Mucho se ha hablado sobre la naturaleza humana: de si el ser humano es bueno por naturaleza, o por el contrario, si es malo. Pero esa no es la cuestión clave. En realidad, lo importante es darse cuenta que la naturaleza del ser humano es que es PROGRAMABLE a nivel mental, como lo son las computadoras actuales. Y la base de esa programación son las CREENCIAS que componen nuestro «software» de ejecución. Dependiendo de las creencias que tengamos programadas/instauradas en nuestra mente,  así nos comportaremos en nuestra realidad (las creencias crean conductas). Y como resultado de nuestros comportamientos actuaremos «bien» o «mal» según la Ley Moral o Ley Natural.

Es decir, en base a nuestros comportamientos (derivados de nuestras creencias programadas) estaremos en la senda de los «buenos» o «malos».

De hecho, podemos disponer de multitud de creencias erróneas o falsas (ya sea por la manipulación consciente o ignorancia de nuestra cultura) que nos lleven a actuar incorrectamente y que provocan que seamos colaboradores, sin quererlo, de la desarmonía, caos y sinsentido de nuestro mundo, y que por lo tanto, suframos sus consecuencias.

Ahora bien, como hemos visto en muchos artículos canalizados de ‘Gestión Vital Hoy’, más allá de las creencias, está el Sentir, la comunicación pura con nuestro SER, con nuestra Esencia, una comunicación no manipulada. El Sentir nos proporciona, a cada uno de nosotros, un acceso directo a la Verdad (alineada automáticamente con la Ley Natural) que nos hace bien y hace bien a la comunidad, a la armonía del mundo.

Entonces…¿Qué relación tienen las Creencias con el Sentir?

Te pueden convencer para creer.
Te pueden ejercitar para creer.
Puedes tener experiencias que te lleven a creer, pero nadie te puede enseñar a Sentir.
El Sentir pertenece a otro plano, al espiritual, a la Esencia, el que conecta al Ser.

Las creencias son vestidos, son mecanismos que utilizamos para avanzar, mientras que el Sentir viene incorporado en el propio Ser. Tienen un gusto, un sabor diferente.

Tu creas, adoptas o incorporas tu creencia, pero no tu Sentir.

El Sentir no se enseña, no se estudia, no se crea. El Sentir se reconoce en la esencia que te conecta con la Divinidad de la Creación.

Cuando somos conscientes del poder de nuestro Sentir, ¡todo cambia!

Las creencias están en nuestra mente

Cuando entendemos que nuestras creencias están en nuestra mente y no en nuestro corazón, que son construcciones temporales que podemos modificar, desterrar, substituir, mejorar, porque no son inamovibles. Cuando nos damos cuenta que incluso a veces nuestras creencias ni siquiera son nuestras, que son heredadas, que son impuestas, que son motivadas por alguna experiencia concreta y que nosotros, nuestro Ser, nuestro Sentir va mucho más allá de esas creencia, todo cambia.

Revisa tus creencias con tu Sentir

Párate a Sentir. A darte cuenta de quién eres. De dónde estás. De como estás. De cómo fluye tu vida. Párate a cuestionarte que creencias están rigiendo tu vida en estos momentos. ¿Esa creencia, esos pensamientos te sirven?¿Sacan lo mejor de ti?¿Contribuyen al bienestar de tu comunidad, de tu mundo?

Por el contrario, ¿Te generan miedo?¿Agobio?¿Te limitan?¿Eres la misma persona que esa creencia antes le funcionaba o has cambiado?¿No deberías entonces cambiar tu manera de pensar, tu manera de creer, tu manera de crear?
Es tan sencillo como pararte a Sentir que líneas de creencias rigen tu vida, si tienen sentido ahora, y a partir de ahí acompasarlas a tu Sentir.

Es como si tuviésemos que ir ajustando nuestra mentes y creencias a medida que nosotros evolucionamos, igual que cambiamos de talla en el vestir y necesitamos ajustar los zapatos para que nos sienten bien.

Si las creencias que tenemos son sempiternas (invariables), si están desgastadas, si están caducas, si ya no nos llenan, debemos revisarlas y abandonarlas si es preciso para abordar el nuevo paradigma que se nazca en nuestras vidas. No podemos empequeñecernos, ni cegarnos, ni estancarnos. Se trata de tomar conciencia de que creencias ya no valen para nosotros para volver a recuperar la paz y ser felices, porque es la única manera de ser nosotros mismos en el ahora y en el devenir hacia donde nos dirigimos.

Busca tus espacios de paz y equilibrio para Sentir.

Para ello debemos sosegarnos y conectar con el Sentir. Estar centrados. En eje. Dejar de hacer por hacer, de actuar por el empuje colectivo, por la tradición, por lo que se lleva o por el «siempre ha sido así«. Dejar a un lado el inconsciente, el autómata y poner todo nuestro Ser e intención en como estamos y que Sentimos.

Si tienes creencias que no te sirven ya o que te hacen daño o que te llevan a un actuar o a un «no actuar» que perjudica tu concepción de la vida y tu desarrollo esencial, entonces haz el esfuerzo de despojarte de ellas.

Puede parecer doloroso, pero cuando sientes el «creck» que te atrapa y dejas fluir tu luz y esencia empezarás a respirar mejor, empezarás a ver todo con nuevos ojos y mejor claridad (romper el caparazón, la crisálida, el «creck» de los 7 pasos de recuperar la alegría y el rumbo).

Si tienes creencias que son realmente potenciadoras, que te animan, que te inspiran, que no hacen daño, que son acordes a la Ley Natural, entonces riégalas,  dales más protagonismo en tu vida y hazlas crecer.

Algunas creencias son más fáciles de cambiar que otras, porque son más superficiales.

Aún así, alinear cualquier creencia en nuestro día a día es importante.

Sin embargo, puede haber creencias que puedan realmente marcar nuestra manera de vivir, pues dirijan nuestra vida. Por tanto, es importantísimo, tener claro en que paradigma vital nos estamos moviendo.

Identifica cuales son tus pilares y si se sostienen en tu verdad esencial, en tu Sentir o no es así.

¡Todavía estás a tiempo de reconducir tu vida!

Si lo necesitas, atrévete a cambiar tu paradigma, tu conjunto de creencias esenciales

Investiga tu Ser, hazte preguntas. Es necesario vaciarte de lo antiguo que no te sirve y hacer limpieza también a nivel mental, a nivel de ideas, a nivel de creencias para poder comenzar de nuevo a crear con nuevas creencias, las que se ajustan a ti en esencia, para así poder modelar tu rumbo hacia una realidad mejor, con más sentido.

Relaja la mente, pon tu mano en el corazón, y Siente. Entonces, ordena y revisa tus creencias, con sinceridad, sin miedo, sin apego, sin añoranza, cara a cara. Porque no es una traición a ti, a tu entorno, a tu historia. Cambiar tu forma de ver la vida, ¡debes Sentir la Vida!.

Se trata por tanto de descubrir un gran respeto hacia ti mismo y hacia la propia vida y tu mundo. ¡No es una traición a ti, es un respeto hacia ti!

Si se dice «ver para creer», que tu lema sea «Sentir para Crear«, porque la creencia es la que crea, pero si basas tus creencias solo en tus cinco sentidos, solo en tu mente almacenadora de aprendizajes, crearas sin sentido, porque te falta el sentido más importante, el que transciende, el que se nutre del espíritu, el que Ve, Sabe, Percibe, Oye, Saborea en mayúsculas, que no es otro que el Sentir.

Cuando pintes tus creencias de Sentir, tu realidad brillará y todo en ti trabajará en armonía. Tendrás convencimiento y confianza. Y esa paz te generará alegría en lo que haces porque estará en sintonía con lo que sientes.

Con tus creencias generadoras estarás creando belleza, armonía, pues estarás en tu camino natural.

¡ALURA! La magia de la vida está en la alegría del corazón

 

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