La teoría de la infección por contagio es eso, una teoría, aunque la sociedad la tome como si de una verdadera ley se tratase. En realidad no es más que una creencia en base a la cual estamos montando nuestra manera de vivir en sociedad basada en la parte más dogmática de la ciencia.

Sin embargo, como toda creencia, deberíamos ser capaces de analizarla para ver si realmente nos hace bien o no. Verificar cual es su origen y por supuesto analizar de manera imparcial si es una teoría válida en nuestras vidas.
Sea como fuere, cuando una teoría se nos implanta de manera que incide provocando miedo, reacciones anti-natura en nuestra forma de vivir, deberíamos cuestionarla muy severamente.

No en vano tenemos la conciencia y sentimos la maravilla del mundo que nos rodea como una gran cadena de relaciones armónicas que se influyen y complementan, y que tienen por finalidad intrínseca crear armonía.

Si una teoría, como la de la infección por contagio, nos hace ir contracorriente con el flujo de la vida y nos hace temer la vida, temer las relaciones, tener miedo a todo, a lo que no vemos pero forma parte de nosotros (microbios,…) y a lo que vemos, incluidos nuestros seres queridos que pasan a ser tildados de «el enemigo» en tanto que posibles «contagiadores letales«.

¿Eres alérgico a la Vida?


Si la teoría de la infección por contagio me lleva a no querer tocar este mundo por el miedo a contagiarme, ¿no es lo mismo que decir que soy alérgico a la vida misma?¿acaso el hombre no ha convivido durante milenios en simbiosis armónica con esta tierra que pisamos?¿Por qué nos creemos ahora diferentes?¿Somos artificiales?¿Ya no somos naturales?

En cuanto a nuestra naturaleza, jamás deberíamos rehuir de compartir el espacio vital con lo natural.

La vida no busca la destrucción, ni del mundo ni la nuestra.
La vida se abre paso.
La vida suma.
La vida comulga.
La vida no es una amenaza.

¿O acaso la conciencia del hombre está tan perdida que siente remordimientos de su trato a la vida, al planeta, al mundo, a los seres que le rodean, y teme venganza?

Si la creación nos ha cuidado tanto como para dotarnos de un cuerpo con un sistema de tanta armonía que es a día de hoy inigualable a cualquier creación del hombre ¿por qué pensar que no somos capaces de estar adaptados en armonía a la naturaleza que nos rodea?¿por qué pensar que de pronto está ya no es amigable?¿por qué pensar ahora que el hombre no forma parte de esos sistemas tan perfectos como nuestro propio cuerpo que fluyen y se adaptan para seguir desarrollando conjuntamente la vida?

¿Buscas un mundo aséptico?

El hombre de este siglo se está convirtiendo en un personaje aséptico, es decir, sin vida, frío.

El hombre de hoy quisiera ser una máquina que habita en un lugar sin vida.

No quiere ensuciar sus manos con la tierra, con la esencia de la vida, que es conformada desde la partícula más pequeña que late hasta la estrella que tintinea latiendo en el firmamento.

El hombre no es Dios y no puede cambiar la Vida. No puede juzgar la Vida. No puede cambiar las reglas de la Vida. Ni aquellas que hacen que vivamos en simbiosis endémica con muchos microorganismo que lejos de ser el enemigo, son nuestros aliados en el cuidado de nuestro propio sistema corpóreo vital. Ni aquellas que nos marcan como seres relacionales que necesitamos dar y recibir calor y amor, que nos deleitamos en el compartir en comunidad para avanzar en el desarrollo armónico de nuestra especie.

No temamos al prójimo como al enemigo. Amémonos y cuidémonos a nosotros mismos y hagamos lo mismo con quienes nos rodean.

No exageremos nuestra existencia de manera maquinal, artificial.
No actuemos como robots. Desterremos el miedo que lleva a la desconfianza, al odio, a la desunión y a la vida insana, una vida de constante lucha y estrés.

La vida no es una lucha, la vida es un avanzar en plenitud.

Si desterramos la alegría de nuestras vidas, ¿qué nos queda?, ¿viviremos aislados en burbujas en pro de una existencia sin Esencia?

No podemos creer aquellas creencias, por muy teoría científica que se nos muestre, si nos hace daño a la vida. Y la teoría de la infección por contagio, sin duda, es una de las que con más ahínco contradicen la Ley Natural, que se basa en el respeto, la cooperación, la unión y la armonía.

Libro recomendado: Vacunas, una reflexión crítica.

Este libro, de muy fácil lectura, ahonda en la teoría de la infección por contagio y en su consecuencia más nefasta: las vacunas, estocadas que debilitan la propia naturaleza humana.

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No olvidemos que toda causa tiene una consecuencia y si seguimos basando nuestra vida en que todo es peligrosamente contagioso, no vamos a poder dejar de vivir enfermos, tanto físicos como mentales, y lo que es peor, vitales, pues estaremos envenenando nuestra propia alma.

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