¿Hasta cuanto esperas «Sanar» para empezar a actuar, para pasar a la acción en coherencia con tu Sentir?

A veces nos obsesionamos con el sanar,sanar,sanar. Sanar herencias del pasado, sanar viejas heridas, sanar momentos, sanar…

Parece que solo el sanar va a restituirnos nuestro estado natural, nos va a devolver quienes somos, nos va a mostrar nuestra parte esencial restituida.

Sin embargo, este “sanar” muchas veces esconde muchas otras cosas.

Ese indagar en el pasado puede ayudarnos a comprender mejor algo que nos ha influido, algo de como eramos en ese momento, algo que nos ha acompañado desde siempre por ser una carga que hemos aprendido de nuestra familia, la parte ancestral, una manera de vislumbrar la vida. Sin embargo, más allá de ese ponernos en situación, centrarnos en demasía en esa necesidad de sanación, quizás está mostrando otras cosas o más bien sea en realidad una máscara (entretenimiento, excusa, como quieras llamarlo…) para no centrarnos en nuestro ahora, en nuestro Sentir, y comenzar a poner remedio para mejorar, crear, llevar a cabo aquello que realmente nos debería interesar.

Si solo pensamos en sanar es señal de poco empoderamiento, de no tener presente todas tus posibilidades actuales.

Si solo cavas y cavas…y no siembras, poca parte activa vas a alimentar en tu vida. No alimentes aquello que te hirió, aquello que te produjo dolor, aquello que te alejó de tu Rumbo,… porque si lo haces te seguirás alejando de tu Rumbo indefinidamente.

Y esto es porque nunca, nunca, nunca, vas a tener la versión perfecta de ti mismo.

Sanarás, sanarás,sanarás sin reconocerte, porque te faltará lo esencial, que es crear, fortalecer, avanzar hacia ti mismo con las vivencia, en plenitud, con el ánimo puesto en lo que haces, agradeciendo que estás en marcha.

dar los primeros pasos

La importancia de los primeros pasos hacia tu nuevo rumbo.

Te parecerá increíble la magia que se produce cuando una vez has comprendido algún freno del pasado o presente, una herida a sanar (que tu llamarías), si no te centras en ella, en recrearte, y saber más y más y más…porque aquel que la sufrió, ya no eres tú, ese tú ya pasó, y simplemente te centras en contrarrestar, en crear algo bello que equilibre esa carencia, ese “qué” tuyo, te sentirás muy probablemente con la energía suficiente para avanzar y dejarás de lado el bloqueo que en sí reside en el hecho de que quieras sanar, sanar, sanar,…

Sana pues lo justo para localizar la herida, para idear un camino que la contrarreste en positivo, mirando hacia adelante, porque en la vida hay que buscar el equilibrio para que exista la armonía. Será mucho más poderoso que hagas esta acción, que decidas centrarte en lo que sientes. Ese paso hacia adelante te generará energía, flujo, sensación de satisfacción,…

Todo el interés que centras en sanar, en indagar en tu pasado (en los errores, fallos, culpa,…): ¿Por qué no lo utilizas en vislumbrar el futuro que anhelas?. Y nada tiene que ver con consultar a una vidente, sino con elaborar y llevar a cabo, poco a poco, un plan de vida que te entusiasme.

Esa es sin duda, la mejor manera de sanar. No busques varitas mágicas y ¡Vive!

 

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