Nos encontramos ante un tema importantísimo, clave para el devenir humano, puesto que la Ley Natural se abre paso sí o sí.
Y de nuestra posición ante la vida, de nuestras elecciones, de nuestras acciones se van a derivar los efectos que modelan nuestro paso por este mundo.

A veces estamos «cómodos» en la ignorancia. Preferimos no saber porque de esa manera nos evitamos «teóricamente» sufrir, como si no sabiendo, por arte de magia, consiguiéramos que la realidad no existiese.

Hoy en día el «Solipsismo» lo impregna todo, y nos anula el Sentir y la razón. Sin embargo, optando por la opción de ignorar a propósito nos estamos limitando. Nos limitamos la opción de superarnos, afrontar retos, de buscar soluciones, de crear. Nos limitamos la oportunidad de mostrarnos como creadores de realidad armonizadora.

Pensamos que es válido «ojos que no ven, corazón que no sienten», pero la Vida es Sentir. ¿Quieres una vida sin corazón?.

Vivir sin Sentir en el corazón es ignorar la Ley Natural.

No queremos asumir la responsabilidad proactiva de nuestra co-creación, pero sin quererlo, pasamos a crear pasivamente, en algunos casos, y activamente obrando contra la Ley Natural, en otros por ceguera e ignorancia. Pasamos a contribuir al desarrollo caótico de nuestra sociedad. La principal consecuencia de ello es nuestra falta de Libertad.

Cuando ignoramos que la vida se rige en esta Ley Divina y Natural y pasamos a ser marionetas del destino, la consecuencia inmediata en nuestro mundo es el descontrol disfrazado de «control» y el caos.

Cuando ignoramos nuestro poder y nuestro deber, dejamos de ser soberanos de nuestra vida para vivir como esclavos del relativismo, de la inmoralidad, y directamente del mal.

Quizás, intoxicados por ver y comprobar que las «leyes del hombre» (por cierto, mal llamadas leyes) podemos saltárnoslas a la torera si nadie nos ve, o podemos compensarlas con una penalización económica, o que solo aplican al «populacho» o a quien no disponga de un buen abogado, creemos que la Ley Natural la podemos evitar, que no nos afecta.

La Ley Natural, la Ley Divina, es vinculante para todo ser sintiente, y se aplica en todo momento, en todo lugar, aquí en la Tierra…aunque «no nos vea nadie», aunque no seamos conscientes de ello. Nuestra ignorancia no nos exime de su efecto sobre nuestros comportamientos, para bien y para mal.

Dentro de cada uno llevamos un dispositivo que nos invita a aprender y experimentar por naturaleza. A querer conocer, a abrirnos paso por la vida marcando nuestro camino, desplegando nuestros talentos, eligiendo y tomando decisiones bajo nuestra responsabilidad. También tenemos un filtro, nuestro Sentir, que nos hace de guía interior. Es un libro abierto que nos muestra el equilibrio entre el bien y el mal. Todos tenemos a mano esta sabiduría, esta verdad, que debemos hacer aflorar y no debemos ignorar.

No podemos pretender tener todo el conocimiento de la verdad y la realidad, pero si tenemos a mano, y lo tenemos todos, para distinguir, saber elegir lo que está bien y está mal.

Todos somos ignorantes de alguna manera, ya que sino, seríamos Dios. Pero si conocemos como guiarnos y deshacer el engaño, que camino se debe elegir para construir conforme a la Ley Natural.

En el fondo, no todo es la intelectualidad y la capacidad mental, estamos hablando de un tema de corazón. No del acto de «buenismo» para que me quieran, o hacer «favores», o ayudar «porque sí», sino de discernimiento de corazón, del Sentir, hago las cosas por justicia, para que las consecuencias de la Ley Natural se cree algo bello, con sentido

No vale escudarse en el «yo no sabía» para intentar zafarse de las consecuencias de nuestra manera de actuar. Lo que hacemos nosotros influye en la sociedad. Influye en nosotros mismos pero también en nuestro entorno.

Por eso es inaceptable el egoísmo de quienes quieren alejarse de todo conocimiento y de toda responsabilidad.

Después querrán que se les consideren víctimas, si las consecuencias son nefastas, pero irremediablemente ellos mismos habrán contribuido con su dejadez a la expansión del caos y el mal. Los que nos quieren tomar responsabilidad en el fondo son siempre responsables, ya que siempre están actuando de alguna manera.

Es cierto que hay niveles de ignorancia, pues hay quien no tiene la capacidad de discernir intelectualmente y tienen un aprendizaje y raciocinio limitado, pero entonces, no permitamos que sean ellos quienes guíen e influyan en nuestras vidas y el mundo.

Sin embargo, la gran mayoría es ignorante por comodidad y egoísmo. Es preferible saber y reconocer que lo que conocíamos no era cierto para así poder empezar a construir lo nuevo con base y con sentido a no atreverse a afrontar lo lejos que estábamos de la verdad y aferrarse a que no cambien las cosas.

Sí, nos va a suponer un gran esfuerzo levantar un nuevo mundo, pero tendremos la satisfacción que da el rectificar y retomar el rumbo para que las nuevas consecuencias vayan más acordes con una vida armoniosa.

Como dijimos antes, las consecuencias de la aplicación de la Ley Natural son imparables, y de nosotros dependen que los efectos generados sean más positivos. Mientras más conocimiento tengamos, mejor podremos procesar y decidir el buen rumbo.

Recordemos que hablamos de conocer la Verdad, no de acumular palabras, frases, textos, libros enteros vacuos por encontrarse alejados totalmente de la Verdad, sino del conocimiento esencial y saber lo que esta pasando para así podernos preparar y obrar en consecuencia con conocimiento de causa.

Ya no es momento para ignorantes.

Es momento para que nazcan sabios que se hagan así mismos en su día a día, pues experimenten en sus carnes con entendimiento, discernimiento y gran Sentir una creación de un mundo más respetuoso al fin con la propia vida.

Si ignoramos lo esencial, si nos apartamos de la verdadera Ley Natural en esencia, las consecuencias serán más nefastas que lo que nos pueda suponer ahora mismo la ignorancia de la «ley del hombre» en forma de multa o castigo.

Hablamos del devenir de la propia humanidad, de nuestro mundo. Estamos en un punto de no retorno, donde algunos «dirigentes» que mueven e mundo (hombres?, seres?, máquinas?) se han creído con el poder de emular a Dios modificando la propia naturaleza, incluso del ser humano ¿quieres dejar de ser humano?. Por eso es importante no tener miedo a conocer la Verdad, lo que ES en realidad, lo que ha sido, la verdadera historia para así, desde el ahora, guiados por el Sentir en base a la Ley Natural empezar a modelar un futuro diferente.

Está en nuestras manos.
Empecemos a crear comunidades con sentido para que este engranaje se expanda, poco a poco, sin prisa, en este nuevo mundo que empieza ahora.

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