¿Por qué dudar?¿Por qué dudar de lo que me enseñan mis padres?¿De lo que me dice el maestro?¿De lo que plantea la sociedad?¿De lo que me informa la tele?

Nacemos con un corazón inocente, tan puro, que ni nos planteamos que podamos vivir en un mundo de engaño.

Aunque es verdad que nuestro corazón está en búsqueda y siente curiosidad por aprender y comprender, pareciera que nos adoctrinan para seguir las normas y nos entretienen para que no nos paremos a ejercitar nuestro Sentir y dejemos de hacernos preguntas y buscar respuestas.

Nos enseñan que solo hay una respuesta y te la dan hecha, sin tener que esforzarte, ni siquiera a aventurarte en cómo encontrar la solución.

Dámelo hecho, que no me has enseñado a pensar por mí mismo…

Nos convierten en «pequeños vagos» de plantearse las cosas. En consumidores del «todo está hecho y yo no soy quien crea, quien investiga, quien deduce». Es más, si por un casual te sales de la norma y propones algo que no encaja con la teoría oficial, inmediatamente se te recrimina, se te castiga, se te aparta.

¿No sería más adecuado acoger, escuchar, validar un aporte nuevo?¿No suma el tener diferentes perspectivas?

Se nos sigue inculcando que solo hay un camino, una manera, la «buena» de hacer las cosas. Y si hablamos de ciencia, aún más.

En el nombre de la ciencia hay axiomas que se consideran aún más divinos y dogmáticos que si hablásemos de la propia religión. Por la ciencia también se han quemado herejes.

Ahora miramos como anecdótico el «y sin embargo se mueve» de Galileo, pero en su momento significaba una nueva visión, un aporte diferente de ver el mundo, rompedor con lo establecido.

Recientemente, nuestra hija Laura, descubrió este sentir de ver las maneras de enseñar oficiales en sus propias carnes al encontrar e informarse sobre diferentes técnicas, algunas bastante sencillas, para practicar las matemáticas con alternativas no oficiales. Algo tan cuadrado como las matemáticas de pronto se podía plantear con maneras mucho más sencillas de abordarlas, con dibujos, rayas, cuadrados, … unos enfoques diferentes que te llevaban a resultados correctos e incluso más fáciles y rápidos.

Es solo un ejemplo para validar  que hay muchas vías para trabajar las cosas.

¿Lo oficial siempre se basa en axiomas ciertos…?

¿Y si encima la vía oficial partiese de bases equivocadas («todo gira alrededor de la tierra» como la ciencia oficial creía en tiempos de Galileo)?

¿No cabría esperar que se aceptasen planteamientos alternativos, aunque a priori pareciesen descabellados para hacernos replantear las cosas (propuesta de Galileo: «la tierra y los planetas giran alrededor del Sol»)?

En general, además de adiestrados, estamos enganchados por partida doble al «no defraudar» al grupo, a la familia, a la sociedad. Con la premisa de no discordar, de ser aceptados, acatamos las versiones oficiales de todo en nuestra sociedad y pasamos «por el aro» con el «como todos» por única respuesta.

¿Por qué no te planteas cuántas cosas hay en tu entorno y en tu vida que se basan o tienen como explicación el «siempre ha sido así», «todo el mundo lo piensa», etc…

¿Qué sensación te genera la posibilidad de que las bases de algunas teorías «oficiales» sean falsas?

La base siempre debería ser tu Sentir.

¿Nunca has intuido (dudado) de algunos temas?
¿No te has percatado de que hay incoherencias en otros?

Tu Sentir no engaña. Te avisa que debes pararte, replantearte y mirar con ojos de niño, con curiosidad natural, todo tu mundo.

Estas reflexiones nos han venido a raíz de habernos llegado una información que planteaba que los virus en lugar de ser la causa de la enfermedad son su consecuencia. En nuestro caso, no nos hemos puesto a la defensiva. No hemos juzgado otro punto de vista novedoso y otra hipótesis, sobre todo porque estaba muy bien argumentado. Nuestro experimento ha sido intentar encontrar una explicación científica que probase que los virus son la causa de las enfermedades consideradas víricas para precisamente poder rebatir esas nuevas teorías que nos están llegando, pero hasta el momento no lo hemos conseguido.

Tan solo hemos recibido respuestas, de los que consideraríamos expertos (rama medicina y biomedicina), del tipo: ¡Esto es así, y hay que creerlo! y ¡Cómo vas a dudar de eso!

Este tipo de respuestas absolutas (el ¡porque yo lo digo!), no ayudan mucho a rebatir nada. Más bien se acercan a los axiomas absolutistas que hablábamos y que llevaban a la inquisición a quemar en la hoguera a los que hoy consideramos algunos de los científicos que más han ayudado en el avance de la ciencia.

Hoy en día, no vas a la hoguera, pero se te señala con el dedo y se te critica sin siquiera prestar atención a lo que se plantea. No hay dialogo, ni se da opción a alternativas.

¿Todavía todo gira entorno a la Tierra?

Os dejamos enlaces, por una parte unas matemáticas diferentes y por otra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Alemania sobre la no prueba del virus del sarampión, para ver simplemente de qué manera resuenan en ti, y si te empujan a indagar y replantearte cosas, como ha sido en nuestro caso o no te permites si quiera  leer los artículos como le pasa a algunas de las personas cercanas con las que hemos compartido nuestras inquietudes.

 

La corte del tribunal supremo de justicia de Alemania en una sentencia firme, pone en duda que hayan enfermedades provocadas por virus: https://www.dsalud.com/reportaje/la-existencia-del-virus-del-sarampion-nunca-se-ha-demostrado/

3 maneras diferentes de ver las matemáticas: https://www.bbc.com/mundo/noticias-42020116

NOTA IMPORTANTE: Si alguien nos puede pasar una prueba científica que certifique que los virus son causantes de algunas enfermedades, os lo agradeceremos enormemente porque nos ayudará en nuestra investigación.

Y no lo hacemos por el premio de 100.000 euros del que habla el artículo 😉

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