Nos encontramos ante uno de esos verbos cruciales del empoderamiento del Ser Humano. Sin embargo, como sucede con muchas otras palabras esenciales, la manipulación del lenguaje, lo relega de tal manera que nos cree confusión y le quite poder y a la vez a nosotros mismos.

Consentir tiene mucho que ver con reconocer la autoridad, desde el propio Sentir. Una autoridad que emana de la propia esencia, accesible a todos.

Cuando no consiento ante una imposición, ante una injusticia, cuando verbalizo esas palabras, lo que estoy haciendo es dar vida a mi propia autoridad, la que proviene de mi Sentir activo, que sabe y que decide libremente bajo la conexión con la esencia y niego seguir cualquier orden o ceder la autoridad a lo externo.

Cuando consentimos estamos afirmando que nuestra alma, con toda su fuerza, se une a la acción pues la reconocemos con nuestra voluntad como que forma parte del camino y conscientemente damos los pasos con energía y si es posible verbalizamos nuestro compromiso.

Sin embargo, nuestra sociedad, se da a esta palabra un matiz negativo. Los niños se consienten. Los consentidos se quedan en unos simples mimados y malcriados. Para nada el Sentir forma parte de esta definición, es todo lo contrario a dejar ir a la deriva, sin pautas sanas ni naturales.

Ni el padre que consiente ejerce su influencia de maestro vital, ni el hijo se esfuerza en aprender sino simplemente en conseguir, en construir una vida de excesos y desequilibrios.

En esta vida tantas veces consentimos tácitamente al desconectarnos del Sentir, al no tomar las riendas de la conciencia y de la vida.

El poder de NO CONSENTIR

Deberíamos tener presente la importancia de saber y expresar el NO CONSENTIR en muchísimas más ocasiones en nuestra vida.

Cada vez que conscientemente fuéramos capaces de plasmarla ante una injusticia, ante algo que va contra natura, algo inmoral,ante una obligación que nos hace daño y no se acompasa con nuestro Sentir, estaríamos empoderándonos peldaño a peldaño para devolvernos la autoridad natural pedida por tanto tiempo. Estaríamos diciendo al mundo que tenemos el derecho natural que nos es propio, de ejercer nuestra autoridad en nosotros mismos, como autores de la vida que creamos cada día.

Si ante la manipulación de nuestra realidad todos actuásemos con razón al Sentir, que es el verdadero sentido común que nos une, y fuésemos capaces de no consentir el atropello inhumano que transgrede la ley natural, en algún punto de la locura del mundo actual se produciría un «creck «que rompería cadenas, creencias impuestas y detendría la maquinaria de la apisonadora contra lo humano y la naturalidad y de nuevo se daría la luz en nuestras vidas, con la entrada de aire fresco que devolvería el aliento, que oxigenaría nuestras mentes ofuscadas.

Si muchos aprendiéramos el significado real y poderoso de algunas palabras, entre ellas «CONSENTIR«, una magia de reacción en cadena se produciría, pues al fortalecerse uno mismo a la vez estamos recuperando el poder cedido gratuitamente y debilitando a quien nos controla impunemente.

Verás que no es tan difícil como te han hecho creer.

Prueba a decir, «¡NO, NO CONSIENTO!» cuando tengas claro que algo te revuelve las entrañas, que es inmoral.

Pase lo que pase, un primer paso de no aceptación estará dado y eso será la primera piedra de muchas más que serán el inicio de la muralla de protección de tu Ser y de la Verdad, desde la cual construir un mundo mejor, más equilibrado y ordenado conforme al Sentir. No en vano estarás empezando a desarrollar tu responsabilidad como Ser Humano creativo con libre autoridad de llevar a cabo tu propósito de vida.

ALURA! La magia de la vida está en la Alegría del Corazón

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