Tantas veces nos quedamos por las ramas sin darnos cuenta de lo alejados que estamos de nuestro suelo, de nuestra realidad, de que vamos en dirección contraria, incluso de poder saber donde está el origen de lo que nos atañe.

Descendamos (también de nuestra mente), abracemos nuestro tronco, y no contentos con eso, adentrémonos a lo que a priori no se ve. Cerremos los ojos y veamos con nuestro Sentir.

Descendamos con valentía y determinación por las ramas de nuestras raíces profundas para llegar al origen, a esa semilla que determina todo, donde está la esencia, y  entonces sí, compartiremos sabiduría, comprenderemos el por qué  y podremos actuar en consecuencia.

Tantas veces nos quedamos apagando fuegos (malgastando energía, tiempo y vida) en intentar solucionar lo que no deja de ser una consecuencia derivada de otra.

Deja de apagar fuegos y mírate. Encuentra el pirómano que llevas dentro, lo que realmente enciende la mecha. lo que te quema por dentro.

Cuando conectes con el Sentir, podrás hallar tu causa raíz. Verás claro y entenderás claramente la relación existente entre todos los fuegos aparentemente caóticos que se presentan en tu vida. Cuando actúes sobre la causa raíz de ellos, la paz y equilibrio volverá a instaurarse durante un tiempo en tu vida,…hasta que vuelva a iniciarse tu siguiente ciclo evolutivo y vuelva a aparecer una nueva temporada de incendios para hacértelo recordar. Pero esta vez será diferente. Dejarás de ser un pirómano/bombero insconsciente y empezarás a convertirte en un cirujano de causas raíces de tu propia vida.

Sincérate contigo mismo, basta de autoengaño y distracciones, y a partir de ahí, genera los pasos que necesites para plantar con conciencia, con plenitud, con satisfacción, tu tiempo y tu vida.

Que tu fuego interior sea alentador de llama vital y no de incendios caóticos. De ti depende.

Una analogía práctica.

En el mundo encontramos muchos casos prácticos donde podemos experimentar la importancia de encontrar la causa raíz para eliminar de «un plumazo» muchas de las alarmas (síntomas) que se generan por su causa (es lo más parecido a un milagro).

Durante bastante años estuve trabajando en sistemas de monitorización de plataformas de redes complejas de telecomunicaciones. No os podéis imaginar la cantidad de diferentes tipos de redes y equipamientos dan soporte a las comunicaciones actuales y que están relacionados e inter-conectados entre sí para dar servicio.

Habían ocasiones en que se producían avalanchas de alarmas de diferentes sistemas simultáneamente  provocando situaciones de crisis. Para cada tipo de red y equipamiento había un ingeniero que intentaba resolver el problema local y restablecer cuanto antes su parte que afectaba al servicio global.

Todo el mundo corría a apagar su fuego, hasta que después de mucho tiempo, coordinación, esfuerzo (y en muchas ocasiones sangre y lágrimas), se conseguían eliminar los focos, se restablecía de alguna manera y ahí se acababa el proceso…hasta que pocos días (algunas veces horas) volvía a pasar, y pasar,…

Empezamos a plantearlo de otra manera…¿y si las alarmas tenían una causa común?, ¿una causa raíz que las provocaba a todas?. En base a esta premisa, montamos un equipo de ingeniería que ante una situación de crisis, después de su resolución, se parase a estudiar en profundidad y viera que correlaciones habían entre ellas y detectar su posible origen.

No sin esfuerzo, dedicación e ingenio, se produjo la magia: se empezó a encontrar las causas raíces de muchas de estas situaciones de crisis (p.e: equipamientos que en ciertas circunstancias dejaban de funcionar y que afectaban al funcionamiento de otros por su dependencia en el servicio,…). Se propusieron resoluciones y mejoras, y se procedió a su ejecución. Y «voilà», poco a poco, muchas de las situaciones de crisis empezaron a desaparecer o si aparecían, se iba directamente al foco principal acortando enormemente el tiempo de resolución y de esfuerzo. Y lo sorprendente de todo, es que muchas soluciones eran sencillas y baratas de aplicar.

La calidad de bienestar de los integrantes del centro de control aumentó considerablemente, ya que pasaron de ser ingenieros que actuaban como «bomberos» estresados y sobrebrepasados por la situaciones de crisis diaria a ingenieros que sentían que tenían el control de su día a día y ofrecían lo mejor de su ingenio y creatividad para mejorar el servicio y resolver por anticipado ofreciendo sus soluciones (pro-actividad) las posibles situaciones de crisis .

Por ende el servicio global de comunicaciones que ofrecía la compañía aumento notablemente en su calidad y su disponibilidad.

Esta es una pequeña analogía que quería compartir en base en mi experiencia en donde intento mostrar la importancia de ponerse manos a la obra y trabajar y profundizar en buscar la causa raíz de nuestros problemas, en vez de ir a buscar el remedio rápido que nos elimine el síntoma (la alarma), pero mantenga latente, sin resolver, la causa primordial…

Muchas veces no nos atrevemos a profundizar la causa raíz de muchos de los problemas cotidianos de nuestro día a día: de nuestros problemas de finanzas personales, de nuestros problemas de relación, nuestro problema de salud, nuestra continua mala suerte, etc… Si nos paráramos a profundizar, veríamos que muchos están relacionados y que son diferentes alarmas/síntomas de un origen profundo común.

Pero preferimos vivir en la comodidad del autoengaño, de huir de nuestra propia verdad, ya que de esta forma nos sentimos acompañados al entrar a formar parte de la marea de «la vida es así», dejando nuestro poder en manos del vaivén de las olas provocadas por esa marea creada artificialmente.

Sólo tienes que pararte, activar tu Sentir, poner la intención en vivir con Alegría y ser valiente a atreverte a conocerte y adentrarte en ti, con perspectiva, con análisis, con creatividad,…

Una excelente noticia para algunos: Depende de ti.

Un pésima noticia para muchos: Depende de ti.

ALURA!

 

 

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