Todos los estudios sobre el éxito llegan a la conclusión que es esencial tener definidas una metas claras y específicas. En ocasiones, puede que esto nos lleve a interpretar, que con el mero hecho de escribir estas metas y persistir en su consecución con disciplina y esfuerzo, nos van a llevar a ellas. Asimismo, los estudios muestran el poder de las declaraciones y afirmaciones positivas para facilitar el proceso y crear la realidad que queremos.

Pero estos estudios están realizado sobre personas exitosas. ¿Qué pasa con las personas que intentan seguir estos métodos, estas prácticas y no consiguen el supuesto éxito propuesto? 

Algunos, según las conclusiones expuestas, interpretamos que podemos conseguir «cualquier cosa» en esta vida si «lo queremos», lo decretamos y lo perseguimos con intensidad (fuerza). Pero quizás, en esta última parte, en «lo queremos» está el ingrediente secreto que en muchísimas ocasiones no tenemos en cuenta, y que se obvia en el discurso de muchos «gurús» del tema, y que nos puede hacer fracasar en el intento.

¿Nos paramos a pensar, a Sentir, de dónde surgen las metas y propósitos que nos proponemos?
¿Nos dejamos llevar por los deseos impuestos por el mundo en el que vivimos, por lo que se define como éxito en la vida o identificamos metas acordes a nuestro Sentir más profundo, a nuestro propósito vital, a pesar de que en ocasiones parezca que vayamos a contracorriente?

El principio que rige la vida es el de la coherencia y tantas veces lo sacrificamos.

Si sencillamente fuéramos coherentes en lo que decimos, pensamos, hacemos y sentimos, nuestras vidas fluirían armónicas.

Pensemos visualmente en un canal por el que vamos a hacer rodar una bola. Mientras más alineados tengamos los tramos que lo forman, mas suave, rápido y delicadamente haremos correr la bola con un empuje suave pero certero. Mientras vaya cada segmento en una dirección va a costar mucho más conseguir el objetivo. Gastaremos más fuerza, daremos más rodeos, nos golpearemos incluso, emplearemos mucho más de nuestro tiempo.

Cuando hago afirmaciones, una tras otra vez, estoy dirigiéndome hacia algo. Avanzo. Si creo en ello, le pongo atención, voy a ir modelando ese camino. Tanto en un sentido como en otro. Si me repito constantemente «no valgo nada» aunque soy consciente de que no lo quiero para mi, voy a irme construyendo un mundo acorde a esa sentencia, porque me «sale»  de manera profunda, no controlada, y modelo mi manera de pensar, de actuar, de moverme por la vida.

Cuando «me obligo» a repetir sentencias positivas, suele ser un poco más descafeinado que en el caso anterior, si realmente no sale de mi ser, de mi interior. Iremos creando un surco, un canal, pero mucho más lento en cuanto modelar nuestro entorno, si es que realmente no lo creemos (¿cuantas veces hacemos declaraciones positivas como loritos sin poner intención ni vibración?).


 

Sólo cuando lo que afirmamos está en consonancia con nuestro Sentir, sólo cuando alimentamos con nuestro corazón aquello que decimos y previamente pensamos y decidimos plasmar en nuestra vida con confianza, sólo entonces, el camino fluye de otra manera.

 
No es tan importante el cómo de veloz fluimos, sino la satisfacción y la sensación certera que sentimos en cuerpo y alma que viene acompañada de una serenidad y una sonrisa vital (parten del bombeo del corazón, tienen el pulso vital). ¡Qué importa llegar a la meta si ya estoy disfrutando de mi vida con el camino!

Por lo tanto,lo primero que deberíamos hacer es conectar con nuestro sentir, pasar por ese instante de atención, cualquier pensamiento e intención que tengamos planificado llevar a cabo para ver si está alineado con nuestro propósito. Siempre estamos a tiempo de la autobservación, antes de iniciar el camino o tan importante, durante el camino.

Sentarnos, Sentirnos, Sincerarnos.

Aprender a escucharnos. Tanto en sensaciones como en mensajes directos como indirectos, como corporales. nos hablamos por todos los sitios.

Dejemos que nuestro corazón y nuestra mente se pongan de acuerdo. ¡No nos centremos únicamente en la mente!. Si no ponemos alma, es como preparar frascos de medicinas con etiquetas pero vacíos. Sí, estamos dando un primer paso, pero sin fundamento. Y esto encima, puede acabar minándonos el entusiasmo y por ende la vida y acabar desconfiando de todo.

Si tu estas cumpliendo a rajatabla, poniendo todo el esfuerzo para aplicar la teoría de afirmaciones positivas, y no ves resultados rápidos, acabas desfóndandote, porque en el fondo estás buscando una varita mágica.
 

¿Qué hacer entonces?

El consejo sería aprender a vivir en coherencia, practicar el Sentir, que antes de lanzar estas afirmaciones, e iniciar estás prácticas de irnos vistiendo de nuevos hábitos, de nuevas fómulas en nuestro pensar, nos pongamos en modo sentir, para definir el camino, el rumbo,para conseguir que nazcan con vida desde el corazón.

Esas afirmaciones, si van alineadas con nosotros, irán abonadas, regadas, y serán más fácil verlas florecer.

Recordemos que nada es inmediato, que quizás debas practicar un «como si» e ir actuando en modificar los hábitos, pensamientos y creencias. Ese trabajo, ese camino se deberá recorrer igual pero nuestro nivel de plenitud será diferente. Es como saber que se está en el buen camino, no importa cuando se consiga el resultado.

Este «como si» no indica que no seas coherente contigo mismo, sino todo lo contrario, ya que estas remodelándote, adaptándote, reconduciendote a tu nueva versión que surge de tu sentir más profundo.

Cuando afirmamos sin coherencia, en el fondo es como si no confiasemos en nosotros. Afirmamos otorgando poder en la palabra. Es una nueva varita mágica, pero con muy poquita luz. Todo lo que hagamos con alma sabrá diferente para nosotros y el mundo.

Si no hay engaño, si hay entusiasmo vital, los resultados incluso nos pueden llegar a sorprender antes de lo que pensamos, porque en realidad no nos importa, ya que el camino nos está resultando convincente (eso no quiere decir que no pueda ser duro).
 

Algunos Consejos:

  1. Cualquier cosa que iniciemos agradeciendo de corazón tendrá una bendición especial.
  2. Sencillez, paciencia, constancia, voluntad. No debemos descartarlas de nuestra vida, pero sobre todo coherencia vital con nuestro sentir
  3. Si todavía estás muy lejos de esta coherencia, deberás empezar por ir modificando poco a poco tu día a día para poner más atención, más intención, y escucharte más para saber desde donde partes.
  4. Todo tu mundo está ahora como impregnado de tu manera de creer y pensar sobre la vida. Para te frente a él y Siente. Siente con convicción cada movimiento que das. ¿Por qué lo das?¿Sientes que te hace bien, o no? Decide ir rectificando poco a poco y afirma entonces en positivo siempre que sea para llegar a una meta que te haga bien porque realmente es para ti.
  5. Esta bien que afirmes y acompañes con el cuerpo. Puedes empezar por la mañana agradeciendo que tienes un día esplendido por delante y a la vez estirarte, enaltecerte y abrir los brazo para sentir el sol.
  6. Puedes decirte que realmente eres alguien poderoso, alguien reconocido, aquello que necesites aflorar en tu vida porque estás bloqueado. Hazlo mientras te duchas y el agua te acaricia y te hace Sentir.
  7. Debemos no solo modificar nuestros pensamientos sino nuestro cuerpo, nuestra actitud y acompañar de una pequeña acción. Hay empieza nuestro pequeño ritual que nos está diciendo a nosotros mismos, en nuestra realidad, «que en ello estamos», que estamos dando el paso, que nos movemos y nos hace sentir bien. Un ritual para nuestra alma que nos va a ir reconfortando y modelando cada segundo de nuestro día a día. De ahí, nuestro ritual al Sol pero cargado de sentido para nosotros. No una serie de ejercicios automatizadas, impuestos y si conexión con nosotros.
  8. En nuestro libro «El poder del Sentir en tu día a día» entramos en detalle sobre el Sentir. Una zambullida en él puede ser muy entendedora y gratificante, si así lo Sientes.

 


 

En resumen:

Haz un trabajo previo y constante para reconducir tus metas y  tus afirmaciones para que te sean coherentes.

Acompaña estas afirmaciones con acción, crea tus propios rituales. Sencillos, para que te lleguen de verdad. Rituales que te sean tuyos, personalizados y con lo que creas más conveniente.

Rodéate de agradecimientos, de juegos, diviértete. Que no sea un sacrificio aunque si pueda suponer un esfuerzo, empezando por la constancia.

Sientete libre de readaptar tus afirmaciones, ritualizarlas según sientas, según vaya cambiando tu camino.

Observa que pasa a tu alrrededor. Estamos tan obsesionados en la meta que somos incapaces de percatarnos de nuestros pequeños avances, tan importante para alimentar nuestra satisfacción y alimento a la vida.

Si puedes escribe, escribe mucho. Todo lo que sientes, esperas, decides,..es lamanera más sencilla que tenemos de desbloquearnos si no tenemos a nadie a quien explicar y además lo vamos a poder hacer con total sinceridad y vamos a poder revisar nuestra trayectoria.

No pongas solo la mente, no te coloques en automático, sin procesar tu Sentir. Enchufa el corazón cada día y sentirás la alegría de lospequeños logros y ahí, «ALURA», RESIDE LA MAGIA DE LA VIDA.

Cuando te hayas empoderado a nivel individual, pasa a laacción también a nivel de comunidad. Empieza con adquirir compromisos vitales que te lleven a aportar al mundo, a compartir. Cuando estás trabajando con el mundo estas trabajando por ti.

Una vez que estés en este plano será imparable tu proyección y sentiras que tu paso por la vida es exitoso, que tu misión llega a buen puerto. No pienses solo en ti, piensa en el mundo. Pero primer tienes que empoderarte tu. Quieras sanar al mundo si primero no te has sanado tu.

Nosotros te podemos dar pinceladas, pequeñas prácticas del sentir que deberás acomodar en tu día a día, hacerlas tuyas para atreverte a crear tus propios rituales, tus propias anclas.

En cualquier caso, ante la posibilidad de elegir, elige algo bello, una frase bella una acción bella, corrige un pensamiento oscuro por un pensamiento bello conscientemente. Pero a ser posible que alimenten tu Ser, que te hagan sentir mejor.

Como hemos comentado antes, cuando hacemos bien al mundo, nos hacemos bien a  nosotros pues formamos parte de él.

Disfruta del juego de la vida!

ALURA

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