Cuestionarse la existencia o no del libre albedrío está al mismo nivel que cuestionarnos la propia Esencia o la evidencia del Sentir mismo o la Conciencia.

Negar el libre albedrío es negar el concepto y la opción de Libertad.  Es creer que todo, absolutamente todo, está predeterminado y somos meros autómatas del vivir. O lo que es peor, que nuestra existencia y nuestro futuro es fruto del azar y nada tenemos que aportar, que carecemos de poder y de valor alguno. Es negar la conciencia y el propio crecimiento y evolución. Es acabar con el Ser Humano como ser vivo creativo. Quizás haya muchos intereses ocultos cuyo mayor objetivo sea hacernos creer precisamente eso, que nosotros no tenemos nada que hacer en nuestras vidas más que dejarnos llevar por el sistema y obedecer sin cuestionarnos nada. Para está cuestión la abordaremos en detalle en otro momento.

Por ahora, centrémonos en reconocer como comprobar que el libre albedrío existe y a partir de ahí practiquemos conscientemente nuestra elección responsable para volver a ser los directores de orquesta de nuestra melodía vital para sintonizar definitivamente con nuestro rumbo.

Ya en otras ocasiones hemos abordado el tema importantísimo del principio de la causa y el efecto, pero no con una mirada determinista, que nos lleva a entrar en una rueda del tren imparable de causa y efectos que no se puede desviar de la trayectoria y que nos arrastra, sino más bien todo lo contrario. Con la mirada de la comprensión para, una vez con el entendimiento y conciencia suficiente, ser capaces de decidir modificar el rumbo de dicho tren hacia el destino que realmente nos es afín.

La vida está llena de momentos de elecciones

Ahí es donde entra en juego el libre albedrío. La vida está llena de elecciones constantes, conscientes e inconscientes, ue sin duda vienen influenciadas por nuestras experiencias, creencias, entorno y toda la mochila que cargamos desde que nacemos. Como hemos comentado, todo ello tiene influencia pero no predetermina nuestra decisión y nuestra acción.

Nuestra acción va a depender de nuestra voluntad finalmente. Todos en algún momento de nuestra existencia y si quieres si no eras consciente de ello puedes experimentarlo a partir de ahora, podemos plantearnos hacer o no una acción,o en última instancia, cambiar de parecer y optar por llevar a cabo una acción completamente diferente a la decidida en primera opción. Ya de por si, este hecho, nos demuestra que hay una incidencia por nuestra parte, una elección.

Practica y siente tu libre albedrío

Podemos practicar conscientemente dejar de obedecer una orden con la que no comulgamos, por ejemplo. O iniciar acciones diferentes a las que hacemos normalmente, solo para ver como nuestra voluntad es la que lleva a cabo nuestro poder de decisión.

Pero no se trata simplemente de escoger arbitrariamente para demostrarnos que tenemos libertad de elección, el libre albedrío es mucho más profundo.

Sin duda también todos en algún momento hemos sentido un regusto tras llevar a cabo una acción determinada. En algunas ocasiones ese regusto es amargo, viene cargado de una noción de saber a ciencia cierta que estamos implementando una acción con la que no estamos de acuerdo al menos en esencia, una acción a contra natura. En otras ocasiones, por el contrario, saboreamos con satisfacción la alegría y plenitud que conlleva haber llevado a cabo la decisión de haber implementado dicha acción.

Estamos hablando de que instintivamente tenemos mecanismos para valorar desde nuestra esencia la corrección e incorreción de nuestras acciones.

Ejerce tu libre albedrío: Conecta con tu Sentir

Eso va mucho más allá de seguir o no las normas impuestas por el hombre. Es algo natural y vital. Es un conocimiento profundo de los ingredientes de la vida. Y la responsabilidad de escoger los apropiados en cada momentos. Estamos hablando del Sentir.

El Sentir implica conciencia y responsabilidad: Acción de vida creativa responsable.

¿Hay alguien que pueda negar la existencia de esa voz interior que nos habla y que pretende guiarnos y nos muestra los posibles caminos más convenientes?

Negar el libre albedrío, la opción de la elección, es negar la Ley Natural y la Libertad en la vida del hombre para participar en la co-creación del mundo en que vivimos. Es negar el discernimiento entre el bien y el mal, y es someterse decididamente al Caos.

Cuando llevas el Sentir a tu vida, cuando tomas decisiones conscientes y responsables, cuando conectas con la Alegría de Vivir, con la Libertad, con la Vida, saboreas el poder de la elección de manera profunda, y por fin, conectas con el sentido de la Vida.

Cuando acallas tu voz interior, la que te plantea que elijas con consciencia, cuando te rindes a pasar por la vida cediendo tu poder, tu libertad, tu soberanía creadora a otros o a un sistema automática que nos anula como seres humanos y que sustituye nuestra chispa divina por leyes arbitrarias, estás matando el libre albedrío, y te estás condenando a ti y a la humanidad, a sobrevivir como esclavos de una sociedad anti-humana que ignora el corazón, el Sentir y la Ley Natural.

Insistimos: Es fácilmente comprobable que puedes escoger. Decir ¡NO! Cuando no se te respeta o se obliga a hacer algo que te afecta moralmente, es una primera práctica para poner en acción tu libre albedrío, tu poder de decisión.

Si te conectas con tu Sentir, vas a poder a buen seguro poner en práctica en muchas ocasiones esto mismo. Es decir, actuar de forma diferente a lo que se hace por inercia y de manera autómata y predeterminada. Vas a ver como la primera incidencia positiva que vas a comprobar es precisamente en tu espíritu, pues cuando ejerces tu libertad de decidir y actuar acorde a tu Sentir se experimenta una gran satisfacción interior, que se siente en todas las células que conforman tu Ser.

Por fin estás dejando tomar el timón a tu esencia. Tu alma y el ser humano en acción están coordinados y el libre albedrío creativo por fin formará parte de tu propósito de vida.

¿Todavía dudas?

¿Crees que hay alguien en el mundo, desde el origen de la humanidad, que no haya tenido consciencia, que no haya tenido enraizado el anhelo intrínseco de la Libertad?

Quizás ello signifique que la Libertad en si constituye nuestro empuje vital, que en realidad se trata de algo más importante, más esencial y que no debemos ignorar de una verdadera Ley Natural que forma parte de nosotros y no deberíamos negar para que se desarrolle por fin y sin más remedio para la humanidad, una vida feliz, armónica y plena.

¿Qué sentido tiene que todo ser humano dispone de instrumentos como el Sentir, la Conciencia, la Intuición, la imaginación creativa, el Discernimiento, si no es para poder poder ser un agente co-creador y poder decidir? ¿Acaso tú mismo no sientes que dispones de dichos instrumentos?

Si todavía dudas de tu libre albedrío, es un síntoma claro de que estás bajo Control Mental.

Sin duda nuestras creencias condicionan nuestro comportamiento y nuestras decisiones. Los Dogmas y adoctrinamientos que adoptamos de forma voluntaria o impuesta nos encierran en creencias que marcan nuestro devenir. Si sientes que no tienes capacidad de elección, que estás atrapado, que el libre albedrío no existe para ti, quizás es hora de que revises tu paradigma de vida.

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