El Alma no alimenta a los vagos, alimenta a los que pasan a la acción, a los que labran su camino, a los que siembran su destino. Pero ni la pereza es sinónimo de lentitud ni el correr es sinónimo de hacer el camino.

Estamos muy acostumbrados a disociar las cosas del cuerpo, las cosas de la mente, las cosas del espíritu. Deberíamos aprovechar para ver la importancia del engranaje de los tres ejes. Ni culto al cuerpo, ni culto a la mente, ni culto al espíritu.

Ni siquiera se trata de rendir culto. Se trata de activar la armonía en nosotros mismos y no lo conseguiremos si no aunamos nuestro ser en equilibrio.

No solo es importante comprender las cosas, amar las cosas, palpar las cosas,también es importante de darse cuenta de lo esencial de elaborar nuestras propias cosas, refiriéndonos a esas cosas como aquello que forma parte de nuestra vida, de nuestra misión vital. Elaborar en el sentido completo, poner el alma en lo que hacemos y hacerlo con sentido.

Tenemos demasiada tendencia, en parte, porque se nos ha educado así, a que se nos debe proveer: los padres, los maestros, el estado, la tv, internet…y cada vez nos sentimos más cómodos con esta situación de engullir masticadas las cosas, sin darnos cuentas de que el hecho de que se nos facilite todo nos está alejando de nuestro propio eje, el de ser activo, agente creador de nuestro propio entorno, de nuestra propia realidad.

Nos hemos convertido en consumidores de vida, y así la vida se nos consume.

Y encima nos vanagloriamos de la ley del mínimo esfuerzo, como si ella fuese un gran logro.

Gracias a la tecnología ya no tengo que lavar, ya no tengo que desplazarme, ya no tengo que pensar, ya no tengo que sudar,…

En fín, sí, sudamos como pollos asados al Sol, estirados sin movernos, esclavizados de unas modas que nos han vendido que nos hacen creer supuestamente más bellos (¿y con ello mejores?) y que nos va a diferenciar de los que tienen que trabajar.

playa abarrotada

Sudamos en el gimnasio, obsesionados por contraatacar en nuestro cuerpo los excesos de inactividad que gracias a las actuales tecnologías y nuestro modo de vida nos hace desequilibrarnos.

Estamos deseando que nos toque la lotería, o que nos llegue la jubilación para dejar de actuar, colaborar, para evitarnos tener que aportar valor. O incluso, de forma irresponsable, estar en una situación de tal victimismo que se nos proporcione una paga oficial mínima universal, como gotero al suero de la camilla del hospital que nos facilite mantener nuestro cuerpo ocioso y con la mínima vida en un mundo sinsentido por el que deambularemos con nuestra alma  muerta.

Ignoramos precisamente que vivir está en consonancia con crear. Crear está en consonancia con actuar, con movernos desde el corazón para materializar en nuestro día a día nuestras obras en el camino de armonizar el conjunto de nuestro entorno. Y eso, conlleva un esfuerzo, una energía y una constancia, y una comprensión, y una voluntad.

Hay que Sentir, decidir dar el primer paso, y luego el siguiente, y otro más. Y valorarnos como agentes creadores, también de la sociedad.

Las situaciones de crisis que nos regala la vida

En los momentos de crisis, algunos se dan cuenta de lo abandonado que tenían su cuerpo y le dedican tiempo. Otros encuentran el espacio para pensar, reconocer y valorar aquellas cosas que realmente parecen tener su lugar adecuado de importancia. Otros siguen ofuscados, agobiados, con miedo, sin siquiera detenerse a Sentir, comprender, activarse, al plantearse «el porqué» de sentirse como se sienten, o valorar la opción de cambio para futuro.

Pero ya no un cambio como algo impuesto, sino el cambio que parte de uno mismo como agente transformador de la propia vida en el mundo. Muchos siguen esperando que se  nos provea, que se nos alimente, que se nos salven que se nos solucione todo desde fuera.

Otros siguen pensando que en las crisis graves, los problemas pasen y todo vuelva a ser como antes.

¿Y tú?¿Has llegado a profundizar en las pausas de crisis?

¿Has conectado sobre como es tu vida, que necesitas en esencia para vivirla?

¿Has dando los primeros pasos, planificando como debería ser tu futuro?

¿Has analizado qué está en tus manos para poder diseñar y reconducir tu mundo para lo que realmente te llena?

¿Eres capaz de aportar tu valor?

¿Te despojaste de tantos hábitos nocivos que te anulan, que pervierten tu equilibrio natural?

¿Serás capaz de poner tu Alma en marcha acompasada con mente y cuerpo?

¿Pasarás a ser agente de cambio para contribuir a que con tu aportación, entusiasmes a otros a acompañarte en el camino de la autenticidad, de la coherencia vital y natural?

Quizás las crisis sean una nueva oportunidad de sacudirnos la comodidad, la pereza, y salgamos de nuestra cárcel como seres creativos y empoderados, equilibrados o por lo menos conscientes de la búsqueda del equilibrio para hacernos responsables de crear valor en nuestro día a día, con autosuficiencia y responsabilidad y compromiso con nosotros, con nuestro entorno y por ende, como onda expansiva, con el mundo y el planeta.

Vivamos de una manera más natural. No traicionemos nuestra propia naturaleza. hagamos caso de nuestro Sentir como guía para nuestro mundo.

Nosotros, estemos donde estemos, en la situación que estemos, podemos y tenemos que tomar las riendas de nuestra vida.

Timón

Recuerda, el Alma no alimenta a vagos.

Alura! La magia de la vida, está en la alegría del corazón.

vagos, vagos, vagos

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