No te obsesiones en encontrar tu propósito. No hay un destino fijo, inamovible, algo que si no realizas exactamente te va a hacer perder tu vida, el gran secreto vital que debemos encontrar, al que nos debemos dedicar y si no  «uffff y si no que…».

Por ahí es por lo que mucha gente se siente perdida, y a veces necesita querer saber en concreto y recurre a Gurús, al libro adivino donde está escrito «el futuro» y quiere saber con pelos y señales…

¿Qué pasaría si nos centrásemos en tener la certeza de que vamos por buen camino?
 

El rumbo es más esencial que el destino.

 
El rumbo es la dirección que acompasado con nuestro Sentir nos hace confiar en el viaje, y en todos los puertos, vivencias por los que pasemos, con la plenitud de aprovechar los frutos de cada experiencia porque sabemos que vamos por buen camino.

El propósito puede convertirse en muchos propósitos (el propósito también está tan vivo como nosotros), como el árbol que se ramifica y va evolucionando acorde a una bella ramificación que es armónica a nuestro Sentir.
 

El propósito no es el fin esencial. Lo esencial es el buen camino.

 
Certifica que estás tomando el buen rumbo. Decide rectificar, planifica, ilusiónate, pero no tanto por el premio que en principio pudiese parecer ser recoger tu tesoro (o propósito) sino por los tesoros vivenciales que vas a ir disfrutando cuando sientes que VIVES, que VIVES al fin tu vida con otro SENTIDO que el marcado o incluso predeterminado.

Tu elaboras tu vida. La llenas según tu sentir. Ahí está nuestro poder creativo y constructivo. Sigues tu rumbo y tu rumbo en si te irá descubriendo tu propósito (o tus propósitos). Se convertirá en tu propósito cuando te sientas Ser cada vez más Tú, y así se lo hagas saber al mundo.
Volvemos a algo esencial que es el saber disfrutar de la incertidumbre cuando puedes confiar en la Vida y en ti mismo como parte de Ella.
 

Escoge tu Rumbo, en cada momento que lo necesites.

 
Timón

Así que, escoge rumbo, y sigue adelante para realizar tu mayor propósito, el de VIVIR plenamente, con SENTIDO, y aportando al mundo, no solo con un resultado: el propósito, sino con cada aliento y sonrisa de tu vida. Porque tu eres en cada momento, y no solo cuando completes tu Misión. No te reduzcas a eso.

Encuéntrate.
Encuentra tu Rumbo.

El propósito esencial es VIVIR la vida según tu SENTIR PROFUNDO en cada momento de tu Vida. Recuerda la imagen del árbol como un propósito que vive en si, que evoluciona contigo, que es algo natural y que es algo bello, como los fractales. Infinitas posibilidades de propósitos dentro de un mismo Ser, en un mismo Rumbo.

Es un cuadro que vas pintando con alegría en un tapiz hermoso según tu Sentir

¿Cómo se vive? Sintiendo la vida, conectando con el calorcito de la Dicha en tu corazón, en todas tus células, utilizando la brújula interior del sentir.

Todos compartimos el propósito de la vida. Todos no tenemos que hacer lo mismo, pero si que todos debemos sentir la conexión propia para desarrollarnos y aportarnos.

El problema es que nos fijamos en la meta, y queremos estar en ella ¡ya!

¿Cómo sabes que te has encontrado y has encontrado tu Rumbo?Porque la dicha se activa en ti, y la sensación de paz y equilibro, de que todo esta bien te invade, a pesar de todas las adversidades que te puedan llegar. De hecho, ya dejan de ser adversidades, y pasan a ser retos, experiencias, pruebas, enseñanzas, lo que quieras,…

 

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