La culpabilidad en si misma, como sentimiento, corresponde a un desequilibrio. La culpabilidad se eterniza, acarrea un castigo y no se supera (el castigo nunca equilibra).

La culpabilidad viene acompañada del remordimiento y es como un dar vueltas sobre la acción, el problema o la crisis creada como un bucle sin fin que genera desasosiego.

La culpabilidad elude lo verdaderamente importante que es el aceptar nuestra responsabilidad. Sentirte culpable no es lo mismo que ser responsable.

Somos responsables de todo lo que nos rodea, lo que imaginamos, lo que pensamos, lo que decimos, lo que creemos, lo que hacemos y de nuestra interacción con el mundo.

Cuando nos sentimos con la responsabilidad en nuestro interior y lo asimilamos en nuestra vida, liberamos el sentimiento de culpa. La culpa ahonda en el pasado y no avanza, la responsabilidad te motiva a cambiar y transformar.

La responsabilidad deja un aprendizaje que nos permite aprender de los errores cometidos. La culpa alimenta el supuesto karma en espera de castigo, pero con el castigo no se subsana el error ni se sana a uno mismo. Todo lo contrario, esperar un castigo alimenta aún más el desequilibrio ocasionado y enquista el sentimiento de culpabilidad.

La culpabilidad te estanca

Así como esperar el perdón exterior te exime de tu responsabilidad y poder de acción interior y te hace depender de un evento que puede que nunca se de, y en el caso de que se de, no provocará ningún avance sino que te retro-alimentará tu sentimiento de culpa por tu acción errónea en el pasado. Ya que solo cuando tú estés preparado para aceptar tu responsabilidad y ser consciente de tu error podrás transmutar y equilibrar verdaderamente ese sentimiento de culpa que te acompaña.

La responsabilidad y el equilibrio

La responsabilidad es ir en búsqueda del equilibrio. Ante un error debemos comprender, aceptar nuestra experiencia, nuestro proceder, y a partir de ahí madurar con esa experiencia vital.

Arropar y perdonar a nuestro «yo del pasado» que no tuvo la visión que tenemos ahora pero que te ha servido para aprender y discernir mejor en tu andadura vital.Con la comprensión sincera, dejando aflorar nuestra verdad, sanaremos ese sentimiento de culpa y lo transformaremos en aprendizaje positivo para decidir ser más fieles a nosotros mismos en nuestro presente y en nuestro futuro.

En el momento del arrepentimiento, de la toma de conciencia de la responsabilidad, estamos tomando conciencia también de la verdadera potencialidad de nuestro ser creativo y a la vez de nuestro poder de tomar decisiones y cambiar el rumbo aceptando las consecuencias que puede tener nuestra decisión o nuestro cambio.

En ese momento de aceptación se produce un momento «santo», «mágico»,»divino», como quieras llamarle, que nos lleva al equilibrio y a la paz interior pues estamos más cerca de nuestra esencia.

Sobre todo, porque a partir de la aceptación de nuestra responsabilidad estaré preparado para generar, en positivo, y resarcir, regenerar, con mi conducta nueva, con mi crear consciente, cualquier daño o error que haya podido infringir con mi inconsciencia previa y esto equilibrará mi mañana y el de los que me rodean, y será más sanador para todos.

No te recrees

Así pues, no te recrees en el sentimiento de culpabilidad ni te quedes esperando el castigo o el perdón de fuera.
Reconoce tu error, acepta tu responsabilidad desde el Sentir, consulta tu nueva verdad, y actúa en consecuencia (adáptate a ella). Está será la manera más directa y segura de que puedas sanar y equilibrar cualquier desarreglo que consideres que has originado en tu vida pasada. Lo importante es que en el presente siembres para reponer y regenerar en el futuro. Aquí se produce el verdadero re-equilibrio y la recuperación de la paz interior.

¡Qué sabor tan diferente puede tener la búsqueda del equilibrio de la culpa! Haciéndolo desde el desempoderamiento de miedo y la búsqueda del castigo externo o desde el poder y el empuje de la alegría de vivir interna que nos lleva a buscar la aceptación y compensación natural.

ALURA! La magia de la vida está en la alegría del corazón.

A %d blogueros les gusta esto: