Cuando nos hablan del «bien común» reconocemos estas palabras como palabras mayores. Un argumento sobre el cual no se puede rebatir, ni contradecir. Parece que con el «bien común» se consiguiese conectar con algo con peso propio que literalmente nos aplasta, como un yugo que está por encima de nosotros como individuos. Lo acatamos como una «causa mayor» más importante, que me supera, de gran valor según nos dicen, pero no para mi sino para «La Sociedad«.
 

El juego de palabras del Control Mental

 
El problema es que ya el propio sintagma, ya de per se, entra en contradicción, en incoherencia.

En primer lugar porque se habla de «bien» y generalmente se nos pide que nos sacrifiquemos, que hagamos algo contra-natura, lo cual no tiene nada que ver con el concepto de Bien. Por lo menos no le sienta bien a uno hacer algo que le es ajeno o impuesto. Y aquí está la segunda contradicción, si se trata de un bien «común» de alguna manera tendría que surgir de mi, estar en relación conmigo y no ser algo ajeno a mi, o ya no se puede considerar común.
 

 
Para que sea un Bien Común ha de ser también un bien para mi y no una imposición o un contenerme, o un privarme, o un quitarme mis derechos naturales e inalienables (Ley Natural),…
 

El verdadero «Bien común»

 
Con el argumento del «bien común» te distraen y encandilan con el siempre falso lema de «la buena causa» (la trampa del buenismo). Si cuando te hablan del «bien común» lo filtra tu Sentir y ves que lo que se te incita te disgusta, que no va contigo, quizás no se trate de un verdadero Bien Común. El verdadero Bien Común va ligado al Sentido Común, pero no el «sentido común» impuesto sino al del propio Sentir, al radar que como ser humano consciente tenemos activo para conocer la Verdad. Es decir, será Bien Común, cuando tu Sentir te lo confirme.

Siente si es un Bien lo que te quieren imponer o no lo es. Analiza a quién beneficia realmente esa acción. Filtra si tu elección de seguir en acción por «bien común» que se te pide realmente es para ti un sacrificio, si es una norma para facilitar la convivencia, si respeta (te respeta a ti y respeta a los otros),…
 

 
En cualquier caso que se te pida/imponga realizar algo en nombre del «bien común» no tiene demasiado sentido. El Bien Común debería ser algo natural cuando estás conectado con tu Sentir, algo que  fluye de nuestro paso respetuoso con la vida.

El verdadero Bien Común no tiene retractores, ya que surge de forma natural en cada uno de nosotros. Todo el mundo tiene la capacidad de identificar desde su Sentir que es necesaria realizar la acción, tanto por el bien propio como por el bien de la comunidad. El Bien Común nos potencia en vez de limitarnos. El Bien Común genera Libertad, no grilletes.
 

Los nuevos dioses

 
Hoy en día, el «bien común» coge atributos de Dios mismo, como si «La Sociedad» fuese nuestra mismísima creadora y nosotros debiésemos rendirle culto o obedecerla ciegamente. Pero recordemos que «La Sociedad» es algo ficticio, no tiene vida propia, y pierde su sentido cuando se olvida del Sentir de cada uno de los Seres Vivos que la conforman.

Así que cuando te hablen del mantra «del bien común» o «lo hacemos por vuestro bien» no te subas automáticamente al carro de esta terminología de moda. No te amilanes e intentes ser un buen ciudadano (falso buenismo), porque simplemente lo serás con quien te dicta la normas de lo que para él considera lo que es su bien y su mal. Pero ese Discernimiento no ha de venir de fuera, tu mismo, desde tu Sentir, vas a poder validar si te vas parando a analizar tu paso por esta vida y la dirección de tus decisiones y acciones, si algo es acorde a la Ley Natural y por tanto al verdadero Bien Común que nunca se aleja del «no hagas a los otros lo que no te gustaría que te hiciesen a ti«.
 

 
No te limites! No dejes de brillar, de Sentir por formar parte de una gran masa descerebrada guiada por cualquier «líder» psicópata.

Elige el verdadero Bien que nunca va a hacer daño consciente al ser humano, empezando por ti mismo.

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