El Sentir es una herramienta para la armonía y el equilibrio. El Sentir es la puerta para discernir. Es una vía de conexión con la vida y no para alejarte de ella y vivir en un nube de encandilamiento.

La vida es nacer, es morir, la vida es romperse y parir. Tener la experiencia del cambio, de la transformación y el dolor.

En la vida no todo es aséptico.

El Sentir es grande, pero el sentir no es éxtasis. Y sobre todo, el éxtasis no es euforia.

Sentir es reconocer que lo que tienes, lo que haces, lo que ves, lo que no te hace bien y es entonces también rectificar. Es virar el rumbo, es construir el camino.

Sentir no es ir por la vida drogado con el «todo es bonito». Eso no es generar la vida.

Si solo te quedas en las nubes, no vas a hundir tus raíces, no te mancharas las uñas de tierra, solo te quedarás en la fantasía de querer experimentar la parte de «perfección divina», produciéndote una profunda insatisfacción vital en ti.

¿Quizás lo que buscas es sentirte superior a los demás, incluso a la Vida?¿Quieres ser un elegido?
¿Quizás buscas vivir en una fantasía y mantienes una incoherencia vital entre lo que sientes, dices y haces?

Deja de decir cosas bonitas por quedar bien con los demás cuando en tu interior todavía hay sombras que te torturan.

Acepta con alegría los conflictos, las incoherencias sobre ti que se te presentan en tu camino. Es una oportunidad única para avanzar. Aprovecha cada ocasión de esas para activar tu sentir y tomar conciencia de ello. Y sobre todo, decidir desde el sentir que acciones vas a emprender para resolverlos.

No te dejes caer en la tentación de evitar presentar el conflicto cuando eres consciente de su existencia. Preséntalo con toda tu buena intención de resolverlo. Con las maneras más adecuadas. Aquí si tienes que poner tu arte.

Aporta luz, aporta tu discernir, aquel que sale de tu corazón. No aportes incoherencia, fantasía.

Se coherente con tu sentir y muéstralo al grupo a pesar de no sea un panorama bonito. Tienes muchas más posibilidades de ayudar a los demás a ver sus propias sombras y puedan avanzar. No promuevas mantener una fantasía compartida que, en el fondo, no hace bien a nadie. Se valiente. Aquí radica la verdadera diferencia con los aduladores de bonitas palabras y hechos «ocultos».

Para que se halle el equilibrio hay que ver/sentir las dos caras: El sol y la sombra. Y poder discernir, equivocarte, rectificar, Sentir a lo grande, sentirte vivo y pleno.

Se auténtico. Se tú en todo momento. Tu corazón palpitará con alegría y tu lo vivirás con dicha. Y tu entorno te lo agradecerá.

ALURA! La magia de la vida está en la alegría del corazón.

Te animamos a leer nuestro libro «El Poder del Sentir en tu día a día«

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