Todavía hoy es fácil encontrarte con gente atemorizada, que pasa un mal bache, que vive en un entorno raro de circunstancias extrañas que parece que les vienen de manera provocada ajena a ellos y buscan fuera, al «experto», que le quite lo que ellos denominan «el mal de ojo.
En primer lugar, hay que señalar que la sentencia correcta o el enfoque correcto sería «Voy a quitarme el mal de ojo».

Seguimos desapoderándonos buscando fuera., el remedio de nuestro mal por un lado y por supuesto la causa de nuestro mal. Alguien de fuera me desea mal, me daña, me controla y yo estoy tan inseguro, no se que hacer, que recurro también a alguien de fuera que domine «los artes mágicas del espíritu» y yo pasivo en la causa, y pasivo en el remedio, no hago otra cosa que recibir (que me lo hagan.
Vamos a analizar con profundidad.

Si crees que estás sufriendo «un mal de ojo» significa que crees que somos más que un cuerpo. Cuando menos, energía, y tal vez espíritu. ¡Es un primer paso desde el que partir!

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Somos más que un cuerpo

Qué importante es tomar consciencia de ello. Somos un generador de energía, de vibración, es esencial darnos cuenta de que constantemente estamos emitiendo, creando y modelando nuestro entorno, con cosas sencillas a nuestro alcance como la palabra, los pensamientos, y por supuesto, nuestras acciones, que parten de nosotros y toman realidad casi sin darnos cuenta, cargadas de frecuencia, bañadas del estado de nuestro propio ser. Y esa energía que nosotros llamamos «buena» o «mala» somos capaces de percibirla por porco que nos paremos a Sentir.

Entras en una estancia y puedes notar el «mal rollo» sin necesidad de que nadie te explique que ha pasado. O de repente, de espaldas, sientes la mirada del que viene detrás tuyo sin haberlo visto.

Es como si esas visualizaciones, pensamientos, y por supuesto palabras, tuviesen peso y recayeran sobre nosotros como un lastre que debemos soportar y nos acobardan, nos enferman, e incluso nos dirigen.

Eso es lo que podríamos entender como «mal de ojo» cuando por una envidia, celos, o un sentimiento de negatividad hacia nosotros alguien nos lanza el «maleficio» para que nos haga mal.

Conscientes de esta realidad que nos rodea, y nos afecta, nuestra mejor vía es en primer lugar tratar de comprender y en segundo lugar reaccionar, es decir, actuar.

El remedio

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Es habitual que las personas que buscan remedio al «mal de ojo» incluso puedan orientar al terapeuta, curandero, experto, sobre cual puede ser el origen o la persona que les ha echado el «mal de ojo». Ello es indicativo de que tienen un punto de partida sobre el que indagar y analizar, un conflicto.

¿Ocurrió algo que pueda desencadenar que esa persona me desee ahora mal?
Quizás si lo pienso bien, fuí yo quien genero el conflicto?
¿Debería reparar algo para equilibrar esa situación dañina?
¿O quizás esa persona tiene «envidia» por lo que soy?
¿Y yo, estoy seguro, satisfecho con como soy?
¿Mis acciones son coherentes?

Si es el caso, nunca deberíamos temer los malos pensamientos de los otros, por decirlo de alguna manera, si estamos llenos, alineados, fortalecidos, nunca nos van a afectar los «mal de ojo» que nos puedan echar, puesto que estamos plenos y protegidos, no nos caben.

Nuestro espíritu irradia la vibración necesaria para repelerlos, nuestro convencimiento nos impide que nos embarge el temor y la duda, y nuestro Sentir guiará nuestros pasos y acciones para deshacer lo que no nos pertenece o no merecemos, generando luz en el entorno y creando situaciones armoniosas, donde todo se va creando y desarrollando bien y con sentido.

SI estás desconectado, si no trabajas tu interior, y no abordas y comprendes las situaciones que te rodean y también las personas que te rodean, no vas a poder actuar en coherencia hacia el empoderamiento.

Si confías solo en la magia exterior, siempre vas a depender del poder que otorgas a otros, y vas a estar expuesto a las redes del mal por estar empequeñecido y desprotegido (desconectado tu Sentir, tu coraza interior).

Tú puedes crear la magia que necesitas

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Tú creas magia cuando usas con plenitud tus dones y estas fuerte, en eje, en todos los aspectos de tu vida. Si notas que hay malas energía hacia tu persona, pon remedio tú, no busques fuera la varita mágica. Un sanador, un chamán, podrá ayudarte a limpiar tus energía momentáneamente, incluso ayudarte a recuperar tu propia luz, el entendimiento que te ayude a empoderarte siempre con un trabajo personal interior, no solo con meros rituales.

Pero a partir de ahí, debes tomar la batuta y caminar con paso firme con otra visión, otra actitud que te lleve a decir ya no solo «yo voy a quitarme mi mal de ojo» sino «ya no me afectan los males de ojo pues soy una persona equilibrada, segura, que analiza, comprende y actúa sabiamente ante las situaciones de mi vida».

Y es más, soy capaz de transmutar esa mala vibración en algo bello, pues mi música vital, mi aura, mi energía divina, es tan bella y poderosa que produce la magia de la alegría y la armonía.

A mi vez, vigilaré con atención aquellas visualizaciones, deseos, y pensamientos para con los demás y así evitar crear desarmonía y «males de ojo» que tantas veces podemos generar sin darnos cuenta. Al estar desequilibrados, desconectados, confusos, inseguros, con miedos somos agentes inconscientes generadores de «mal de ojo».

Y por supuesto vigilaré mis palabras, verdaderos hechizos que tantas veces lanzamos indiscriminadamente y se clavan tan profundos como una mirada.

Por último, y no menos importante, me centraré en mis acciones, que son las verdaderas modeladoras del mundo y bien visibles, y quizás por ello las más poderosas pues ni siquiera reparamos en ellas como artífices y causantes de las consecuencias de lo que ahora nos pasa. El mal más grande lo hacemos con nuestras acciones. El «mal de ojo» en muchas ocasiones son consecuencia de nuestras propias malas acciones en el pasado.

¿Sabes cuando una acción es correcta o incorrecta?

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A veces es mejor no buscar en lo ajeno, en el «mal de ojo», en «la magia», el porque de mi mala suerte. Basta mirar lo que hago, si se porque lo hago, si es correcto o incorrecto lo que hago (si es Moral según la Ley Divina, la Ley Natural), si sé hacia donde voy, o si me encuentro mal, si quizás no me cuido lo suficiente, no me alimento bien, no estoy en equilibrio.

¿Observas como es tu actitud hacia los demás y con la Vida, y no menos importante pero muy olvidado, hacia ti mismo?
¿Has probado iniciar pequeños cambios que rectifiquen tu rumbo actual cuando estás en esa situación que consideras de «mal de ojo»?

Quizás ese sea el primer paso para sentirte protegido de «los males de ojo» porque tendrá tu explicación vital y ya no atribuirá a lo mágico o supersticioso lo que te pasa, pues serás tú quien lleve firme el timón de tu vida.

Cuando de pronto piensas que te pasan cosas «raras», estás en descontrol, en desorden, es que estás muy perdido en tu vida, estás desconectado de tu flujo vital y debes parar a reconsiderar. Esta más a tu alcance que llamar a los «caza-fantasmas»

Un consejo

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Un buen consejo es, si piensas que sufres de mal de ojo, empieza por mirarte tu mismo frente al espejo con mirada profunda. ¿Qué ves?¿Estás completo?¿Qué te falta?¿Qué te llama la atención? Céntrate en ti, sin miedo a lo externo y sin miedo a encontrarte cara a cara con tu verdad y a partir de ahí mírate con otros ojos y actúa con energía renovada.

Si quieres formalizarlo, date un baño consciente mirando ahora con tus ojos cerrados a tu interior y limpia tus energías a la vez que limpias tu cuerpo.
Refréscate y haz lo mismo con tus estancias, tu casa. Limpia, airea, que entre el Sol, decide empezar un nuevo día con la cabeza alta, serena y determinación de hacer frente por ti mismo a cualquier obstáculo que encuentres en el camino.

Siente tu energía poderosa que va hacia afuera sembrando lucidez y coherencia. Trata bien a quién te encuentres en el camino. Siembra consciencia, camina con pasos coherentes y casi si darte cuenta, pasado un tiempo habrás olvidado que antes hubo un día en que creíste en los «males de ojo» y reirás alegremente con ello.

No está mal pedir ayuda para conseguir una guía que te ayude a comprender que te pasa, donde te encallaste, donde perdiste tu rumbo, y de donde pueden venir tus males, incluso un reequilibrio energético y una conexión espiritual con tu chispa divina, pero la clave está en ti, está en tu decisión de cambiar aquello que se requiere cambiar en ti para volver al equilibrio, vivir en coherencia, y actuar de forma correcta según la Ley Natural.

No dudes, te aseguramos que cuando estés en equilibrio y conectado con tu Sentir, con tu chispa divina, entonces empezarás a sentir la Alegría de Vivir y como «el buen ojo (buena suerte)» se dará en tu día a día.

En la mayoría de los casos, uno mismo colabora a engrandecer el mal de ojo, sobre todo somatizando a nivel físico los miedos y desasosiego transformados en dolor, angustia, accidentes,…

Pero recuerda, si estés en equilibrio, si eres coherente con tu Sentir, siempre tendrás activa tu coraza divina y tendrás un sistema inmune espiritual impecable.

Y un paso que nunca falla es disponer de un corazón alegre y valiente!

Alura! La magia de la vida está en la alegría del corazón.

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