Poema Chamánico

Dedicado a ti, que comprendes que el odio a lo diferente, la intolerancia y el someter, es también un racismo que destruye la esencia misma de la vida, y siembras tolerancia a cada paso.

Mi raza,  mujeres y hombres libres y soberanos, chamanes y chamanas de hoy.

 

 

Mi raza es la que conecta con la esencia humana.

Mi origen, natural y divino. Mi país, el mundo.

Un mundo donde no tiene sentido la intolerancia.

No invalides mi sentir de la vida,
respetuoso con la naturaleza y el corazón.

No coartes mi libertad de expresión.

Amo cantar. Amo jugar. Amo la vida.

Y no tengo miedo: ni uso banderas, ni quiero ejército.

No me señales más ni me llames inconsciente.

Racismo también es cuando no me dejas escoger
el rumbo que siento que debo escoger…

Mi etnia es libre de pensamiento y consciencia.

Mi religión no impone. Mi religión no adora.

Mi ley es la natural. De libre elección del propio camino,
de los propios recursos, en el ejercicio de mi autonomía,
coherente, respetuosa, informada y responsable.

No decidas por mí. No me limites.

Hablo con las plantas. Siento las estrellas.

Respeto mis ciclos, mi cuerpo, mi naturaleza.

Y no tengo miedo: no quiero pastillas, ni vivir con prisas.

No me llames bruja por saber qué me conviene.

Racismo también es cuando me tratas como a un ser inferior
y censuras mi criterio y mi sentir, con menosprecio,
porque no entiendes…

No me prives del derecho de vivir a mi manera.

De aprender, de decidir, de rectificar, de sentir la vida en coherencia.

No me juzgues, ni me temas.

Mi raza no te hace daño, pero tú a mi sí si no aceptas
que mi derecho natural es ser soberana de mi propia vida.

 

Poema que forma parte de la Antología «Poemas para noches surrealistas»

 

 

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