Nos encontramos en unos tiempos convulsos (confinamiento 2020), en donde, para algunos (sobre todo para los buscadores), todo se tambalea, todo parece un engaño. Todo nuestro alrededor parece deshacerse, desde el modo de vida, hasta incluso las creencias que parecían que guiaban nuestra vida.

Vemos desdibujarse el mundo y tenemos la sensación más fuerte que nunca, que nosotros no podemos hacer nada, que no está en nuestra mano.

Pareciese que formamos parte de una película ficticia dirigida por otros y vemos como se están quemando los negativos escena a escena. Momentos en los que todo el mundo opina. Aparecen mil historias que te hacen replantear las cosas o por lo menos te muestran la poca solidez de cuanto se basa nuestra historia, nuestro mundo, lo engañoso que resulta.

Percibimos nuevos procederes sin sentido. Apreciamos la incoherencia por doquier. Se diría que vivimos en el planeta del engaño y que no nos podemos fiar de nada y de nadie.

¿Es eso así?¿Todo es caos?¿Todo es mentira?¿No hay nada que me pueda servir de guía?

¿No tengo más remedio que desdibujarme con ese mundo de falsedad que me envuelve?

En estos momentos de locura, de intuir y darnos cuenta que somos meras motas de polvo a merced de los vientos, de que somos pinceladas de un cuadro que ni siquiera parece ser real, y es una mera falsificación y no nos gusta.

En estos momentos, más que nunca, se hace apremiable recurrir a nuestro Sentir.

Nuestro Sentir no falla. Nuestro Sentir es auténtico. Nuestro Sentir es puro. Nuestro Sentir no engaña.

Por una parte, el Sentir, como nuestra voz de la intuición nos va a ayudar a poner orden y descubrir/detectar muchas de las incoherencias que nos rodean. Tanto en el discurso como en las acciones. Desde la inmensa información que nos llega, un bombardeo o el analizar como actúa mi entorno, si va acorde a mi Sentir.

También, por tanto, utilizar mi Sentir como mi brújula interior, me va a servir de guía a mi mismo para tener claridad en como proceder. Y por supuesto, además, voy a recuperar el eje en este momento vertiginoso donde todo se tambalea y nada se sostiene.

Recuperar mi eje me va a reportar un estado de equilibrio que me va a devolver el convencimiento de sentir la paz vital, de recuperar el rumbo y por tanto, de tomar el timón y generar a mi alrededor una realidad con sentido, a pesar de lo que nos rodee, a pesar de que todo se diluya y el mundo exterior pueda cambiar radicalmente.

Cuando tenemos activado el Sentir, no importa, porque vamos a ser coherentes con nosotros mismos. Sin engaños, y en cualquier circunstancias, vamos a sentir nuestra paz interior y apreciar la vida, porque lo que generamos desde nosotros va a ser bello y consecuente.

Práctica sencilla para saborear el Sentir

Te proponemos un pequeño ejercicio para dar los primeros pasos, sencillos como la vida en si misma, para recuperar y trabajar la conexión con tu Sentir.

En primer lugar, párate. Si, ya sabemos que ahora estamos más parados, en principio, por lo menos confinados, pero párate aún más. Desconecta de la tele y de las noticias y céntrate en ti. Ponte cómodo. Recuéstate si puedes. Cierra los ojos y respira profundamente para ayudar a pausarte.

Pon tus manos en el corazón, concéntrate en tu latido. Estás vivo. Estás en marcha. Respira. Late.

A continuación permítete recordar un momento de plenitud, de gran felicidad, de dicha. Un pequeño momento de aquellos que irremediablemente dibujan  en ti una sonrisa.

Conecta con ese calor que se concentra en tu pecho y en ese estado hazte aquellas preguntas que te inquietan.

Ahora es el momento de plantearte aquellas dudas que necesitas resolver o cuando menos orientar.

Es fácil que en ese estado puedas empezar a percibir sensanciones, te empiecen a llegar respuestas, o el convencimiento que en breve te van a llegar.

En cualquier caso es un estado de paz que te devuelve el equilibrio y el eje. Te desacelera de la angustia del verte incluso engañado por todo, por la sociedad y te va a hacer sentir centrado y sereno, ajeno a los miedos.

Es la manera de avanzar con buen pie.

Agradece la vida y la relevancia que tienes de vivirla y aportar y crecer cada día. Y no dudes en pararte y conectar con tu corazón para encontrar el motor de tu Sentir siempre que lo necesites.

Mientras más activado tengas tu Sentir, menos perdido, más seguro y con más confianza en la vida vas a experimentar.

Una vez has alejado los miedos, se instala la alegría en en corazón.

Recuerda nuestro lema ¡Alura!, la magia de la vida está en la alegría del corazón.

Te animamos a que leas nuestro libro «El poder del Sentir en tu día a día«, son como vitaminas para el alma.

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