Decide que tus creencias no tengan límite. Qué hermoso, preciso y precioso es que los verbos CREER y CREAR compartan su forma en el YO. Además, en el YO presente. Ni en el tú, ni en el nosotros, ni en tercera persona. En el YO que se empodera y decide mágicamente que la creencia no tiene fronteras ni limitación y nos da el poder de crear y avanzar en la línea de la VIDA, en un instante mágico en el que lo que CREO se CREA.

Tampoco funciona para el pasado o el futuro. Debes estar completamente en el AHORA, para que la poderosa magia del verbo, para que el decreto de la palabra sea clave para que tomemos consciencia que somos los artífices y diseñadores de nuestra propia existencia en su camino vital.

¡YO CREO y YO CREO! Así es.

Esa maravillosa coincidencia nos da pie a reflexionar sobre la importancia de las creencias para sustentar nuestra actitud en la vida.

Muchísimas veces nos marcan de manera inconsciente los pasos, sin apenas cuestionarnos que son fundamento de la vida misma y nos hacen bailar a su son. Otras veces las escogemos con convicción y las vestimos con pegamento a la piel y nos sobrepasan y nos adueñas, casi a nosotros mismos. Se aferran a nosotros de tal manera que ya no las queremos dejar ir porque nos sentiríamos como desnudos, como un niño al nacer que parece frágil y expuesto. Sin embargo nos olvidamos que ser niño que nace es un mundo de posibilidades y tiene una potencialidad imparable.
Deberíamos aprender a ser conscientes de como son las creencias que nos visten. Darnos cuenta de como no hacen sentir, de que nos dice nuestra alma cuando convive con ellas.

Quizás llego el momento de cambiar algunas porque igual que el saltamontes, nosotros también metamorfoseamos constantemente y debemos ser capaces de amoldarnos a nuestro «nuevo yo», a lo que requiere ese «nuevo yo» más sabio de experiencias y que si o si ocupa más y más y más… cada día vivido, cada momento acumulado, con creencias que se han de ir haciendo cada vez más flexibles pues vamos tomando conciencia de nuestra propia evolución de que la vida es un devenir de momentos y que no hay nada inamovible.

No perdamos la oportunidad de desplazar las creencias más anquilosadas y que nos impiden desarrollarnos con soltura.

Practiquemos el desapego de creencias. Hagamos limpieza. Así, daremos paso a paso a lo nuevo. Nos abriremos paso hacia el jardín deseado, sin tanta maleza que nos impida ver y seremos capaces de vislumbrar lo que requerimos, lo que nos aporta ahora paz y así daremos paso al bonito ejercicio de ser creadores de nuestro propio entorno que es la vida misma.

Cree pues y crea a partir de la sutileza de tu alma y de tu Sentir. Que tus nuevas creencias te hagan aflorar sueños, calidez, alegría, entusiasmo y también confianza, y así puedas crear con sentido la vida.

No tengas reparo en decir bien alto : ¡YO CREO y YO CREO!

Y esa certeza, te abrirá un camino especialmente sereno y divertido entre la incertidumbre que supone el desconocer lo que ha de devenir.

«YO CREO, AHORA, en primera persona, que mi vida debe ir hacia …. porque lo SIENTO«
«YO CREO, AHORA, en primera persona, que aquello que más importa en mi vida es aquello que tiene que ver con… porque es lo que me HACE VIBRAR!
«YO CREO, AHORA, en primera persona, que ya no soy aquella persona que era…(tal y tal)…porque no se planteaba hacer esto …(tal y tal)… que sin embargo ahora si que debo hacer …»

Plantéate desde el Sentir muchos «YO CREO AHORA». Y da igual si antes no era así. Esa manera de pensar te fue bien antes o quizás nunca te fue bien. Date el permiso de cambiar libremente a lo que Siente AHORA. Y a continuación DECRETA mucho «y por tanto YO CREO MI VIDA» según estos nuevos parámetros que te hacen sentir bien y en equilibrio, con energía positiva, construyendo desde el alma y compartiendo en mi mundo mi nuevo SER coherente con el SENTIR.

LAS CREENCIAS NO SON LA VIDA, TÚ ERES LA VIDA

ALURA! La Magia de la Vida está en la Alegría del Corazón

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