Cada cambio de ciclo se convierte en una oportunidad para el desapego. Y este dejar un año atrás e iniciar uno nuevo, una nueva década en realidad, no lo es para nada en menor medida, más bien al contrario.

Después de haber transitado por un año de sacudir nuestra manera de vivir profundamente, un año de golpear directamente a nuestra zona de confort, de enfrentarnos cara a cara con nuestro miedos, nuestra realidad, de ver la fragilidad del teatro de nuestras vidas.
 

 
En realidad se ha fracturado nuestro caparazón, la carcasa rutinaria de tradición, costumbres y el seguir el vivir estipulado y ello ha permitido que pueda entreverse nuestra propia luz, teniendo la oportunidad de sentir nuestra esencia, que por propia naturaleza ha empezado a impregnar nuestro corazón de anhelos, de cuestionarse, de buscar causas y querer saber «porqués».

Hasta hace bien poco hemos llevado una vida de inercia, de buscar encajar los planteamientos de la sociedad, aún a sabiendas que algunos de ellos no nos hacían felices en realidad, pero el «mundo funcionaba así» y mirabas a tu alrededor y seguías la fila sin generar demasiado ruido.

 

 
Un mundo materialista donde la primacía del egoísmo reina en casi todos los aspectos de la existencia. La jungla, la ley de la Selva, competir, aparentar, tener y más tener, hacer lo que te dicen «está bien» y te permite tener «seguridad«. Ese trabajo estable que te agobia. Esos amigos «de siempre» con los que ya no vibras. Esa familia por la que te autoimpones el cortarte las alas cuando quizás en realidad tu necesitas como propósito vital conocer mundo. Falsa estabilidad, que en realidad se convierte en nuestra propia cárcel: la famosa zona de confort en la que no somos felices de plenitud.

Estamos apegados, ya lo dice la palabra. Nos aferramos a lo conocido, de manera casi obsesiva, a lo establecido, a lo heredado, de tal manera que no tiene sentido, al menos en cuanto que reprimimos la expresión verdadera del alma, apegados a nuestra mochila vital, cargando el peso que otros nos quieran poner y transitamos por caminos que no hubiésemos elegido libremente.

 

 

2021 – El inicio de una gran oportunidad de crear el nuevo mundo que viene

 
Este 2021 se presenta como una oportunidad hermosa para desapegarnos. Ya no solo secundando la tendencia minimalista, el tener acumuladas cosas que no necesitas, «el menos es más», la importancia de la suficiencia para encontrar el equilibrio, el acercarnos a nuestra esencia, a la pureza de nuestro Ser nos hace también sentir la verdadera naturaleza de las relaciones.

Es una oportunidad para mostrarse en esencia y sintonizar con quienes realmente te puedan acompañar en el camino y abrazar y despedirte de aquellas almas que se evidencian como completamente dispares a ti.

Al romperse la máscara, la «normalidad», se puede ver como realmente la gente es y hacia donde va su camino.

 

 

Desapego material, de relaciones,…pero el desapego ha de ir más allá puesto que la máscara se ha roto a mayor escala, a escala de sociedad. Ahora podemos vislumbrar los nuevos planteamientos (hacia la «nueva normalidad») y revisar también los antiguos planteamientos a los que estábamos sujetos por el mero hecho de nacer inmersos en una manera pre-establecida de moverse por la vida.

Tenemos la oportunidad de desapegarnos de Todo (y de todos). Dejar fluir el espíritu como guía y permitirle crear, generar una posible vida (hablamos del día a día) más acorde a nuestra esencia.

Se trata de un partir de cero, desvistiéndonos realmente de todo lo viejo que no nos vale, que no es nuestro y vistiéndonos con aquello que realmente somos, desapegándonos del miedo, de los lazos limitantes que son cadenas vitales y tras ello sintiéndonos, sin remedio, mucho más libres.

 

 
Da miedo soltarse del brazo del papa Estado, de la zona de confort, del yugo del dinero de la nómina con la que vendo mi tiempo y mi alma,… Pero ese soltar realmente nos empodera, nos devuelve la energía, la soberanía, también la dignidad incluso, sobre todo el Sentido Vital.

Desapeguémonos de ser cuerpos autómatas, un DNI clasificado, ser hijo de, ser de tal territorio o de tal frontera,…

Sintámonos en esencia y ¡juguemos a vivir de otra manera!.

¿No sabes cómo? Imagina, Siente, Prueba y Rectifica!

¿Qué puedes perder?¿Te importan tus posesiones?¿Te importa «tu reputación»?¿Temes que te llamen loco?¿O es una locura seguir las directrices que te llevan al abismo?

Ahora es un buen momento para atreverte hacer o iniciar aquello que en tus adentros, tú y nadie mejor que tú, conoce.

Da los primeros pasos. Recuerda, todo es empezar y verás como se puede ir construyendo un nuevo futuro diferente al que ves que se avecina y te vas a sentir orgulloso de ello en tu camino.

¿En que mundo quieres quedarte?¿Hasta que punto estás dispuesto a cambiar tu mundo?

De ti depende.

 

 

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