La Lógica, la ciencia más esencial y la gran olvidada.

Hoy en día que se habla tanto de la ciencia con matices todopoderosos, casi sagrados, más que nunca la ciencia en si mismo cojea.

Vivimos en un mundo sin sentido. Precisamente porque nos han adiestrado para no aplicar la lógica, para no discernir, para no verificar la corrección o incorreción, para no detectar las contradicciones.

¿De que me sirven las ciencias si soy incapaz de aplicar discernimiento?¿de razonar?¿de ver el sentido?
¿Por qué se ha desprovisto a la lógica de su estatus?
¿Por qué se nos ha disminuido el poder de pensar, de razonar?

El motivo intrínseco se haya fácilmente con indagar unos momentos en el tipo de sociedad en la que vivimos.
Hoy en día se nos ha encarrilado para que aceptemos y convivamos con la gran secta del relativismo: «Todo vale porque la Verdad no existe».

Y así no tiene sentido aplicar ningún mecanismo que me enseñe a pensar, a buscar la verdad, la corrección y por ende, lo que está bien y lo que está mal, la moralidad, el orden y la esencia creadora que genera un vida con sentido.

Se nos instruye a no pensar, a engullir datos que no procesamos y nos indigestan el alma y la vida.

Cuando todo es relativo, cuando aceptamos que A es NO A, estamos aceptando vivir en una vida con incoherencia, lo que nos aporta confusión, caos y desdicha.

Es entonces cuando caemos en la única guía del «Sistema» en la que lo único válido, aunque relativo, aunque puede cambiar de un segundo para el otro, sea la «ley de lo políticamente correcto», aunque no sea Moral, aunque sea dañino, maligno y sinsentido.

Cuando destronamos la lógica del discernimiento, de la comprensión, se nos está confinando a la jaula del rebaño. Dejamos de ser seres humanos pensantes, responsables, que somos capaces de elegir entre el bien y el mal, entre lo correcto y lo incorrecto para pasar a ser una especie de manada donde la individualidad, el genio, la esencia, pasan a segundo plano y actuamos como ejercito de seguidores de órdenes, de directrices, que no cuestionan el porque de las cosas ni entienden que cada movimiento en el juego de la vida tiene sus consecuencias. Solo nos queda un regusto interior de insatisfacción, un anhelo de lo que pudiese ser, la chispa divina, expresándose a través del lenguaje interior de nuestro Sentir que al pararnos y escucharlo nos indica que algo no va bien, que no se entiende, y si por fin lo escuchamos con detenimiento nos pone frente a frente en el camino de la Verdad.

 

En el momento que enterramos la lógica, apartamos el razonamiento, la comprensión, la herramienta para detectar las incoherencias y nos convertimos en marionetas que danzan al son, ya no del azar, sino de mentes perversas y sociedades corruptas, contrarias a la Vida y a la Ley Natural.

A partir de ahí, habiendo cedido nuestra autoridad y responsabilidad al anular la lógica del Sentir aplicados a la vida, se nos domina a través del lenguaje, de los dobles sentidos, se nos enseña a movernos por inercia copiando el rumbo de la manada aunque sea mortal y no tenga nada que ver con el rumbo que nos es natural.

La lógica del Sentir nos es innata. Nos hace analizar desde el espíritu y detectar y saber lo que es fluido, lo que es bueno, lo que no daña, lo que nos acerca al equilibrio, al eje. Todos lo llevamos de serie y debemos recuperarlo antes de que sea demasiado tarde y nos convirtamos en autómatas que no tienen ya autoridad vital, que son ejecutores de la injusticia, del mal, defensores de lo relativo o del cientificismo aunque este ese base en premisas erróneas o aleatorias y sin sentido.

La base de la lógica es la sencillez. La sencillez nos acerca a la verdad y nos da poder. Nos protege de los hechiceros malintencionados que nos arrastran al pozo del infierno vital.

¡Es tan fácil pararse y observar y encontrar la contradicción, la incoherencia, el engaño!

Por eso nos llenan la cabeza con historias y entretenimientos y el corazón con miedos, para que no podamos ejercer con conciencia el libre albedrío y nuestra responsabilidad creadora.

Sin la lógica del Sentir no puede haber Conciencia.

Si no somos capaces de poder validar y discernir si los datos que nos llegan son correctos, son ciertos, si nos falta la compresión, se nos atrofia la opción de plasmar en sabiduría vital el conocimiento adquirido una vez filtrado por el Sentir, una vez diferenciado lo malo de lo bueno.

Así, creyendo jugar a ser dioses que pareciere que están eligiendo, puesto que cada uno tiene su verdad y todo es válido, en realidad se nos está despojando del verdadero poder que es el Libre Albedrío, desde el conocimiento y el actuar consciente a partir de la moral de la base firme de la Verdad, de la distinción del bien y el mal, y estamos en manos del mejor postor. Cada vez, más desempoderados, cada vez más insignificantes.

Si no hay verdad, si no hay bien ni mal, entonces no hay Dios, y renegamos de la chispa divina en nosotros mismos.

Volvamos pues a concebir la vida con Lógica, pero siempre partiendo de la base del Sentir y hagámoslo con valentía, buscando la coherencia con nuestro ser, en lo que decimos, en o que hacemos. Aplicándolo en nuestro entorno, en lo que oímos, en lo que vemos, para así poder retomar el rumbo de saber lo que está bien y lo que está mal y desmontar poco a poco las mentiras.

 

Debemos ejercitar el músculo de pensar con Lógica. Hacerlo con plena intención, con toda nuestra alma y atención en cada paso, para dejar de ser seres irrelevantes, mediocres, sin chispa, sin originalidad, sin pasión y volver a ser seres conscientes que experimentan esta vida generando sabiduría, bondad, belleza y armonía.

La vida no es caos, no es miedo, no es lucha. ¿No sientes como todo es más sencillo y armonioso?

Analiza las premisas, los paradigmas en que se basa tu vida y si te generan miedo, lucha, agobio, deséchalos, parte de cero, replantéate todo con coherencia, no permitas que te manipulen con el lenguaje. Vuélvete un experto en detectar el fraude. Ves empoderándote de nuevo y colmándote de armonía y plenitud. No hay nada que anime más, aunque al principio sintamos dolor, que desmontar una mentir porque la esencia de la Verdad nos queda más cerca y con ello sentimos más paz.

Si eres de los que se llena la boca hablando de ciencia como referente, entiende que la primera ciencia, la que cohesiona, ha de ser la Lógica, porque ¿De que sirve ejercitar cualquier ciencia sin sentido, si no nos acerca a la Verdad, si no la razonamos, si no la entendemos, si actuamos con protocolos y procedemos en automático? Eso si que es un verdadero sin sentido.

Deja que el espíritu guíe tu mente para razonar, para crear con sentido y no olvides la ley sobre cualquier otra ley, la Ley Natural.

A partir de ahí, empezando por ti mismo y tu esencia, respétate, y respeta a los demás, teniendo siempre muy presente lo que está bien y lo que está mal, desechando todo aquello que sea dañino al prójimo y a ti mismo, tomando la responsabilidad de vivir una vida soberana con sentido.

Quítate el lastre de «lo políticamente correcto», del «que dirán», y se valiente en crear tu entorno, tu vida, con valores firmes y no en una relatividad que nos lleva a la perdición.

Que el Sentir común sea la motivación de buscar la verdad, sea el proponerse tejer lazos de conciencia y justicia para así devolvernos nuestra divina humanidad y nuestra razón de ser, como seres co-creadores de un mundo con sentido.

Si no sabes por donde empezar, acércate y trabajaremos juntos la metodología clásica del Trivium, aplicada siempre al Sentir. Es cuestión de práctica y voluntad, y está al alcance de todos. Nuestro gran poder innato es el de poder discernir y experimentar y desarrollar nuestra existencia con plenitud si nos sintonizamos con nosotros mismos y con la Vida.

La Verdad está ahí. ¿Te atreves a descubrirla, a Sentirla?
Empieza a vivir enfocándote a ella.

Las palabras en si, los hechizos lanzados no tienen poder si eres capaz de comprender el significado profundo, la intención, a través del entendimiento aplicando la lógica del Sentir y desechando lo que no es cierto, no es moral, lo que va contra-natura.

La verdadera locura hoy en día es que te ataquen y te señalen por adquirir conocimiento e informarte y a partir de ahí puedas pensar, discernir y escoger.

Lo que está sucediendo este 2022 con el tema «vacunas» precisamente es eso. Están penalizando y agrediendo que se aplique la lógica, se piense y se actúe en consecuencia de manera empoderada, fuera del enjambre, de la manada de esta sociedad distópica, sin principios, sin valores, sin moral, desequilibrada por el relativismo, cientificismo y demás «ismos» anti-natura que se siembran y crecen como setas en medio de la confusión mental y existencial.

¿De verdad ya no eres un ser humano?
¿De verdad has perdido la capacidad de pensar?
¿De verdad ya no sabes discernir la verdad de la mentira?
¿Eres una oveja que no reconoces al lobo que tienes delante?
¿De verdad ya solo sientes miedo de vivir?
¿De verdad crees que la vida pretende aniquilarte?
¿De verdad te tragas que no hay un propósito y un devenir que se mueve con sentido en lo natura, y crees que el hombre es más sabio que la naturaleza divina y por eso ha de luchar artificialmente contra ella y controlarla?
¿Ya no eres un ser humano que forma parte de la naturaleza, de la Vida?

Si es así, en verdad te estás convirtiendo en una máquina, en un robot. Frío, programable, higienizado, sin vida, sin corazón y sin Sentir.
Si es así, no me señales, no eres de mi especie, y no voy a comulgar con tu sistema. Que te vaya bien en tu fría vida superflua, banal, normalizada, ilógica (que es sin lógica), sin espontaneidad, sin creatividad, sin originalidad, ni esencia.

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