Entre deseos y anhelos hay un abismo sutil, pero esencial.

Los deseos

Con mis deseos evidencio la precariedad para ponerme manos a la obra y crear mi mundo. No depende de mi: el Genio, el pozo, el hada madrina tiene todo el poder para, si quiere, convertir en realidad mi petición porque yo le otorgo ese poder y al mismo tiempo me lo arrebato a mi, ofuscando cualquier opción de avanzar hacia ese mi deseo.
Con los deseos estoy evidenciando en el fondo mis miedos.

Los anhelos

Con los anhelos, sin embargo, es otra cosa. El anhelo viene acompañado de un suspiro que te da la certeza de que has conectado con tu alma y estas enfocando tu visión, tus miras, tu rumbo hacia algo que te pertenece, que va contigo y te va a aportar más plenitud y con ella más paz.

Los anhelos van acompañados de sonrisa apacible, de brillo en los ojos y de un activar de la propia energía que te mueve, a todo tu ser, hacia su camino esencial. Los anhelos van ligados al Sentir.

Los deseos son un reflejo de tus miedos. Los anhelos son un reflejo de tu alegría de vivir.

Deberías preguntarte entonces: ¿De dónde vienen entonces tus deseos?¿Desde dónde emergen?
¿Quizás tus deseos van ligados a tus fantasías impuestas?¿Realmente te pertenecen?¿Te generan prisas?¿Te generan ansiedad? ¿El conseguirlos te acercan a una mejor versión de ti o quizás te alejan?¿Qué sientes?¿Que miedos hay que te empujan a desear en lugar de generar el camino necesario para avanzar y conseguir ese que dices tu sueño?

Ambos, deseos y anhelos, son una buena oportunidad de trabajarnos, de profundizar en nosotros mismos, conocernos y decidir encaminarnos hacia lo que sentimos en esencia.

 

Anhelo

 

Los anhelos nos deben servir para ser conscientes de lo que realmente nos colma. Los anhelos son «deseos» casi cumplidos porque dependerá de nosotros hacerlos realidad. Decidir hacernos caso, aprovechar su impulso para generar un entorno favorable a crear y hacer realidad nuestra esencia. Saber con certeza que necesito y saberme con la capacidad de materializarlo, con mi aporte, mi camino y mi vida.

No debemos desaprovechar tampoco el tomar conciencia de nuestros deseos. Esos que nos dan «taquicardia». Nos llevan a veces a atropellar con el «Yo» a cuanto y a quienes me rodean. Si somos conscientes y nos confiamos nuestro secreto, nos sinceramos con nosotros mismo para conocer desde donde realmente nos surge ese apremio, esa necesidad, si comprendemos de quien realmente es ese sueño, quizás de la sociedad que nos tiene atrapados entre fantasías y deseos, que nos controla y nos hace danzar a su son inmovilizándonos a la vez porque esos objetos/sueños de deseo no nos pertenecen y por eso me libero de la responsabilidad de esforzarme para conseguirlos.

Pregúntate: ¿Es ese deseo realmente mío?¿No lo es? ¡Libérate!. Suspira profundamente, Siente tu alma y conecta con tus verdaderos anhelos. En caso contrario, ¿Ese deseo realmente te pertenece? Mira entonces que te frena, porque no lo sientes con naturalidad, porque no lo haces tuyo para poder trabajar con el y cuestiónate que necesitas empoderarte para dejar de sentir un corazón acelerado por el miedo, por el ansia.

Cuando algo es tuyo, te es natural, tu corazón debería bombear alegría, ritmo creativo y ponerse manos a la obra, y por supuesto olvidarse de varitas mágicas que te quiten tu maravillosa responsabilidad de diseñar tu vida de la manera más bella, que es disfrutando tu de la Dicha de completar tu propia creación.

No lances más monedas al agua que ahogan tu propio valor. Conecta con tus anhelos, hazte caso y fluye de la mejor manera posible, de manera creativa, constructiva, sin prisas. Transforma tu anhelo en tu granito de arena hasta convertirte en esa persona mágicamente esencial que la vida y el mundo necesita para llegar al equilibrio y la plenitud.

Anhelo: Lo necesito como el aire. ¡Respira entonces!. Lo necesitas para cumplir tu misión y realizarte.Genera un impulso que sale del corazón. Calidez. Templanza. Sabroso. Certeza y claridad en la visión. Ves como conseguirlo, depende de ti. Latente. Genera paz. Equilibrio.

Deseo: Visceral. Muy acelerado. Prisa atropellada. Hervor del ego. Sabor fuego. Amargor, picor o apalagoso. Explosión sin control que sale de las entrañas cuando se estimula. Ofuscado en la visión.No ves como conseguirlo si no es a través de la magia de un tercero, o la suerte. Impulsivo.Genera ansiedad.Desequilibrio.

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