanto control mental existe en nuestra vida que nos debilita, nos desempodera, nos priva del conocimiento de la verdad,  y por tanto, el sano equilibrio vital.

Vivimos bajo Control Mental sin ser conscientes de ello

Vivimos en un mundo de control mental y ello es la causa de que la mayor parte de nuestro tiempo la pasemos como autómatas, sin conexión al Sentir y encauzados en modos de vida que nos predefinen y bailando al son de los hilos ocultos sin cuestionarnos nada e incapaces  de vislumbrar otra manera de pensar y actuar.

El control mental empieza desde edades muy tempranas. Nos meten en vereda. Nos normalizan enmudeciendo cada atisbo de creatividad, de divergencia, de libre Sentir que nace del corazón de los infantes. Por la boca se dice que protege la diferencia, pero en la práctica se castiga al niño que utiliza su imaginación, que sigue su Sentir, o que se aleja de acatar las normas. En verdad, se busca la uniformidad deseada.

Y al finalizar nuestra instrucción tenemos a niños controlados, ajustados a los parámetros de la media y aptos para seguir transformándose «buenos futuros ciudadanos», cada vez más alejados de los seres libres que eran al nacer.

En el interior de sus cabezas, las normas, contenidos, muchos contenidos, rellenos de paja, mucho saber estar inanimados, quietos, obedientes a acarar órdenes. Ocho horas sentados en pupitres bajo la batuta del maestro que representa en realidad la autoridad hace mella en buen segura.

En sus cabezas queda poco sitio para experimentar con la imaginación creativa. Se nos da todo hecho, masticado, «las cosas son así«, y lo que se aprende no se puede modificar  ni cuestionar por ser la «verdad oficial».

Sin la imaginación creativa no vas a poder contribuir a modelar el mundo, a conectar con la sabiduría del conocimiento interior, a sentir lo sutil y a tener el empuje, el atrevimiento de obrar de manera diferente de lo que se espera de nosotros.

Las bases del control mental ya están instauradas a nivel formativo.

Paralelamente el medio social en donde estamos inmersos se encarga del resto. Mucha tele, mucho videojuego, mucho que te den hecho sin esfuerzo y todo tragar la información que los que mueven realmente los hilos de la sociedad, los controladores, quieran. Y todos, infantes y adultos a tragar lo que sea, aunque no se sostenga, o se vislumbre como falso.

Y esto ¿Por qué?

Porque no solo el control mental al que se nos somete no veta la ya de por si imprescindible herramienta divina como es la imaginación creativa, sino que desde pequeños se nos enseña, se nos inculca, se nos instruye en el «obedecer»: en no cuestionar, en solo aceptar lo oficial, en no hacernos preguntas, y por tanto en no pensar libremente.

De la educación se han relegado e incluso eliminado la lógica, la retórica, la gramática en profundidad analizando el verdadero sentido del discurso, buscando incoherencias o  desarrollando la propia argumentación.

El método clásico de enseñanza llamada el Trivium ha quedado soterrado completamente bajo el oficialismo y el aprendizaje vomitivo y repetitivo que con un sistema de valoración centrado en el objetivo «del premio», de la puntuación, de la competitividad, ha reemplazado y anulado el propio discernimiento.

No sabemos utilizar nuestra mente como nexo entre nuestro mundo físico y antesala de nuestro mundo espiritual. La mente ya no está al servicio del Sentir ni piensa con criterio a lo natural, está totalmente controlada.

Prohibido discernir, cuestionar, discutir, contradecir,…

Fuera de la escuela, a nivel social, la sociedad también se encarga de ridiculizar y de no dar voz a cualquier forma de pensar que no vaya en los cauces predeterminados que se esperan. Se señala e incluso se criminaliza al divergente, al que cuestiona el proceder social cuando ve una incoherencia. Los medios son un buen ejemplo de ello, demonizando a cualquiera que se atreva a ir contracorriente. Son las mayores herramientas de manipulación mental del sistema.

Para los individuos, lo que aparece en los medios oficiales y lo que dictamina la «autoridad», aquella figura que nos han hecho reconocer desde niños, va «a misa», sin plantearnos que lo que dicen pueda ser falso, perjudicial, sin pararnos a Sentir, a detectar y analizar cualquier incoherencia y por tanto, sin opción a poder discernir sobre nada, ni tan solo sobre lo que está bien o mal, sobre lo que es verdadero o falso.


La normalización general y la presión de pertenecer al grupo para poder «vivir» en sociedad y ser aceptado (tener buena nota, buena conducta,…) acaba con cualquier duda incipiente o idea nueva que contradiga a la mayoría.
Así pasan los días y nos acostumbramos a vivir en una cárcel vital, esclavos de las decisiones de los de arriba, lo que nos lleva en muchas ocasiones a vivir una vida insípida, que no entendemos, y de la que no sabemos escapar, ni siquiera tenemos intención de ello.

Nos falta discernimiento.
Nos falta imaginación creativa.

Y nos falta a volver a Sentir la conexión con nuestro Ser (Sentir) para devolvernos de decidir y crear sanamente la vida y equilibrar una sociedad que actualmente está enferma, palidece, como títeres sin vida, con la cabeza llena de serrín , incapaz de pensar con criterio, y si corazón, incapaz de activar nuestro mundo interior para que por fin pueda reflejarse en el exterior.

¿Ante ello que podemos hacer?

No nos queda más remedio que hacer un «creck» en la mente a todas las creencias, a todos los aprendizajes de comportamiento adquiridos, y aceptar que debemos mirar con nuevos ojos para que nuestro paradigma sea diferente.

Radar Chamán

Activa tu Chamán Interior

Vamos a tener que pausarnos, practicar la auto-observación de nosotros mismos y del mundo.
Vamos a tener que empezar a plantearnos cuestiones.
Vamos a prestar atención para así poder detectar incoherencias.
Vamos a tener que confiar en nuestro Sentir.
Vamos a volver a escuchar nuestra voz interior.
Y poco a poco, vamos a devolvernos la conexión y la sabiduría.

Recupera la conexión con Tu Sentir

Cuando nos ponemos en modo Sentir, cuando empezamos a ejercitar de nuevo paulatinamente nuestra lógica, nuestra intuición en búsqueda del equilibrio y la verdad, vamos a empezar a recuperar nuestra imaginación creativa, la que nos lleva a diseñar como va a ser nuestra realidad, y con el discernimiento, a través del filtro del Sentir, vamos a poder tomar decisiones correctas, acordes a nosotros mismos y a la ley Natural y vamos a despertar en un mundo diferente.

Tras la toma de conciencia, nos pueda resultar una visión del mundo tal como esta funcionando caótica, sinsentido, deshumanizada, pero allí estaremos nosotros con nuestra energía, nuestro potencial, como agentes transformadores, empezando por nosotros mismos y nuestra luz interior reflejada al fin en nosotros y en lo que hacemos.
Todo se ve diferente cuando se recupera el sentido, la lucidez, la coherencia con el Sentir y el conocimiento de la Verdad y la Ley Natural.

No te penalices si tienes imaginación ¡Úsala!¡Déjala que aflore en tu día a día!¡Conéctala con tu Sentir!

Atrévete a poner en práctica el pararte a discernir. Recuerda, ¡no todo vale! y no tienes porqué obedecer ciegamente ni porque seguir un camino trazado que no es el tuyo.

¡Tú decides en que mundo quieres quedarte?

Es hora de Sentir, de retomar el Rumbo.

¿Por qué no ahora?¡Ahora no es tarde!

¡No te comas el coco!¡No te pongas trabas! Eliminemos las barreras del control mental que nos esclaviza. No somos borregos que van al matadero. Somos seres humanos con la chispa divina en el interior y solo hay que activarla para que el mundo por fin sea algo con propósito, con sentido.

¡No te permitas seguir viviendo en un mundo desnaturalizado!

Siente, piensa, imagina para crear. Actúa y por fin VIVE.


NOTA: El Viaje Chamánico es una herramienta poderosa para desarrollar y potenciar tu Imaginación Creativa y contrarrestar los efectos del Control Mental.

Te animamos a que lo practiques y a que vengas a nuestros talleres vivenciales.

¿Para qué me puede Servir el Viaje Chamánico en mi día a día?

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