En un mundo donde se fomenta el Control Mental para insuflar el miedo en la mente y los corazones de seres humanos, es muy normal que vivamos la mayoría del tiempo bajo el estado de temor si no aplicamos una auto-observacion y auto-control constante y consciente para remediarlo.

En otros artículos ya hemos comentado que el miedo nos desconecta de nuestro Sentir, nos desconecta de nuestra voz interior, y nos hace que actuemos en automático, en modo supervivencia.

Entonces, ¿Cómo recuperar la conexión con mi Sentir cuando tengo miedo?

Primero, te has de dar cuenta de que es humano tener miedo (los robots no tienen miedo).

Piensa en el miedo como en una herramienta que está a tu disposición, a tu servicio, como señal para captar tu atención.
 

Cuando percibes el miedo, el primer paso es reconocerlo.

 
A continuación deberás, sí o sí, pararte (¡que difícil es hacer este sencillo y esencal paso para muchos!) Respirar, tomar conciencia de que el miedo está ahí y a partir de ahí tienes una oportunidad única para poder llegar a ti, a tu ser, hablarte con franqueza, comprenderte mejor y avanzar incluso con miedo, porque lo habrás conocido y con ese paso va a desprender al miedo de su gran arma de peso que para nosotros es el temor a lo que no conocemos, no dominamos, nos es ajeno.

Estamos en que hemos reconocido que tenemos miedo y nos hemos parado. A partir de ahí tenemos que preguntarnos, más que a que tenemos miedo, el por qué tenemos miedo. El «a qué» puede ser muy obvio: a la enfermedad, al dolor, el quedarme sin trabajo,…
 

 
En realidad con el «a qué» estamos proyectando en magnificencia algo irreal, pues no existe todavía, a partir de un indicio, a unas creencias (la mayoría de las veces programadas e impuestas por el sistema). En verdad,no estamos seguros si se va a producir el evento temido o no.

Cuando nos centramos en el «por qué» nos dirigimos a trabajar lo que es real. Ya está ahí, y en este caso, se centra en una carencia tuya, se genera a partir de unas creencias que te desempoderan, te limitan.
 

Pregúntate

 
¿Te falta seguridad?
¿Te falta conocimiento?
¿Te falta fuerza?
¿Qué te falta?

¿Si eres consciente de lo que te falta, podrías combatir a tu miedo y hacerlo pequeño, protegerte?
¿Si temes a la serpiente, quizás un palo te daría protección?
¿Si temes a la oscuridad, quizás una luz te daría confianza?
¿Si temes a la altura, quizás una baranda te daría seguridad?
¿Qué te falta para contrarrestar tu miedo, para limitarlo en su justa medida?

Te hemos puesto ejemplos muy físicos, pero el miedo ataca en cualquier plano.

Aún así siempre vas a poder analizarte y sincerarte contigo. Saber que te pasa. Que tienes que mejorar en ti. Que parte de ti está atrapada y has de dejar aflorar y cultivar.
 

No te engañes, el miedo no está afuera, está adentro de ti. Es TU miedo.

 

 

El miedo no desaparece a las primeras de cambio. Pero si te pones a oír tu voz interior y te pones frente al espejo, estás empezando a utilizar tu Sentir y esa es la mejor herramienta contra el miedo, contra la inacción, pues el primer paso para poder actuar siempre y también contra el miedo, es conocer y entender, y eso lo hacemos dejando fluir nuestro Sentir.

Cuando comprendemos lo que realmente nos pasa, estaremos en opción de empezar a construir nuestra baranda, nuestro faro, aquello que nos va a ayudar a diluir ese miedo que siempre magnificábamos y que desde el momento de nuestra conexión sincera interior ya conocemos pues somos capaces de ponerle nombre (conocemos la causa raíz) y ya no nos paraliza más.

Quizás empecemos a conocer las creencias que nos llevan al miedo. Incluso planteemos retos vivenciales para comprobar si son creencias verdaderas o falsas, y decidir que hacer con ellas. afirmarlas, modificarlas, o eliminarlas… Las creencias generan nuestras conductas. Muchas de nuestras malas conductas están generadas por creencias falsas o ficticias. Cuando utilizamos nuestro Sentir, estamos por encima de las creencias, y obtenemos un estado de conciencia sobre el cual las podemos evaluar y filtrar sin interferencias.
 

Párate solo para Sentir, nunca te pares por miedo.

 

 

Aprende a convivir con tus miedos, como lo que son, avisos de tu naturaleza que te alertan que debes despertar en ciertos aspectos o debes rectificar en algo.

Si lo piensas bien, gracias al miedo, vas a tener la oportunidad de descubrir tu Sentir, si realmente lo decides y a partir de ahí, aplicarlo con conciencia en tu vida, en cada paso que das.

Coger el toro por lo cuernos es mirarte tú al espejo y buscar en ti, preguntarte,… Requiere trabajo, no hay varitas mágicas.
 

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