La resurrección y regeneración

Hace dos años viví una experiencia vital que me llevó al extremo. Mis arterias se rompieron por dentro y se produjo un Aneurismo de Aorta, uno de los incidentes cardiovasculares más graves que existen, ya que en pocas horas la muerte se hace presente irremediablemente.

Por suerte, ya había iniciado unos años antes mi proceso de transformación y en el momento del accidente, ya emanaba la dicha, la alegría de vivir por mi cuerpo. También tuve la suerte de que la tecnología de la cirugía podía ayudarme y unas manos sabias y entregadas a la vida se cruzaron en el camino.

El estado de DICHA me permitió abordar la situación en un estado de paz y equilibrio que sin duda ayudaron a que el devenir fuera por buen camino. Animaba y bromeaba con el numeroso equipo médico, me despedí con mucha paz y amor de mi maravillosa mujer e hijos, estaba preparado para cualquier resultado.

Después de trece horas de quirófano, en el que estuve cierto tiempo más allá que aquí, parece ser que decidí volver y con la ayuda del fabuloso trabajo de reconstrucción arterial (soy como un robocop por dentro) del equipo del Hospital Clínico de Barcelona, transcedí con éxito el episodio y volví a la VIDA.

La recuperación fue asombrosa, sólo estuve una semana en la UCI. A los  tres días ya comía por mis medios y empezaba a dar mis primeros pasos…todo por el empuje vital que emanaba de mi centro. Sólo estuve una semana en planta, sin apenas efectos secundarios (se asombraban de que no se me hincharan piernas, tuviera molestias importantes,…).

A los tres meses, aunque estaba vivo y con más dicha si cabe, mi cuerpo físico y energético estaba muy mermado…por lo que inicié una recuperación que no fue fácil (me costaba andar, me costaba trabajar más de dos horas seguidas). En vez de bloquearme por las limitaciones del momento y acongojarme por la mente colectiva que me decía que ya no podría “vivir”, hacía caso a mi SENTIR y aprovechaba el empuje vital y miraba sin miedo hacia adelante, sin estancarme y regocijarme en los infinitos y agotadores “por qués”. Notaba mejoría de forma rápida y el fluir mismo de la vida hacia moverme hacia la recuperación…incluso en contra de lo que pareciese “normal” o que fuera “recomendable”.

Continuaba sonriendo a la vida y la vida me sonrió regalándonos el Refugi dels Estels, un lugar poderoso y maravilloso que también ha sido clave para mi sanación: me ha permitido volver a reconectar con la naturaleza auténtica, las estrellas y “la Terra” (he aprendido a cultivar y recolectar con mis propias manos olivas, almendras, uvas, nueces,…).

Hace un año intenté subir al “Sant del Bosc”, un lugar literalmente mágico en la Serra del Montsec y que observamos directamente desde el Refugi. La ascensión tiene un desnivel de 800 metros. Se sube a través de 101 curvas. Hacia unos años,…me hubiera parecido pan chupado! En aquella ocasión no pude superar la curva 20, pero muy contento y satisfecho…ya era casi un milagro haber llegado a intentarlo.

Ayer, 30 de septiembre de 2018, en el Aplec del lugar, conseguí subir sin apenas dificultad y con más alegría que si lo hubiera hecho años atrás, parándome a disfrutar cada rincón del camino que sentía que era mágico para mi.

Sin ningún lugar a dudas, el estado de DICHA ha sido el factor clave y ha facilitado esta recuperación asombrosa. Prácticamente estoy casi igual (yo diría que mucho mejor en muchos sentidos) que antes del incidente. Lo que me sorprende, es que prácticamente nadie me pregunta…¿Cómo lo has hecho?

¿Quién crees que da la cátedra, la Universidad Juan Carlos I o la VIDA? 🙂

El poder de REGENERACIÓN del estado de DICHA

Cuando todo vuelve a su calma, cuando el río vuelve a su cauce, cuando todo brilla más, cuando reina la paz, la armonía,cuando la DICHA se instala como parte activa en tu corazón se produce un fenómeno natural de crecimiento, reequilibrio, REGENERACIÓN y avance muy significativo.

Desde ese estado eres capaz de desbloquear, reestructurar y por tanto sanar en muchos aspectos, no solo físicos, (aunque puedes notar una mejoría importante) , también energéticos y anímicos.

Con la DICHA obtenemos la fuerza suficiente como para crear vida, nuestra propia vida, empezando por nuestra regeneración corpórea y a todos los niveles. Se restituye el equilibrio, desde el átomo, desde la célula, desde el órgano, desde la mente, desde los flujos. Tenemos la suficiente fuerza, motivación y energía como para cambiar, modificar,para llevar a bien nuestro propósito.

Todo empieza a funcionar mejor de nuevo. Esto es así. O no recuerdas, aunque sea vagamente que cuando te has enfrentado a acometer una tarea con entusiasmo y energía positiva y amorosa todo se ha desarrollado mejor y quizás acometías una tarea complicada.

El resultado no es tan importante como tu actitud y enfoque a la hora de plasmarla, de llevarla a cabo en tu vida.

En este estado de vivencia al acometer la actividad, muchas veces no has sentido dolores, has olvidado las preocupaciones, has aparcado las penas, te has regenerado en muchos aspectos por tanto!!!. Está a tu alcance. Cuanto más centrado estés, más en paz y dichoso estés, más fácilmente pondrás a funcionar a todos los agentes implicados en tu vida, pues están “trabajando” más coordinados, dinámicos e igual de contentos que tu ,a otro nivel por estar acometiendo con ánimo y buena energía su misión, sin bloqueos, sin opresión, fluyendo…

Imprime pues un bombeo de alegría a tu corazón para que sea motor de dicha en tu vida y se expanda no solo en ti, sino aquello que toques: tus compañeros de viaje, tu casa, tu entorno, tu trabajo. Seguramente regenere y embellezca armoniosamente contigo.

Con DICHA, Alegría de Vivir, te vas a sentir nuevamente poderoso, sin límites o frenos para desempeñar tu sueño, tu labor,…(capaz, sin miedos,…). Vas a ser una nueva versión de ti mismo más completa y “regenerada”.

Puedes aprender más sobre el SENTIR y el Estado de DICHA participando en nuestros talleres vivenciales o en nuestro libro epecial: “El Poder del Sentir en tu día a día

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