Cuando recuperas la escucha de tu Sentir, empiezas a hacer caso de sus avisos de alerta y empiezas a usar tu propio sentido crítico. Sorprendido, comienzas a ver las incoherencias del mundo que te rodea y te encuentras en ocasiones (más de lo que nos gustaría) con el sin sentido de muchas leyes del hombre que van en contra de las leyes naturales, o en contra de nuestro sentido de justicia interior (libertad, equilibrio, armonía, respeto,…)

En algunas circunstancias, esas leyes del hombre impuestas nos incitan a actuar, de forma obligada, en contra de lo que dicta nuestro Sentir generándonos un conflicto esencial.

¿Cómo gestionar estas situaciones de conflicto respecto a lo que tiene sentido natural para mi y lo que me obligan a hacer por «ley»?

Como siempre, no hay una respuesta general. Dependerá de las circunstancias, entorno, momento, y sobre todo del Sentir de cada persona. Pero si podemos hacer una exploración de diferentes casuísticas que pueden servir de ejemplos a la hora de entender de como buscar la estrategia que nos lleve a actuar de la forma más adecuada y coherente para nosotros acorde a nuestro Sentir.

Algunos escenarios

En primer lugar canaliza el alcance de la obligación, si realmente te obliga o te autoimpones, por miedo, por no desentonar y acatas sin quizás tener porque hacerlo la consigna que contradice tu sentir.

Muchas veces damos por hecho que las cosas deben ser así, que siempre han sido así, que como el elefante encadenado, nosotros mismos asumimos nuestras propias cadenas, nos autoimponemos las limitaciones, y no paramos atención a que realmente podemos seguir las consignas de nuestro Sentir sin temor.

Por otra parte, en el caso de una obligación forzosa deberíamos plantearnos caso a caso como reaccionar, dependiendo el grado de afectación ante mi sentir.¿Lo que me imponen puede afectar solo a mi persona o a otros?¿ Lo que me imponen podría ser algo contra natura, algo inaceptable para mi, por ejemplo cuando tantos jóvenes se vieron obligados a  ser reclutados por la patria con la consigna de matar?

Hay temas que son tan profundos que pueden crear grandes conflictos.

¿Sería capaz de matar solo porque me lo imponen?
¿Sería capaz de ser consecuente y resistirme a tal hecho, exponiéndome quizás ante la sociedad a recibir el castigo por no acatar las consignas?
¿Cierro los ojos ante mi sentir y justifico mis acciones aunque en otro momento fuese contrariamente aférrimo a lo que ahora hago en autómata?
¿Hasta que punto no pueden cambiar las cosas?

Realmente, todas estas series de preguntas, nos las podemos seguir haciendo en casos no tan extremos, pero pensemos que todo suma y mis decisiones y acciones van a condicionar mi rumbo y mi coherencia vital con él.

En este momento vale la pena recordar que todos tenemos un radio de acción, una zona de influencia que realmente podemos alterar. No debemos pretender cambiar el mundo, cambiar la humanidad entera, pero recordando el poder del efecto compuesto, si que podemos iniciar un cambio alrededor nuestro, que pro influencia se vaya extendiendo y se propague cuan ondas en el estanque. Por eso, recuerda centrar tu atención en lo que te rodea.

¿Hay elección?

Plantéate entonces si realmente tienes un margen de acción para transformar aquello que por norma te hace activar tu radar del Sentir y poner alerta en que es algo que para ti no va bien.

Podría ser que fuera algo compartido con más gente. Que fuese algo que al cambiarlo, no solo te beneficiase a ti, sino al colectivo. Quizás este en tu mano iniciar los paso para que la transformación se produzca. Muchas veces, gracias a la actitud valiente de alguno, se han logrado cambiar las cosas, muchas leyes injustas.

Las leyes de los hombres muchas veces difieren de las naturales y cambian, y cambian constantemente.

Si tu Sentir te dice que tu objetivo es esforzarte por cambiar algo aceptado por norma, en concreto, adelante e intenta seguir lo que dicta tu corazón. Lo consigas o no, estarás siendo coherente contigo, es decir, estarás en tu buen rumbo independientemente del resultado. Eso es aplicable a todo.

Si tienes la sensación de que te hacen «pasar por el aro», por ejemplo que te hacen estar confinado, que te obligan a vacunarte (o simplemente sientes que el entorno está contaminado,…), lo mejor que puedes hacer, si realmente no hay salida (si no puedes conseguir romper el confinamiento, evitar la vacuna, o cambiar de entorno aunque eso suponga un cambio radical de vida) es idear tu estrategia para contrarrestar aquello que has de experimentar en contra de tu Sentir. Siempre con vistas a buscar el equilibrio.

Así, en los ejemplos anteriores, quizás deberías fortalecerte, aumentar tus defensas, tanto de tu cuerpo como a otros niveles. Quizás lo más contraproducente, si no hay escapatoria, en estos casos, sea entrar en conflicto. Quizás aceptar, asumir y desde la fortaleza de espíritu, y en este caso también la preparación y nutrición del cuerpo, además de tu intención y convencimiento vas a poder eliminar aquello que te han inyectado, o vas a poder seguir sano y en forma, a pesar de tu confinamiento.

Busca la compensación para encontrar el equilibrio

De esta manera sencillamente estarás solucionando un problema, una situación que es lo que hacemos al vivir. Enfrentarnos en situaciones en las que decidir nuestro enfoque. Por lo tanto, en el fondo, vamos a seguir siguiendo las pautas de nuestro Sentir para superar/contrarrestar  aquello que a priori no nos sienta bien.

No hace falta entrar en lucha en muchos caso, aunque quizás tu Sentir en otros te indique que debes optar por una negativa total a «pasar por el aro». Por ejemplo en el caso de grado extremo de enfrentarte a una orden de tomar una arma para matar y entonces quizás pueda ser un ejemplo para que otros sigan tus pasos a pesar de tener unas consecuencias muy adversas para ti. Estarás igualmente plantando tu semilla para nada en vano.

Si tu Sentir te dice que prefieres aceptar las consecuencias, estarás en coherencia y como en ocasiones anteriores comentadas, estarás actuando acorde a ti,  fuera del miedo.

No hace falta pensar solo en casos extremos. Por ejemplo, decido que quiero secundar una huelga, en mi trabajo nadie la sigue porque nos van a penalizar económicamente (caso real). Yo hago huelga asumiendo que tiene esa consecuencia. En mi caso, la empresa entiende que tengo mis razones y principios, lo encuentra justificado y ni siquiera acaban por penalizarme en el sueldo. A veces hacemos más grande el miedo de lo que realmente es en realidad.

Por miedo seguimos encadenándonos y autolimitándonos en algo que es esencial para nosotros y por ende, a nuestra contribución a la Vida.

Y siempre, siempre, estará hay nuestro poder de elegir, de tomar decisiones. Busca la más adecuada en coherencia con tu Sentir.

 

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