Apreciado Soñador, pasa de la fantasía a la realidad. No te quedes en tu cuento de la lechera. Practica los baños de realidad para validar tus sueños, para darte cuenta lo que anhelas en verdad, para poner a prueba tus proyectos, tus diseños,…

¡No llegamos a ser conscientes de lo importante que son los baños de realidad!

Los baños de realidad realmente te recuerdan que estas vivo, y te hacen avanzar en tu camino evolutivo.

Con un baño de realidad pones a prueba aquellos sueños que en tu propio mundo son perfectos pero que en la realidad co-creada, en el mundo exterior compartido, pueden que no sean tal como esperas, tanto para mal como para bien. No obstante, cuando te das un baño de realidad, siempre, siempre te empapas de Vida y ¡eso es maravilloso!. Porque recuerda, la Vida no es el Mundo.

Tenemos tendencia a quedarnos en el mundo fantasioso. Nos deleitamos avanzando en solo el plano mental, cuando la vida es otra cosa. No nos damos permiso de «probar», de experimentar,…

Es más fácil crear un mundo mental en una realidad ficticia, sin riesgos, infravalorando la importancia de lo vivencial, aunque lo vivencial signifique que te caes, que te manches de barro, en definitiva que sientas en y bajo la piel, que sientas en profundidad.

LA IMPORTANCIA DE LO VIVENCIAL

A veces el choque vivencial puede resultar impactante, diferente de lo que habías programado, sin embargo va a ser real y además va a demostrar si vamos en buena dirección o es momento de decidir a cambiar el rumbo. Si no nos atrevemos, si nos quedamos en fantasear en como debería ser algo (un proyecto, una relación,…), si no nos permitimos tocar, oler, sentir en vena la realidad, si no damos ese primer paso, nunca vamos a poder a retomar el buen rumbo.

Es preferible que el corazón se vuelva taquicárdico, que nos llevemos un desengaño, que vivamos  una frustración temporal, a dejar de hacer y experimentar y quedarnos con el sucedáneo de imaginar lo que pudiese ser. Ir avanzando sin probar, sin comprobar y así finalmente, mientras más tardemos en decidirnos, el impacto será más grande.

Hay que agradecer y bendecir los baños de realidad. Primero, porque nos hace no solo valientes sino que nos hace Ser, Vivir y segundo, porque nos da una suprema comprensión. Nos sitúa en el eje, fuera de las nubes, con los pies en la tierra y ese es el mejor punto de partida posible para caminar el camino vital.

Vivir, decidir, rectificar,…no me recreo en el equivocarse…no es equivocarse, esa prueba y error forma parte también de la rueda de la vida, es necesaria.

SABER RECTIFICAR, REFINAR, REDIRIGIR TU RUMBO

Los baños de realidad te conectan también con lo que eres, con lo que anhelas, te acercan a ello, a lo que realmente van contigo, bien porque por fin saborees de verdad lo que intuías, anhelabas e imaginabas o bien porque te muestren y por fin te desvelan lo que realmente quieres vivenciando lo que realmente no quieres pero creías ansiar.

No te asustes pues de dar tus pasos y sumergirte en un baño de realidad. Tasta la vida para descubrir al fin cual es tu plato preferido y lo cocines con alegría para alimentar tu alma.

Si así lo prefieres, empieza con pequeños bañitos, probando trocitos de realidad…pequeños pilotos de proyectos, primeros pasos de actividades, primeros contactos con tus relaciones…que no te suponga un drama esa prueba,  algo que te ayude a dar los primeros pasos para adentrarte paulatinamente.Utiliza para ello tu creatividad, tu arte, tu ciencia,.. Que sea controlado, planificado, pero sobre todo ¡que sea hecho!. El primer paso es el más complicado, después todo resulta sorprendentemente más fácil.

En cualquier momento puedes probar, rectificar, pero si solo te quedas en la planificación, en el diseño mental no lo disfrutas igual y no avanzas. Te mantienes en la burbuja.

PRUEBA,ERROR,RECTIFICAR,PRUEBA,ERROR,RECTIFICAR,…= VIVIR

Prueba! Prueba! A lo mejor te gusta, a lo mejor no te gusta, pero siempre estarás más preparado para seguir tu camino.

No tiene nada que ver visualizar un cartel anunciando comida o incluso un buen anuncio que te haga hasta salivar, a realmente probar ese pastel que te muestran. Quizás te llevas una sorpresa y no tenga nada que ver con lo que hayas supuesto (o te habían llevado a creer) y sin embargo el aprendizaje que experimentaras te llevara a conocerte mejor.

Mientras más prolongues el cuento de la lechera sin ponerte en marcha, más impacto vas a tener. Se pierde energía, la de la ilusión. Invierte tu energía en ti y en tu vivir. Si te centras en el cuento de la lechera desatenderás a tu vida, no le prestas atención.

Y no solo con tus sueños, también con tus miedos! Date un baño de realidad con ellos, a ver como te sientes…quizás te sorprendas!

Sé Valiente! Activa tu chamán interior! Disfruta de tu verdadera Vida!

ALURA!


EL CUENTO DE LA LECHERA

Había una vez una niña que vivía con sus padres en una granja. Era una buena chica que ayudaba en las tareas de la casa y se ocupaba de colaborar en el cuidado de los animales.

Un día, su madre le dijo:

– Hija mía, esta mañana las vacas han dado mucha leche y yo no me encuentro muy bien. Tengo fiebre y no me apetece salir de casa. Ya eres mayorcita, así que hoy irás tú a vender la leche al mercado ¿Crees que podrás hacerlo?

La niña, que era muy servicial y responsable, contestó a su mamá:

– Claro, mamita, yo iré para que tú descanses.

La buena mujer, viendo que su hija era tan dispuesta, le dio un beso en la mejilla y le prometió que todo el dinero que recaudara sería para ella.

¡Qué contenta se puso! Cogió el cántaro lleno de  leche recién ordeñada y salió de la granja tomando el camino más corto hacia el pueblo.

Iba a paso ligero y su mente no dejaba de trabajar. No hacía más que darle vueltas a cómo invertiría las monedas que iba a conseguir con la venta de la leche.

– ¡Ya sé lo que haré! – se decía a sí misma – Con las monedas que me den por la leche, voy a comprar una docena de huevos; los llevaré a la granja, mis gallinas los incubarán, y cuando nazcan los doce pollitos, los cambiaré por un hermoso lechón. Una vez criado será un cerdo enorme. Entonces regresaré al mercado y lo cambiaré por una ternera que cuando crezca me dará mucha leche a diario que podré vender a cambio de un montón de dinero.

La niña estaba absorta en sus pensamientos. Tal y como lo estaba planeando, la leche que llevaba en el cántaro le permitiría hacerse rica y vivir cómodamente toda la vida.

Tan ensimismada iba que se despistó y no se dio cuenta que había una piedra en medio del camino. Tropezó y ¡zas! … La pobre niña cayó de bruces contra el suelo. Sólo se hizo unos rasguños en las rodillas pero su cántaro voló por el aire y se rompió en mil pedazos. La leche se desparramó por todas partes y sus sueños se volatilizaron. Ya no había leche que vender y por tanto, todo había terminado.

– ¡Qué desgracia! Adiós a mis huevos, mis pollitos, mi lechón y mi ternero – se lamentaba la niña entre lágrimas –

Con amargura, recogió los pedacitos del cántaro y regresó junto a su familia, reflexionando sobre lo que había sucedido.

PD: ESCOGE TU MORALEJA 🙂

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