Todos tenemos instaurados un sistema de creencias en nuestra programación, ya sean heredadas por la conciencia colectiva, la herencia transgeneracional o por la educación impuesta. En la mayoría de los casos, no somos conscientes de muchas de esas creencias y menos aún intentamos observarlas y ponerlas en cuestión. En muchas ocasiones y sin ser nada conscientes de ello, estamos operando y creando nuestra realidad con creencias contradictorias.

¿Pero que pasa cuando disponemos de creencias contradictorias?. Cuando A y “no A” es verdad en el mismo escenario se produce un estado mental en el que cualquier cosa puede ser verdad. Esto provoca un agujero en nuestra lógica de la psique ya que fácilmente podemos buscar argumentos para llegar a cualquier verdad, y por lo tanto podemos o pueden encontrar argumento para ser manipulados fácilmente y actuar muchas veces contra nuestra propia esencia.

¿Pero que pasa en nuestro SENTIR en ese caso? Si observamos nuestro SENTIR detenidamente, enseguida palparíamos el deasosiego que produce esa contradicción, ese malestar que nos inquieta en el fondo pero que queda superditado por la lógica de que actuamos bajo la verdad “incuestionable” de nuestro sistema de creencias, que en ese escenario puede ser cualquiera que interese ¿a quien?,…independientemente de identificar y saborear la Verdad que dicta nuestro Corazón, nuestra Esencia.

A continuación expongo un “mensaje de mi alma” respecto a este tema:

“Las contradicciones en el vivir de las personas, en su hacer, en su pensar, en su decidir, en su NO SENTIR, cuando parten de la base de unas creencias normalmente arraigadas, normalmente incuestionadas, claro que provocan un devenir sin sentido en el cual se da cabida a que cualquier idea, contra natura hacia el propia alma, pueda tomarse como fe ciega, como verdad incuestionable. 

 

Para el pensamiento basta con poder partir de una base a la que se le de la condición de verdadera para poder llegar con convicción a decisiones y a fines con los que para nada resonamos ni sentimos como propios. El dar por hecho que las ideas (creencias) SON, y son verdaderas e inamovibles nos llegan a un puerto diferente del deseado.

 

Nacemos o mejor crecemos con la convicción de que no sabemos y necesitamos instruirnos, mas no es en la instrucción de las ideas en donde nos hacemos sabios sino en la propia experiencia vital, en la personal experimentación de la vida que nos va a mostrar aquello que es válido lo que nos agrada y lo que no pero en ningún caso va a ser aquello que me digan o me impongan. 

 

Realmente se abre una gran fisura con las contradicciones pero es fácil darse cuenta también, no solo con el SENTIR, sino haciendo reset de ideas y sometiendo a validación aquello que oímos, que nos cuentan, que aprendemos, o que sencillamente damos por hecho pues hemos heredado con la tradición. Los pensamientos, la mente son poderoso y han de ser herramientas a nuestro servicio del SENTIR y DECIDIR. 

 

Te aconsejo que vivas el ahora. Nacer de nuevo. Con la inocencia y SENTIR del niño, con la avidez de aprender pero con la firmeza y confianza del adulto que eres. Desnuda tu mente, da rienda suelta a una nueva forma de pensar. Se valiente y experimenta. Que especialmente no te pierda tu lenguaje, pues muchas expresiones y palabras poderosas son utilizadas muchas veces sin conciencia de lo que realmente son y significan. Que lo que digas, lo digas a conciencia, meditado, cuidando con mimo, no con temor, lo que creas (al hablar) y por supuesto lo que haces.

 

Esa sería una manera de resolver creencias contradictorias. Decidir el RESET. Decidir partir de cero con un nuevo pensamiento que sea consciente (prestar atención a lo que piensas) de que la incoherencia y la contradicción daña al propio SER, lo hace vulnerable, le insta a perder poder personal y vital. Observar y escudriñar el porque de lo que digo y hago y hallar las contradicciones para poder recuperar el rumbo. 

 

La contradicción no es negativa, es un paso importante en el camino. Es una encrucijada que nos regala la prueba de tener que decidir. Pararnos, cerrar los ojos, tocar el corazón, respirar hondo y SENTIR y entonces SABER hacia donde escoger. Reconocer lo que es ESENCIAL para nuestra vida y aprendizaje, y entonces DECIDIR, ser capaz de romper la contradicción y volar hacia la coherencia.

 

(Encontrar estos nudos, nos da la oportunidad de realmente valorar que es lo que resuena en este momento contigo  y DECIDIR).

 

No te sientas apenado por descubrir las propias contradicciones, pues es un buen momento para ser más tu, para enfrentarte al regalo, al PRESENTE de escoger (mucho énfasis en el hecho de DECIDIR).

 

(Todo tiene que pasar por el CORAZÓN, a la hora de DECIDIR. El darte cuenta viene del analizar o del SENTIR “hacerte mal”).”

Mediante el proceso de Coaching muchas veces ponemos en manifiesto las creencias contradictorias que dispone el cliente, y es una ocasión inmejorable para tomar conciencia de ello y decidir como actuar ante ello.

Espero que te haya servido de ayuda este artículo. Si es así, por favor, te agradecería mucho que me lo indicarás.

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