Muchas veces cuando pensamos en la autoridad la asociamos a un respeto impuesto, fundado en el miedo. La autoridad externa representa la seguridad, el control, el poder,…que en realidad nos falta a nosotros mismos y es porque lo otorgamos a ese tercero.

Podemos observar por los comportamientos de las personas que estamos guiados por el miedo. No podemos tener o desarrollar propia autoridad si estamos en el miedo.

Es verdad que cuando somos niños la autoridad concedida a los padres, ligada al aprendizaje de alguna manera nos está formando y nos deja la libertad del desarrollo protegido y cuidado siempre que la autoridad ejercida por los padres sea amorosa, pero no exceda de los límites de protección y coarte nuestra parte creativa e intuitiva en demasía.

Suele pasar que cedemos completamente nuestra autoridad, dejamos de decidir y acatamos lo que se nos dicta entrando en una inercia vital que acaba por ahogarnos. Cuando cedemos nuestra autoridad, dejamos de ser nosotros para cumplir la voluntad de otros. Nos convertimos en autómatas. Nos sentimos vacíos.

No nos engañemos, ceder nuestra autoridad gratuitamente, de forma automática, es un acto de cobardía extrema, es rechazar nuestro regalo más apreciado.
 

 

¿Te da miedo ser el responsable de tu vida?

 
Desarrollar la propia autoridad es hacernos cargo, ser responsables de nuestras propias elecciones, de nuestra propia vida, pues somos autores creadores de nuestro camino.

Cuando cedemos totalmente nuestra autoridad a otros, en realidad dejamos de ser agentes activos para pasar a ser pasivos y dejar de desarrollar y aportar al mundo nuestro valor. ¿En base a que o a quien tomas tus decisiones y realizas tus acciones?

Devolvernos la autoridad en realidad es volver a conectar con nuestro poder creador, con confianza, sin miedo, con respeto a nuestro Sentir, a la vida y por lo tanto hacia los demás.

La propia autoridad está ligada al Sentir, a la Esencia. Por eso más que llamarla autoridad porque no llamarla guía, inspiración, maestro interior,…
 

¿Quién guía tus actos en tu día a día?

 

 

La acepción de la palabra autoridad está muy cargada del sentido normativo, de cumplir, de ordenar. Sin embargo es mucho más potente la palabra inspiración, pues al inspirarnos nos estamos dando vida a nosotros mismo. La guía, la maestría, implica un flujo, un saber, un desarrollo en el aprendizaje, un devenir autor creador de la propia vida desde la conexión interior, desde el Sentir.

La falta de autoridad muchas veces nos lleva a la rebeldía. Sin embargo, la rebeldía en si nos indica que carecemos de autoridad. Solo cuando estamos conectados con nuestro poder de decidir desde el corazón y avanzar coherentemente en nuestro día a día, tenemos las herramientas para lidiar desde la propia autoridad con el mundo.

Ser capaces de decir NO a la incoherencia, a la injusticia si nuestro Sentir las detecta. Ser capaces de comprender a los demás, al mundo, pero sin dejar a cambio nuestra libertad interior, sin traicionarnos.

Solo cuando practicamos nuestra autoridad en nuestro día a día estamos en camino a la libertad.

No debemos pensar que hablamos de imponer, sino de cuidarnos a nosotros mismos, nuestra vida, nuestro Don. Cuando nos hacemos caso desde el Sentir estamos por fin también cuidando y amando al mundo.

Si solo miramos hacia afuera, ya sea ignorando nuestro Ser y siguiendo las indicaciones y decisiones de otro y sin aportar nuestra luz, ya sea traspasando los límites de las libertades de los demás (por ejemplo por un exceso de protección), estamos generando un desequilibrio en nosotros y en el mundo.

Uno puede decir: «es que no se», «es que no puedo hacer o no puede hacerse nada» , otorgando al autoridad a lo externo, dependiendo de las elecciones de otro, dependiendo del empuje del sistema y no nos damos cuenta que depender significa que nos dejamos perder si «todo depende» y nosotros no tenemos propia voz si no tomamos las riendas,estamos perdidos en la vida. De ahí la importancia de generar nuestro propio Rumbo de Sentir. Ser independiente quiere decir que tienes un propio camino.
 

¿A que le das más autoridad, a las «Autoridades oficiales» o a tu Sentir?

 

 

Todos somos capaces de Sentir, de conectar con la fuente, de saber, de crear. Empieza poco a poco, parándote a Sentir, para tomar tus decisiones.

Empieza por cosas pequeñas, da el primer paso y no estamos diciendo que no pidas consejo,que no escuches a los demás. Hazlo pero siempre filtra después con tu Sentir y decide sin miedo tus pasos, aunque ello signifique que debas ir en sentido contrario a lo que parece que te indica la sociedad, pero por fin tendrá sentido para ti y por lo tanto, para la vida.

Con esta pequeña acción, estarás alimentando tu autoridad, tu responsabilidad creativa, tu poder, tu equilibrio y tu paz interior se traducirá sin remedio en un aporte al bien común. Cuando tu estás haciendo lo que tienes que hacer desde el Sentir, debes estar bien seguro que la vida se beneficia de ello.

Ir a contracorriente no significa entrar en guerra. Seguir tu espíritu, por fin libre, no significa luchar. Quizás se trate de mostrar que hay caminos diferentes y con sentido, por lo menos el tuyo.

Quizás se trate de dejar huella. Quizás se trate, por fin, de poner a trabajar el corazón en la vida del mundo, de vivir con Alma, de dejar que nuestra Naturaleza Divina rija nuestra verdad.

Solo cuando sientes que todo está bien, que lo que piensas, dices y haces es coherente con tu Sentir profundo y esencial, estarás poniendo en práctica tu propia autoridad, acorde con la VIDA, esa en mayúsculas, tildada sin duda del adjetivo divina.
 

¿Confías en la autoridad de tu Sentir?

 

 

La autoridad divina en ti no castiga si fallas, entiende que estás en búsqueda de tu verdad.

La autoridad divina en ti respeta siempre la vida, empezando por ti mismo.

La autoridad divina en ti no puede dejar de crear armonía, belleza y paz a su paso.

La autoridad divina en ti no se lamenta, rectifica y aprende y avanza con corazón valiente.

La autoridad divina en ti no pone normas, las siente como ley intrínseca de vida y a través del sentir vive acorde con su propia naturaleza, empatiza con la esencia que todo y todos compartimos.

La autoridad divina en ti es no limitar a Dios en nosotros por las leyes de los hombres, es respetar la pureza, es respetar la naturaleza, la nuestra y la de la Tierra, respetar el propósito vital.

Sintamos y ejerzamos nuestra propia autoridad con el Poder del Sentir en nuestro día a día.

¡Alura! La magia de la Vida está en la Alegría del Corazó

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