Cualquier tarea que hagamos va a estar marcada por nuestra actitud, nuestra intención a la hora de ponernos manos a la obra.

Nuestras vivencias pueden programarse en automático o pueden dejarnos un buen sabor de boca si nos lo proponemos.

En nuestro día a día debemos abordar multitud de tareas, algunas de ellas podría ser que nos agradasen o entusiasmasen, pero en general, buena parte de nuestro día a día se compone de tareas repetitivas, aburridas, incluso algunas de ellas desagradables.

No nos centraremos en aquellas tareas desagradables, pues quizás deberíamos plantearnos de donde viene ese rechazo, si parte de nuestro Sentir, y entonces actuar en coherencia y hacer (o no hacer) lo que realmente sintamos que debamos.

Vamos a centrarnos en aquellas que nos hacen activar el piloto automático, las que nos aburren y nos ocupan tanto tiempo, y muchas veces en ellas nos dejamos aparcada el alma.

Hablamos desde ese ir a trabajar por obligación a ese limpiar o fregar los platos,…tareas que a prioiri nos aburren o hacemos de malas maneras, «por cumplir».

La actitud depende de ti

Si mi actitud es muy negativa, incluso pueden generar en mi un eterno malestar vital. Un mal humor que me va a impregnar a mi y a mi entorno el resto del día.

La actitud pasiva también es una pérdida de la oportunidad de saborear y sentir el momento. Cuando pongo el piloto automático estoy dejando de valorar el momento, lo que hago y por tanto, a mi mismo y a mi contribución. Con el piloto automático nos evadimos de la vida, dejamos de estar animados (poner alma), estamos robotizados (idiotizados), y capamos nuestro poder creador.

Lo entenderás muy bien con el ejemplo de Karate Kid con su «Dar Cera y Pulir Cera», donde con una actividad simple, repetitiva y en principio, tediosa, se esta aprovechando el momento. Ya no solo para hacer un trabajo de fortalecimiento brutal, sino que a la vez se contribuía con aportar al maestro y embellecer su automóvil y avanzar realizando una tarea necesaria.

Durante el día nos podemos encontrar con muchos momentos así. Son momentos donde podemos desarrollarnos. Desde realizar un trabajo físico que nos puede beneficiar a contar con un momento para desarrollar nuestra parte creativa: Y si al fregar los platos me imagino que mis manos danzan.

Al plasmar armonía en lo que hago, al evitar el mal humor o el no estar presente, lo que voy a conseguir un tiempo más valioso, que incluso se me va a poder hacer más corto, porque estaré implicado y más a gusto. Podré valorar si el resultado es bueno y me sentiré más satisfecho y más pleno, porque mi vivencia habrá sido en positivo.

Utiliza tu imaginación creativa

Da rienda suelta a tu imaginación creativa, se puede probar con cantar, con practicar el esmero, con intentar idear un sistema que facilite la tarea a realizar,…

Y si en lugar de hablar de tirar la basura, limpiar o fregar platos, hablamos de nuestro tiempo en el trabajo, el resultado puede ser espectacular y muy positivo para ti y tus tareas en el proyecto que estés llevando a cabo.

Si en lugar de estar siempre quejándote de lo que haces, si en lugar de estar pendiente del reloj para no dedicar ni un segundo más de tu tiempo a una tarea que no le pones alma, si haces lo contrario y la vives con espíritu, intentas desarrollar tu creatividad con alegría, los resultados para ti y tu entorno van a ser increíbles y palpables.

Porque tú eres más que un autómata.

Porque tu puedes implicarte en lo que haces, por muy aburrido que parezca a priori. El aburrimiento depende de ti, del carácter y pasión que imprimas, de la conciencia y sentido que le des a lo que haces.

Pruébalo.

Empieza por pequeñas cosas. Ponles alma y experimenta como te sientes.

Estate seguro que con esta actitud vital vas a tener muchos más momentos de esencia y aparcaras a ese «gruñón» eterno o al «pasota» vital que sin darte cuenta te amarga la vida.

La vida es un presente. Acepta tu regalo y no lo desmerezcas.

Si además, tenemos presente el tema del efecto compuesto, verás que si poco a poco vas dando cera y puliendo muchas parcelas de tu vida, en tu día a día, el resultado al cabo de un tiempo te va a llenar de mucha satisfacción porque vas a poder palpar y comprobar tu poder transformador, tu poder creativo. Te vas a sentir agente de tu vida y encima vas a disfrutar mucho más durante el camino.

Pero sobre todo, eso, habrás hecho camino y habrás avanzado por fin. Es decir, si estás en modo automático, no avanzas.

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