No te creas todo lo que te cuentan. Es más, no te creas ni siquiera todo lo que ves.

Simplemente Siente. Activa el Sentir y detecta cualquier incongruencia con tu Ser. Procesa la información, analízala y desecha todo aquello que no se acompase a tu Sentir, que presente incoherencias, que sea dañino, que te limite, coarte tu libertad, que te empequeñezca.

Vístete de las creencias, que en base de la Verdad, te sirvan para crecer y avanzar en tu camino.

Practica el Sentir y el Discernir. Olvídate de todo lo aprendido, de todo lo memorizado, de las tradiciones, de las costumbres adquiridas, de las «verdades institucionalizadas» mamadas desde la cuna que damos por «verdades absolutas» y creemos a pies puntillas porque todo el mundo lo cree, porque tus padres lo creen, y tus maestros, porque son la base del funcionamiento de esta sociedad.
 

 

Una sociedad enferma

 
Sin embargo cuando miramos alrededor vemos a una sociedad caótica, enferma.
¿Quizás se aleja de la verdad?
¿Quizás se basa en creencias dañinas?
¿Quizás funciona de manera incoherente, contra-natura?

Recuerda que las creencias generan conductas.

Deberías aprender a cuestionarlo todo, a querer saber en Verdad.

Sin embargo nos han desacostumbrado a hacerlo y estamos atrofiados. Es más, ignoramos cuando nuestro Sentir nos pone en alerta sobre alguna pista para cuestionar una creencia o una información que nos llega.

Dejemos la etapa crédula y maduremos. Es nuestra responsabilidad. Entender lo que nos dicen y ahondar en la intención oculta de lo que se nos dice.

Siempre habrá alguien que se beneficie de que los demás, la mayoría a ser posible, creamos ciertas cosas.
 

¿Las verdades de siempre?

 

 
Nuestra vida esta llena de creencias institucionalizadas como verdades porque son «así de siempre» y ahí vamos.

Por ejemplo, seguimos tomando leche porque en algún sitio de nuestros adentros tenemos esculpido que es sano, sin cuestionarnos como nos sienta, o de donde sale esa idea, a parte de un anuncio que nos haya podido repetir esa idea hasta la saciedad y ya antes a nuestros padres.

Nos venden una vida y un mundo con una realidad impuesta y nosotros creemos en ello, con confianza ciega, sin ni siquiera validar las cosas que a simple vista nos puedan generar dudas evidentes.

Si aparece en los libros, si aparece en la tele, y ahora ya si lo encuentro en internet, así es que por supuesto creo que es en verdad.
Pero volvemos a que nuestro mundo no es en estos momentos armónico, sino todo lo contrario.
 

 
Quizás deberíamos plantearnos un partir de cero y mirarlo todo, escucharlo todo, con los ojos del Sentir. ¡Arduo trabajo pero necesario!

En estos momentos quizás una de las cuestiones apremiantes sería validar el mundo de creencias a cerca de la medicina y la salud: «Si tengo cualquier síntoma, debo ir al médico», «el médico lo sabe todo», «la medicina es infalible», «la medicina actual es ciencia»,» si no tomo medicamentos no puedo sanar», «el mundo está lleno de virus a la espera de contagiarnos«,…

¿Qué hay de verdad en todo ello?¿Hay base real?¿Quién se beneficia de ellas?
¿Me hace bien este tipo de creencias o me desempoderan?
 

Revisemos los paradigmas. Creemos un nuevo mundo a partir de ellos.


 
Si lo que crees ayuda en la armonía, en el respeto, en el avance tuyo y del mundo, si se acompasa con la vida, ¡adelante!. Si por el contrario lo que crees, lo crees simplemente porque es así de siempre, porque te lo han explicado así, y te limita, te empequeñece, deberías replanteártelo, comprobarlo, analizarlo, en busca de la verdad.

Aléjate de todo lo que sea generalista. De todo lo que sea blanco o negro. De todo lo que sea extremo, ya sea por demasiado catastrofista como demasiado «happy».

Cuestiónate de donde viene ti creencia, su origen. ¿Qué pasaría si creyeses otra cosa diferente.

Más aún, ¿Qué pasaría si creyeses lo contrario?¿Cómo te sientes?¿Es posible?¿Es imposible?
¿Qué te limita?¿Te aferras a ello?¿Puedes soltar?¿Te cierras a otras fuentes?¿Se tambalea tu mundo?

Recuerda que estamos en un mundo inestable y miserable. Y que el mundo no es la vida.

Quizás la mejor manera de construir sea precisamente un cambio de paradigma que nos haga empezar a creer en mundo con sentido en armonía con la vida y la Ley Natural.

¿Te atreves?

ALURA! La magia de la vida está en la Alegría del Corazón.
 

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