No es una exageración decirte que «tú eres la persona más importante para mi en este momento», ahora mismo, tú, la persona que tengo delante de mi y que compartimos este instante del ahora y en el aquí. Es más bien una declaración, un propósito un reconocimiento.

Significa que te estoy mirando a los ojos.

Significa que abro mi corazón y mis oídos, mi Sentir a tus palabras, a captar, comprender y abrazar todo tu sentir.

Significa que me he pausado. Que reconozco el valor de la vida en el ahora.

Significa que siento que eres. Y siento que soy.

Significa que acallo mi mente y no la dejo trabajar, ni en juzgar, ni en divagar, ni anticiparse a preparar respuestas.

Significa que te respeto y me respeto, como respeto la vida y sus ciclos, el dar y recibir, el conectar.

Significa que se ver tu luz (y me ilumino contigo).
 

 
Significa que aprecio tu compañía, tu aporte. Aprecio nuestro compartir, este momento que ES.

Significa que estoy conectado con mi Sentir y así voy a poder observar como todo lo que me compartes modela mi Ser, desde la comprensión, desde la integración y desde la madurez. Sin la reacción en automático, sino desde la aceptación de que lo que nos une no es solo el momento.

Gracias al Sentir te escucho y me escucho. Veo mi reflejo en ti.

Estos momentos de silencio, atención y escucha compartidos ¡son tan importantes!
 

Perdemos la oportunidad de conectar con «los demás» en el día a día

 
Pasamos por la vida entremezclados con los demás pero somos en la mayoría de las veces incapaces de conectar realmente. Son diálogos sordos. Palabras que se cruzan en batalla, sin parar, ni Sentir.

Tú me hablas de algo y yo automáticamente me evado en construir una respuesta o en contra-atacar con mi propia experiencia como en una especie de competición dialéctica sin fin, como reflejo del propio mundo que vivimos.

No espero que termines, no paro a Sentir todo lo que me dices sin palabras. No me intereso por lo que me estás diciendo, negándome que la experiencia de ese momento me va a aportar un fruto de maestría y aprendizaje siempre.

Polemos estar analizando si lo que empezamos a escuchar encaja más o menos con nuestras creencias y antes de acabar de escuchar sacamos conclusiones y así iniciamos el alejamiento del momento, desviamos la atención, nos evadimos en pensamientos.
 

 
En otras ocasiones más extremas, pero degraciadamente más cotidianas y recurrentes donde anulamos por completo nuestro Sentir y entramos en modo automático: Si considero que tienes una posición jerarquica respecto a mi («autoridad oficial») me anulo y me someto y elimino mi Discernir. Si por mis creencias, creo que soy superior a ti, te impongo y elimino mi Sentir. Si creo que, por tu apariencia, «no eres Nadie» (sin ni siquiera saber quien eres en verdad), te deseprecio e ignoro.

Solo con que nos centrásemos un poco más en cada momento que compartimos. Solo con que sintieramos como es que ese momento es único e irrepetible, que lo demás no importa, que lo que pasó pasó y no lo tengo, que el futuro todavía no es, que solo estamos tú y yo en este espacio sin tiempo, seríamos capaces de conectar con la energía sútil que nos une.
 

Mira a los ojos, mira al alma

 
Cuando dos almas se miran a los ojos, conectan con su Sentir, se produce un reconocimiento de conexión con la vida. Un reconocimiento del valor que todos tenemos, en cada momento.
 

 

Si te escucho a ti, me escucho a mi.

Si convertimos los encuentros en pequeños instantes sagrados, vamos a ayudar a que un fluir armónico se propague en nuestro mundo, a cada paso, como una cascada resonante de la verdad de SER, de la maravilla de SER, de compartir y co-crear.

Mucha gente repite el mantra que «la persona más importante en cada momento siempre es uno mismo». Pero si no abrimos el corazón, si no sentimos la alegría de vivir, de compartir, si no vemos que los ojos que me miran, que quién comparte mi camino en un momento dado no está allí por casualidad, si no entendemos que es un momento único de aprendizaje y a la vez de reconocimiento de uno mismo por parte del todo, si no entendemos que tu mundo interior es mi mundo interior y que respetándote y atendiéndote a ti lo estoy haciendo a la vez con la vida, nos perderemos la gran Esencia de la Vida misma.

No podemos SENTIRNOS plenos, si nos centramos solo en nosotros mismos, si no dejamos aflorar lo que somos en lo que hacemos y compartimos y sobre todo, si no actuamos en coherencia.
 

 
Podemos hablar mucho de la importancia de meditar, de valorarse un mismo, de que uno debe amarse a uno mismo,… pero si cuando estoy contigo sigo con mi coraza de hielo infranqueable, con mi discurso, con mis prisas mentales voy a seguir sin conexión plena. De hecho, estar contigo es una oportunidad sagrada para poder pararme y abrir mi sentir para compartirlo contigo. Y una oportunidad para que algo de ti quede en mi  y algo de mi quede en ti.
 

Práctica la atención plena al prójimo en tu día a día

 
Cuando desarrollamos la empatía desde el sentir conectamos de otra manera con la vida que desarrollamos en este mundo.

Es esencial darse cuenta del presente, de los momentos sagrados que puedes generar, de que cada respiración es divina.

PRÁCTICA CHAMÁNICA RECOMENDADA: Intenta conscientemente estar más presente en cada conversación, en cada compartir, establecer un dialogo con alma. Ponte como objetivo prestar atención plena al menos a una persona al día que te encuentres en tu camino.

¿Si el mundo desapareciese en un momento no crees que el abrazo de la persona que tienes delante sin duda sería lo más valioso?
¿Por qué no dedicamos la suficiente atención a Sentir los momentos compartidos?
 

 
Eso no quiere decir que debamos estar pasivos pero para poder acompasarnos deberíamos estar más abiertos a recibir mientras damos nuestro tiempo de comprensión así como a nosotros mismos nos gusta y nos es necesario que se nos dedique la atención que nos demuestra nuestro propio valor.

Si vives en un mundo donde solo te rodean autómatas que te escupen palabras sobre ellos mismos y nunca se paran a valorarte, a animarte, escucharte,…tener abierto tu sentir y tu atención servirá para darte cuenta de ello, y entonces deberías buscar más equilibrio, ya sea mostrándoles a ellos mismos con tus palabras, con tu ejemplo que les permita darse cuenta o reaccionar o incluso buscando equilibrarte en otro ambiente eligiendo tus compañías.

Se trata de Sentir para ver, comprender y decidir y entonces actuar en coherencia.

A ti que hoy nos lees, gracias por compartir este momento. Recuerda, «tú eres la persona más importante para nosotros en este preciso momento»

¡Alura!: La magia de la vida está en la Alegría del corazón.

Te invitamos a participar en nuestros talleres y actividades para compartir momentos sagrados entre todos que nos hagan crecer y potenciar nuestro Sentir y nuestra alegría de vivir.
 

 

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