¡Si no estás conmigo, estás contra mi! Esta frase es una sentencia. Sentencia a muerte, porque va contra la vida. Contra la cooperación. Contra la armonía. Contra el equilibrio. Contra el desarrollo de la misión vital. Contra la libertad. ¡Contra natura de todo!

¡Esa pequeña frase esconde tanto! Esconde miedo. Inseguridad. Desequilibrio. Imposición. Conflicto. Sometimiento.
No permite la auto-realización, el aprendizaje, el cambio. Crea fronteras, distanciamiento. Emana juicio, soberbia, egoísmo, y una visión descafeinada de la vida.

Va contra el equilibrio, el amor, la cordura, esa que emana del corazón, y en su lugar emana odio, desigualdad, caos.

Lamentablemente estamos en un mundo del A o B, del blanco o negro, un mundo de resta, que no suma.

¿Por qué A o B cuando hay todo un abecedario por descubrir?


El mundo de los bandos, de los ultimátums, de las clasificaciones, de las nacionalidades, de las guerras, de la no aceptación de la diversidad. Un mundo desequilibrado y ¡SIN RESPETO POR LA ESENCIA DE LA VIDA!

Un mundo al revés o así es como nos lo presentan… ¿Qué pasaría si la frase se alternase, se equilibrase?

«Si no estás contra mi, estás conmigo«

¿Cómo cambiaría en esencia una sociedad que se respetase la libertad de criterio, de elección, de vida? No todos debemos ser iguales, uniformados por los mismos colores, por las mismas nacionalidades, por las mismas ideologías.

Podemos ser muy diferentes, en realidad lo somos. Cada uno de nosotros, con nuestro aporte esencial que desarrollamos al dejar huella en nuestro mundo.

Quizás tu elijas un camino diferente al mio, pero eso no significa que te deba rechazar, juzgar, someter.

Simplemente yo sigo el mio y te respeto igual que tú debes respetarme a mi.

¡Vive y deja vivir!

Olvídate de la eterna división que nos impone por doquier esta sociedad en todos los ámbitos. Siempre con vistas a generar conflicto, alejarnos de nuestra esencia compartida que es en si misma la propia vida.
Ese conflicto constante nos mina las energías y nos encierra a nosotros mismos en nuestra cárcel. Desgasta nuestro aliento, altera nuestro Ser.

Si no eres feminista, eres machista. Clasificar y escoger bando. El imponer y someter al diferente. ¿Acabaremos en un mundo necio y plano?¿En un mundo mono-color?¿o un mundo que falsamente se equilibra entre el blanco y el negro, sin matices, sin colores, sin crear un paisaje armónico que solo se logra con el respeto al otro, al propio desarrollo vital, al libre albedrío que dirían algunos?

Permite que cada uno, cada Ser con el que te cruces, tome su rumbo y tú, atrévete a tomar el tuyo. La vida es mucho más que un «o conmigo o contra mi».

Se libre de Sentir, de escoger, de vivir. Solo entonces podrás sentir al otro y con esta empatía podrás comprender y aceptar que el mismo debe liderar su camino, que quizás no converge con el tuyo, pero ambos se van a equilibrar en un mundo más real, más vivo, más precioso que el mundo actual de sometimiento, uniformidad enfermiza, intolerancia, y puro egoísmo.

Repetimos, VIVE, sí en mayúsculas, Y DEJA VIVIR también en mayúsculas.

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