Hay algunas sentencias que nos hacen realmente daño, pues nos limitan. Nos impiden poder desplegar todo nuestro potencial.

Una de ellas es «ver para creer«, porque nuestra mente toma esa sentencia de forma lineal y muchas veces damos por hecho que nuestra manera de ver ha de ser por los ojos o tal como veríamos por los ojos: «Solo lo que veo físicamente es real y lo creo, hago caso de ello«.

En primer lugar, dependo de mis ojos físicos y en segundo lugar acepto lo que mis ojos físicos me muestran, aunque en realidad soy yo el que está formando un concepto de lo que veo.

En realidad cuando veo por mis ojos estoy traduciendo en mi cabeza infinidad de ‘entradas’ (colores, dimensiones, detalles, nombres,…). Estoy pensando lo que veo.

Hemos pasado de lo que yo doy por supuesto que es físico a trabajar con ello en un plano mental.
 

atención expandida
 

Por otra parte, no solo recibo información visual física, también percibo por otros sentidos, por el contexto y también lo relaciono a como me siento.

Con todo ello estoy creando en mi una imagen mental de ese momento de información global que pasará a formar parte de mi, de mi realidad y guardaré en el cajón de mis recuerdos.

A partir de ahí podré combinar en mi imaginación toda la información y sentir de ese momento, junto a otros tantos que forman el conjunto de mi existencia y podré combinarlos para dejar fluir mi imaginación creativa con plena libertad (y eso sin contar que llevamos recuerdos ‘de serie’).

Todo lo que tenemos en nuestra cabeza (mente) no deja de ser proyecciones. Incluso el mismo lenguaje que asociamos a unos sonidos y a unos conceptos que nos llevan a comprender y diseñar y relacionar el mundo en que vivimos y el mundo que creamos.

En realidad, al pensar, al hablar, ya hemos pasado a un plano alejado del completamente físico tal y como nuestras creencias más arraigadas nos hacen creer. Por tanto, ‘el ver para creer’ se queda algo cojo.
 

El problema de fondo real es que No nos hacemos caso.

 


 

Parece que desde fuera se nos tenga que certificar a nosotros mismos: lo que pensamos, lo que sabemos, lo que sentimos,…

Hay tantas veces que nos quedamos encallados y no avanzamos porque tenemos inculcado un patrón, una falsa creencia de que lo nuestro no es válido y que lo de fuera si lo es. Y que lo válido ha de ser diferente para lo que nosotros es.

¿Por qué voy a dudar de lo que estoy experimentando, sintiendo si lo estoy viviendo y pongo toda mi buena intención y toda mi atención?

El problema es que no sabemos auto-observarnos. Estamos tan pendientes del hacia afuera, en recibir los mensajes de fuera, cosas ‘supuestamente’ espectaculares, cosas ‘teóricamente’ extraordinarias, que no nos damos cuenta de los cambios sutiles en nosotros mismos.

No fijamos la atención en como nos transformamos, en como reaccionamos, ¡y ahí está la clave!.
 


 

Muchísimas veces recibimos la respuesta a una pregunta, el aviso algo que no nos conviene o nos conviene, pero automáticamente desechamos esa señal, esa información, esa intuición o ni paramos a sentirlo directamente.

Preferimos que el zahorí nos indique donde está la corriente de energía o el agua, que el astrólogo nos diga los días señalados,… y ellos son expertos y especialistas sin duda, pero nadie mejor que nosotros para recibir la respuesta, la guía, inmediata y directa y más cercana. Podemos acceder a ellos cuando estemos en una fase de plena confusión, de poca conexión interior, pero lo habitual, lo de cada día, debería ser obtener la información pura y útil que necesitamos para nuestro correcto devenir de nuestro propio Sentir.

¿Te atreverás a empezar a creer al Profesional, al Mago,  al Ser Espiritual, al Ser de Luz, que más sabe sobre ti y que mejor te puede guiar: TU SENTIR? Y además, ¡es gratis y lo puedes utilizar siempre que lo necesites!

Todo es cuestión de práctica, poner la conciencia, de atención, de voluntad, de observarse y no prejuzgarnos con falsas creencias impuestas. ¡Qué importante es hacer una depuración de creencias (algunas incluso falsas) que nos limitan, nos corroen, nos paralizan!
 

El ‘No consigo visualizar’

 


 

Este tema es especialmente significativo con todo lo que tenga que ver con los temas ‘extrasensoriales’.

La mayoría de personas no se dan cuenta que cuando dicen que no consiguen visualizar, imaginar, sentir, las energías en realidad lo que quieren decir es que no consiguen hacerlo de la manera que ellos creen que debería darse esa manifestación. Se busca algo completamente diferente a lo que nos es próximo. Algo más ‘mágico’, aunque en realidad, todo este mundo extrasensorial esté ya a nuestro alcance.

Nos referimos como ‘extrasensorial’ a lo no físico, lo sutil, que sobrepasa a los sentidos físicos.

Un ejemplo: Mucha gente dice que no puede visualizar y quizás le resulte complicado por su nivel de exigencia, ver o reproducir una imagen exacta de aquello que se nos pide. Sin embargo, esa persona ha comprendido la consigna, ha entendido el lenguaje, de alguna manera ya ha empezado a visualizar aunque solo sea la imagen conceptual de las propias palabras. Seguramente esa persona sea capaz de ‘ver’ de otra manera. Es tan sencillo como observarse y a continuación hacerse caso, abrirse a conocer y a entenderse.

Una vez te conoces, te comprendes, es fácil acceder a la propia sabiduría y conectar con la certeza y la verdad. Es darse cuenta de que vemos con los ojos ya no solo de la mente sino con los del alma. Cuando conectamos con la imaginación creativa, captamos y percibimos por todos los sentidos y también desde el Sentir.
 

No deseches Tu Sentir

 


 

El ejercicio es no desechar la información tan valiosa que nos llega y ser capaz de ordenarla, entenderla y a partir de ahí, traducirla a nuestro contexto vivencial.

No necesito visualizar para imaginar. La imagen va más allá de la visión física. La imagen generada en la imaginación creativa es hiper-dimensional.

No necesito ver físicamente los conceptos para sentirlos en mi. No necesito escuchar físicamente las voces para poder canalizar las palabras, los mensajes, porque todo está ya en mi.

Cuanto más en paz esté, en eje, en equilibrio, cuanto más confíe en la Vida y en mi, más fácilmente me va a resultar entender y practicar todos estos dones, estos ‘superpoderes’ que tanto buscamos fuera, en bocas y manos de otros, y que en realidad, simplemente tenemos que descubrir y desarrollar en nosotros mismos.

Así, si tu eres de los que dice: ‘no se visualizar’, no te preocupes, simplemente céntrate en imaginar, en pensar, en traducir lo que te dice Tu Sentir.
 

Pon en práctica Tu Sentir, y tus ‘dones extrasensoriales’ se empezarán a despertar.

 


 

Busca el silencio, la paz, la armonía y poco a poco, ves ejercitando tus dones latentes. Tu Radar Chamán se empezará a activar.

Nunca más digas: ‘yo no puedo‘, ‘yo no sé‘,… quizás se trate de un: ‘yo no recuerdo’, o un ‘todavía no soy consciente de que lo uso porque no me creo que pueda ser así de sencillo, así de fácil’,…

«La Sociedad«, las creencias que nos implantan, hace que todo sea mucho más complicado de lo que en realidad es.

No esperes que desde fuera te digan como son las cosas, pero tampoco esperes que las cosas sean como tu ‘crees’ que tienen que ser. La cosas son como son.

Sencillamente aprende a verlas y a reconocerlas. Aprende a verte y reconocerte, a ti mismo, también, y a Tu Sentir.

El Sentir no engaña. Créete en esencia y podrás ser capaz de avanzar con más ligereza, poder y autonomía.

La mirada interior te llevará a la certeza de crear tu mundo con sentido y de que estás en el buen rumbo.

Así que mírate y créete.

Verás como esta acción te va a traer una gran paz y satisfacción.

A partir de ahí, captarás, sentirás y vivirás el mundo con nuevos ojos, los del Sentir, con más lucidez, energía y plenitud.

¡Alura! La magia de la Vida está en la Alegría del Corazón.

 

 

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