En artículos anteriores estuvimos profundizando en como el Sentir nos conecta con la Voz Interior, con esa voz esencial que conecta con la propia Divinidad, con la propia creación, nos lleva a desarrollarnos en resonancia y fluir natural, aportando completitud al entorno, encajando en la vida en armonía.

Cuando todo fluye armoniosamente, con la senda trazada, cuando se produce un baile en el que cada uno de nosotros entiende el ritmo en cooperación, sumando junto al otro, sin atropellos, aportando el propio valor y belleza sin el cual el cuadro no sería el mismo, pero a la vez sabiendo valorar el movimiento del otro, pues se basa en un entendimiento,podemos decir que nos mueve el mismo principio, nos marca la misma Ley, la Ley tan Natural como la Vida propia, como el Sentido de la Vida.

Hablar el mismo idioma, conectar con la misma frecuencia, latir juntos, significa reconocer esta divina forma de comprensión de cómo debemos actuar para crear desde la fuente la vida en el mundo, de tal manera que, cuanto más cerca estamos de la pura verdad, más plenos y mejor dejamos a nuestro paso la huella de Dios, co-creando conjuntamente con nuestro vivir el desarrollo de un mundo y una realidad que va a fluir en busca del equilibrio y armonía, una realidad de canción alegre.

Sin duda, la Ley Natural es la senda que guía este buen devenir. Cuando comprendo la sencillez de los principios del movimiento de la Vida, que yo no bailo solo, que no estoy a la deriva, que puedo desarrollarme con armonía junto a mis congéneres y el entorno, que hay un patrón que ayuda y sirve de guía, y que este patrón se basa en el respeto equilibrado y mutuo que nace de la comprensión y valoración de la Vida y de nuestra experiencia en esta realidad, habremos dado un gran paso para empezar a derivar nuestro mundo hacia una realidad más justa y equilibrada, más bella, más cercana a la naturaleza de la fuente.

La Ley Natural, la Ley Moral, está escrita en nuestro corazón

Estamos hablando de conectar, gracias a nuestro puro Sentir, con esta Ley Natural que ES, que nos da la oportunidad de escoger ser seres morales con  opción de saber en esencia la diferencia entre el bien y el mal, que está accesible en el propio corazón cuando el Sentir nos despoja de falsas creencias impuestas y nos devuelve la desnudez de la esencia con certeza absoluta, que nos hace vibrar y comprender.

Estamos hablando de algo tan esencial como responsabilizarnos de nuestra elección en cada paso de nuestro camino, teniendo claro la relevancia de este hecho, pues alejarnos o no de nuestro rumbo nos va a afectar a nosotros y a los que nos rodean como piezas del puzzle común que compartimos y del que formamos parte.Y nuestra libertad de decisión, o el hecho de pasar por la Vida sin tomar la Soberanía de hacerlo u dejar que la Sociedad decida por mi.

La esencia de la regla, si la analizamos en términos de Ley, es sencilla. Por una parte entender nuestra responsabilidad, la grandeza de poder escoger (libre albedrio) y de otra el saber que nuestra manera de actuar se ha de regir por el respeto y comprensión de mi prójimo con quien comparto mi día a día el camino (espacio-tiempo).

«No hagas al otro lo que no quieras que te hagan a ti». Es una frase que resume muy bien esto.

La Ley Natural como referencia para el retorno al Ser

Esta base de la Ley Natural puede ayudar a muchos en el camino de retornar al eje. El propósito de tenerla presente a la hora de plantear nuestras acciones puede ser muy importante. Ya decimos muchas veces la importancia de pararnos, sentirnos, hacernos preguntas,…

Una vez entras en conexión con el Sentir, la respuesta natural va viniendo por si sola, porque solo hay una vía de verdad y conexión para redirigirnos hacia la armonía co-creada.

Debemos empezar a tomar conciencia de que nuestra manera de enfocar la vida, de Vivir, cada acción o inacción que tomemos va a tener unas consecuencias a la hora de tejer nuestra realidad, que el resultado se decante hacia la armonía, si realmente nos acompasamos a esta Ley Natural, a este empuje vital que nos acompaña o por el contrario nuestra realidad se torne gris, caótica, y sin sentido (principio de causa y efecto).

No desprecies tu regalo divino

Tenemos la misión de Sentir la Vida de Dios en la Tierra. Desarrollar la Gran Creación. Ser partícipes experimentando esta grandeza y plenitud. No lo desaprovechemos. Nunca es tarde para rectificar el rumbo. Lo decimos tantas veces! Ese sencillo cambio de paradigma puede dar u giro a nuestra vida que nos ayude a dejarnos de creer perdidos y recuperar la  Alegría de Vivir.

Abre tu corazón al Sentir. Busca el equilibrio. Ten presente y conecta con la Ley Natural para comprender mejor el funcionamiento de la Vida y se por fin la pincelada del tapiz del Mundo, el puzzle que sabe como encajar en la Vida.

Conocer las reglas te hará disfrutar con más plenitud del juego, pero estas reglas las has de conectar con el corazón para que realmente se muestren en un resultado de fluidez.

No todo es mente como nos quieren hacer creer. El Todo, el universo es un Corazón-Mente. El pulso conecta con el Sentir.

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