Cuando nacemos nos zambullimos en la película del mundo, en una determinada escena, en un determinado tiempo, en un determinado lugar.

En ese momento asumimos un determinado guion de vida. Asumimos un rol y aprendemos arduamente a obedecer al entorno, a las circunstancias, a los maestros que nos ‘han tocado’ en el camino: familia, el lugar, el lenguaje, las costumbres, la religión,…

Somo novatos en esta realidad y con la mente vacía de recuerdos y de ideas y el corazón lleno de confianza, nos presentamos ante el mundo completamente desnudos y con ganas de desempeñar nuestro rol, asumiendo que debemos interpretar el papel que nos han asignado.

Ponemos al descubierto nuestra naturaleza programable. Así, nuestro potencial creativo, nuestro desarrollo como ser humano, tiende a adoptar el paradigma/paradigmas reinantes y nuestro Ser, nuestra alma, queda atrapada en una maraña de telarañas mentales de creencias que nos estancan y nos dirigen inconscientemente.
 

 
Un Paradigma es un conjunto de teorías y creencias cuyo núcleo central se acepta sin cuestionar y que suministran la base y modelo para entender y avanzar en un dominio concreto. Una teoría o creencia es un conocimiento especulativo, que no se ha comprobado en la práctica. Estamos llenos de creencias programadas que son hipótesis, que en verdad, no hemos comprobado que son ciertas.

El paradigma vital de nuestra vida que damos por supuesto, que no nos cuestionamos, que damos por inamovibles, y que está formado por aquellas creencias que son heredadas, que la mayoría de veces no sabemos de donde salen pero que tenemos incrustadas en nosotros mismos y nos llevan a actuar con unas determinadas acciones y nos llevan a vivir la vida de una determinada manera. Estamos llenos de creencias heredadas, programadas, que en verdad son hipótesis, especulación pura, y que muchas de ellas son fáciles de demostrar, en base a la experiencia, que son erróneas y por lo tanto nos llevan a actuar y vivir erróneamente. Pero en cambio se nos presentan como dogmas irrefutables en muchos ámbitos de nuestra vida (religión, educación, moral, ciencia,…).

Démonos cuenta como la palabra ‘determinar‘ tiene una especial relevancia, que pareciese que el Ser poca cosa tuviese que decir ante la situación que le ha tocado vivir, ante su historia.

La mayoría de acciones que tomamos en nuestra vida, la mayoría de hábitos de nuestro día a día, simplemente los hemos absorbido por imitación. A este saco va a parar todo aquello que hacemos porque ‘siempre ha sido así’ o que no sabemos explicar el porqué. Todo aquello sobre lo que no nos cuestionamos el sentido, así nos movemos por inercia en el paradigma que nos envuelve: ‘el mundo es así‘, de la misma naturaleza al mantra «yo soy así y nunca cambiaré»

 

 

En algunos casos, en algunas cuestiones, quizás se nos aparezca un regusto amargo, atisbos de la voz interior de nuestro Sentir, que nos alerta que quiere pronunciarse y brillar.

En otras cuestiones, es la falsa creencia de que estamos dirigiendo nuestra vida sin darnos cuenta de que lo hacemos ligados a unos patrones de creencias, que nos crean un paradigma vital que muchas veces nos van a hacer sentir vacíos.

Así de arraigadas tenemos algunas creencias, algunas visiones de la vida que más a nosotros, pertenecen a la sociedad, el entorno al cual vivimos y anula nuestro Sentir. Una forma de pensar estructurada y arraigada en nuestras mentes que forman parte de nuestro subconsciente y nos hace actuar en automático sin percatarnos de que están ahí y dirigen nuestras vidas.
 

 
Deberíamos todos pararnos a entender cuales son estos patrones que tantas veces nos imponen y tantas otras nos coartan nuestro impulso vital.

Deberíamos pararnos a Sentir de verdad. A distanciarnos de esas voces, ‘parásitos mentales’ que nos lleva a decir: ‘yo soy así‘, ‘el mundo es así y no lo he inventado yo‘,…

Quizás solo estemos, sin darnos cuenta, repitiendo las frases que oímos en nuestra infancia, la primera fuente de la que se alimenta nuestro paradigma y que nos influye de manera oculta para inducirnos a tomar decisiones autoimpuestas y a no elegir desde nuestro propio Sentir.

Con poco que paremos a Sentir, nos daremos cuenta de que nosotros no somos nuestros padres, ni nuestro país, ni nuestra raza, ni nuestro tiempo,…. Nosotros tenemos voz propia y por esta razón podemos elegir no repetir los mismos patrones, el mismo camino marcado que nuestros antecesores o el mundo que nos rodea.
 

 

Podemos  madurar nuestro aprendizaje y escoger.

 
Un caso real: Una persona que nació en el seno de una familia muy pobre, con un padre maltratador y vivido, que no se hacía responsable de la familia sino todo lo contrario, abusaba y se aprovechaba de ella. Esta persona, haciendo caso a su Sentir, y poniendo toda su conciencia y su alma, decidió que no le pondría la mano encima de nadie sin motivo y cambió su paradigma familiar y construyo una familia feliz y equilibrada aún siendo relativamente pobre.

Cuando te alineas con la Verdad, cuando reconoces lo que es una injusticia (contra Ley Natural) puede elegir y transformar tu paradigma vital y por lo tanto tu vida.

Todos tenemos libre albedrío de escoger y por tanto también la voluntad de generar nuevos y buenos hábitos acordes al Sentir que mejoren nuestra vida. Acorde a lo que nos es natural. Acorde a construir hacia el bien (alineado con Ley Natural) y hacia la belleza.

El siguiente gran peso en la determinación de nuestro paradigma regente es «la Sociedad«.
 

 
Somos capaces de anular completamente nuestro Sentir, aquello que realmente nos nutre el alma y vendernos a lo que la sociedad designe y lo camuflamos de «falso bien común«.

En realidad, en cuanto dejamos de lado nuestro Sentir, impera el instinto básico de supervivencia que tenemos anclado en la parte más oscura y arcaica de nuestro inconsciente: ‘con el grupo estaré más seguro‘. Especialmente cuando somos jóvenes y quizás tengamos el anhelo de dibujar desde el propio camino, solemos optar por buscar otros patrones, otro argumento en nuestra particular película que nos condicionan en el devenir.
 

Salimos del círculo estrecho de la familia y empezamos a vivir en manada.

 
El Grupo pasa a ser más importante incluso que el desarrollo propio, en la mayoría de los casos. Buscamos identificarnos con la manada, necesitamos la aceptación social y a partir de ahí introducimos el paradigma de la normalización social con la falsa ilusión de que somos nosotros los que decidimos seguir esos comportamientos marcados, cuando en realidad es nuestro subconsciente en base el paradigma construido el que toma la decisión por nosotros: entrar a formar parte de la moda, de las tendencias, de acatar lo que la mayoría decida aunque vaya en contra de nuestro sentir, la verdad o de la moral de la creación (Ley Natural) y pasamos a ser meros seguidores de órdenes establecidas.

Nos encajamos  en los horarios de la sociedad, hacemos aquello que se espera de nosotros. Aceptamos inconscientemente el vivir en automático. Pasamos a ser adultos normalizados en ‘la Sociedad‘.
 

 
En numerosas ocasiones actuamos como un número dentro de la masa. Somos un bulto más del montón. Lo permitimos cuando apoyamos una huelga de la que no entendemos los motivos, cuando aceptamos las leyes impuestas del hombre porque es lo legal, o cuando hacemos algo o vamos a un sitio ‘porque lo hace todo el mundo’ : p.e. las vacaciones en verano y vuelve bien moreno porque sino es como si no hubieses disfrutado de ellas de cara a ‘la Sociedad’, consigue un trabajo normalizado, cotiza, quédate hasta las tantas para ser un hombre de bien o si no se rompe algo en el paradigma que nos han enchufado,…

Cuando cada ser es único y especial y tiene una semilla con la que brillar y aportar al mundo para modelarlo, se hace raro que todo el mundo baile al mismo son, que no aparezcan discrepancias, que no se presenten alternativas, que todos nos movamos como rebaño. Este paradigma ‘Social’ es uno de los que más ahogan nuestro sentir. Quiere decir que hemos anulado nuestra curiosidad, el hacernos preguntas, el buscar opciones, el crear oportunidades, nuestra imaginación creativa, nuestro Discernir, nuestro Sentir.

Esto no quiere decir que en la vida no podamos tener mentores de los que aprender o quienes consultar antes de una toma crucial de decisiones, pero en definitiva somos nosotros mismos los responsables de tomar las decisiones den nuestra vida y ser responsables de como vivimos.
 

Somos los responsables de tomar la actitud correcta, está en nuestras manos.

 

 

En los momentos convulsos, por ejemplo, no solo debemos hablar sobre el bien sino que debemos vivirlo en carne propia.

Cambiar nuestra actitud vital, dejar de movernos con los antiguos paradigmas que han llevado este mundo al caos y ser capaces de plasmar el Sentir en nuestras acciones para desterrar viejas creencias que ya no son válida, que no responden a nuestras cuestiones vitales, a nuestro propósito. Y hacer nacer un nuevo paradigma que sea el que rija y marque nuestra vida.

En nuestro caso hablamos, porque así lo sentimos, de plasmar el paradigma quinta dimensión (5D) en esta realidad.

Aquí es importante hacer hincapié a que Sentir no solo es emoción. No se trata de seguir nuestros sentimientos y plasmarlos en el día a día. Es obvio que aquella emoción que sentimos y lo que pensamos se traduce en lo que hacemos de manera automática. Si estamos alegres, nuestro cuerpo, nuestra energía va a transmitir sonrisa y empuje. Si estamos tristes caminaremos agachados, o ni nos moveremos. Y si tenemos algo claro en nuestra cabeza, vamos a tener la motivación para hacerlo o para no llevar a cabo si la creencia o la emoción de miedo es de protección.

Cuando pensamos que es normal actuar a como nos sentimos o reaccionar a lo que está sucediendo a nuestro alrededor, falta algo. Simplemente nos estamos dejando llevar por los patrones ocultos y seguirán estando determinadas nuestras acciones si no ponemos el filtro del Sentir.

Si no ponemos el filtro y la guía del Sentir, somos una pelotita que rebota, un barco a la deriva del oleaje. Si no hay toma de conciencia, si no sabemos que tenemos el poder de decisión y de escoger lo correcto, si no sabemos que tenemos el ingrediente secreto de la voluntad y la intención, no seremos responsables ni maduros. Continuaremos siendo programables de nuestros paradigmas de base para que inconscientemente reaccionemos ante los estímulos.

El ser humano, sin embargo, va más allá de ser un robot, un animal. El Ser humano estad dotado de Sentir, de moralidad, de poder distinguir de lo que es correcto e incorrecto y acorde con la Vida.

Todos disponemos de esta guía y todos deberíamos ponerla en funcionamiento.
 

 
Más allá de las creencias, más allá  de los paradigmas impuestos: de la familia, de la sociedad, de los países, de las costumbres, de las maneras de funcionar, de las jerarquías, de ‘la historia’, de la religión, ‘del bien común’ de las mayorías,… está el Sentir, el Sentir que nos lleva a auto-observar nuestras creencias, que nos ayuda a analizar nuestra coherencia vital en cada momento, que nos impulsa a conocer la verdad, y actuar en conciencia, que nos inspira a crear la realidad en que vivimos de acuerdo con la Ley Natural que es la base de la guía del verdadero Sentido Común y el verdadero ‘Bien Común’.

Un paradigma basado en nuestro Sentir es la única vía para plasmar la quinta dimensión en nuestro hoy, empezando en nosotros mismos.

Párate y pregúntate:

¿Por qué haces las cosas de una determinada manera?
¿Por qué vives como vives?
¿Por qué te planteas conseguir ciertas cosas en la vida y no otras?
¿Por qué dedicas tu tiempo a lo que lo dedicas?
¿Cómo te sientes cuando actúas como actúas?
¿A quién imitas?
¿Quién te enseño a hacer tu camino de esta manera?
¿Escuchas tu voz interior, lo que sale de tu corazón, a menudo, cada día, en cada momento importante?
¿Tienes un batiburrillo de voces que te crean confusión?
¿Tienes claridad, paz, coherencia en tu vida?
¿Cuántas veces dices no cuando sabes en tu corazón que algo no está bien?
¿Cuántas veces aceptas lo que la mayoría dice sin entender?
¿Cuántas veces acatas y obedeces decisiones que van contra-natura?
¿Cuántas veces a lo largo del día te sientes vacío, perdido, sin ánimo?
¿Cuántas veces dices ‘a’ y ‘b’ al mismo tiempo según las circunstancias?
¿O dices ‘a’ pero haces ‘b’ porque siempre se ha hecho así?
¿Cuántas veces te atreves a llevar a cabo la alternativa que te ha dictado tu corazón pero acallas porque no quieres resaltar en el grupo o crear aparente ‘discordia’?

El sin fin de preguntas es interminable.
 

 
Pero se trata de empezar a reflexionar de quienes somos realmente, de cuestionarnos si nos gusta la película caótica en la que estamos inmersos o bien estamos dispuestos a crear una nueva historia diferente acorde con nuestro Sentir, con sentido, en base a lo que está bien y no, siguiendo el orden de la Ley Natural, en la que somos guionistas (diseño) en primer lugar y en segundo lugar protagonistas (acción vivencial). Sin imponer a nadie, sin actores esclavos.

Simplemente sumando, creando las tomas necesarias y abriendo nuevas películas en otros sitios, en otros momentos, con otros protagonistas, pero con el corazón alegre y valiente, respetando la naturaleza y el Sentir de la Vida.

Adiós al imperio del ‘Hollywood Sociedad’ y activando los cuenta-cuentos teatrales de las comunidades de chamanes, cercanos a nuestra realidad y nuestros corazones.

¡ALURA!

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