El Chamán , la Chamana es el prototipo por excelencia de hombre y mujer libre.

El Chamán es el que Ve, el que Sabe, el que Siente y por lo tanto queda alejado de los velos de la ignorancia que va a poder ir destruyendo con su devenir valiente vital, con su conexión en búsqueda de la verdad y entendimiento y de dar sentido a la vida conforme a la espiritualidad natural.

Buscador incansable de La Verdad

El Chamán reconoce el poder de conexión con la fuente, intrínseco en nuestra propia naturaleza y lo integra en su camino vital. No teme enfrentarse a la Verdad, pues es la manera de sanar el alma atrapada y cautiva en las garras de la oscuridad, de las miserias, del sinsentido.

El Chamán no busca el conocimiento para controlar y obtener su propio beneficio,  jugando con certeza ante otros congéneres ignorantes. No busca controlar a los que no conocen. El Chamán busca el conocimiento para transformarlo en sabiduría vital, y aportar luz, restituir la chispa divina con todo su esplendor en los corazones humanos, empezando por el suyo propio.

El Chamán, actuando en su vida como hombre libre, hombre ligado a la espiritualidad natural, se convierte en un ejemplo de maestría, es sanador, es guía y es guerrero ante la injusticia y las vicisitudes inaceptables contrarias a la vida, capaz de superar cualquier obstáculo con la inyección de la propia fuerza y poder interiores en cada una de las decisiones y acciones que toma y acomete en su vida.

El Chamán, la Chamana conoce el secreto de la vida, pues lo vive y lo comprende, y actúa en consecuencia como conocedor, integrador de la esencia divina en nosotros, de nuestra conexión con la fuente y sabiduría propia y natural.

La Verdad te hará Libre

Un hombre, una mujer, con la completa confianza con la conexión vital, es imparable, es un alma insometible, un alma libre, un alma conocedora de la verdad y de la decisión responsable del libre albedrío a partir del conocimiento, y visiones, percepciones obtenidas.

Pero el Chamán siente los ciclos, siente el fluir natural, siente la ley de Dios (El Gran Espíritu) en esencia, con más fuerza que otros seres que aunque en búsqueda de la verdad no se hermanan con la naturaleza, con el Todo, con la creación.

El Chamán es un hombre de espíritu vivo, desarrollando el espíritu en la vida, conectando al creador con la tierra y co-creando con él conscientemente.

El Chamán aúna el espíritu con la vida en todo su esplendor, esencia de la verdadera libertad.

El Chamán, la Chamana no se vende al mal. El Chamán ni es brujo, ni es hechicero ritualista, ni siquiera es mago, su magia reside en la vida, en el conocimiento puro de la vida, en el tocar tierra con el alma, con sencillez.

El Chamán es sencillez, es magia vital desnuda que nace de la visión y comprensión de la verdad.

El Chamán, la Chamana se convierte en guía de aquellos que todavía no han recuperado la propia conexión, de los bloqueados, de los aturdidos, de los ignorantes, de los enfermos vitales, de los temerosos,…siendo sus ojos, siendo su puente, siendo el lector del libro de sus vidas.

La importancia de la Comunidad

Pero el Chamán también sabe que ha de compartir su conocimiento, su metodología ancestral y natural para así conseguir que cada uno de nosotros seamos nuestros propios guías, activando nuestro Chamán interior, para si vivir acompasados a la Ley Natural y que ello se traduzca en la armonía definitiva y tan ansiada de nuestro mundo.

El Chamán, a diferencia del mago o del brujo, vive en comunidad, pues entiende que la vida, que la propia libertad ha de ser sin duda compartida y construida en común co-creación armónica, según el flujo natural.

El Chamán y la Chamana comprenden la unión de todos y del todo y por eso actúa y desarrolla su sabiduría en comunidades.

La Sabiduría Interior

Nunca podrá haber un hombre, una mujer que sea verdaderamente libre si depende de gurús, de lo que le impongan los terceros, que sea ignorante, que no sepa ni comprenda, que pase por la vida de manera destructiva y haciendo y deshaciendo a su antojo, sin respetar la Ley Natural, sin Sentir la plenitud de la vida, la magia de la alegría de vivir en su corazón.

Ese respeto de Dios en cada lugar, en cada Ser, en búsqueda del equilibrio que es el verdadero conocimiento del amor vital, amor por la Creación, por uno mismo como partícipe de algo conjunto que nos supera a nosotros mismos.

Ser libre no es ser un libertino que agota los recursos. Ser libre no es poder votar para que otros decidan. Ser libre no es hacer oídos sordos a la verdad. Ser libre no es cerrar los ojos ante una vida sin sentido (mala frase «ojos que no ven, corazón que no sienten», hay que sentir para transformar la vida…).

Para ser libre hay que recuperar el rumbo, empoderarse en el saber y el Sentir, conseguir ser el propio interlocutor con nuestra fuente interna de sabiduría que naturalmente llevamos incluida con nosotros desde que nacemos.

Para el camino de la libertad, la activación de nuestro propio Chamán interior nos va a ayudar a ampliar nuestra conciencia sobre nosotros mismos y el mundo, a ver más, a Sentir más, a conocer más y a partir de ahí, comprender, recuperar nuestra energía, equilibrio y nuestro empuje vital para transformar nuestro día a día en algo con más sentido, más natural, y así, poco a poco, sin más remedio, hacia la Libertad, que no es otra cosa que el equilibrio y la paz vital una vez armonizado nuestro corazón, nuestro Sentir, nuestros pensamientos creadores de vida, y nuestra acción con la Verdad.

Alura! La Magia de la Vida está en la Alegría del Corazón

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