¿Cómo gestionar la Ira?

Todos, o al menos la gran mayoría por la condición misma de ser humanos, tenemos puntos débiles y heridas que debemos sanar. Por mi experiencia propia, creo que es conveniente saber gestionar correctamente las reacciones producidas cuando esas heridas o esos puntos débiles se ven afectados o “atacados” por los estímulos exteriores.

En mi caso particular, voy generando rabia que con el paso del tiempo se acumula y se traduce en un brote de ira. De hecho, esa rabia acumulada que no sabia expresar en su momento (“¿yo, rabia,…que va? me decía”…”los hombres bien educados no gritan, no lloran”, me decían) afectó a mi cuerpo y a mi hígado y viví una “hepatitis C” que pude superar volviendo durante un tiempo al punto de equilibrio, a mi centro, a mi Dicha, a mi alegría de vivir (es una historia muy interesante a compartir).

Durante una época de mi vida, donde no escuchaba mi SENTIR, era totalmente inconsciente de la rabia que se iba acumulando poco a poco por las diferentes experiencias que vivía en el rutinario día a día. Creía que los ataques de ira era algo “normal”…ya que veía a mi alrededor que otras personas le ocurrían lo mismo. El problema es que esos ataques de ira hacían daño, tanto a mi como a mi entorno.

Parece mentira cómo un comportamiento dañino puede convertirse en “normal”.

 

Cuando conseguí abrir de nuevo el corazón y empecé a escuchar mi SENTIR, me daba cuenta enseguida cuando estaba generando rabia, y empecé ver como podía canalizarla de otra manera. También me di cuenta que el corazón abierto, hacia que las heridas, antes protegidas por la armadura de un corazón cerrado (escayolado), estaban más expuestas y era más fácil que se activará el dolor asociado cuando se tocaban desde el exterior.

Esta situación me servía para detectar todavía que tenía que sanar, y mientras tomaba conciencia de ello, buscar estrategias para  reaccionar ante ese dolor de una forma más “benévola”. Aún así, hay alguna vieja herida que me produce un ataque de ira como reacción automática… Eso si, el estado de rabia, cada vez dura mucho menos,..

Por ello, en base a mi experiencia, expongo algunos consejos que utilizo en la actualidad para gestionar la rabia que todavía voy acumulando en algunas ocasiones. Y sobre todo evitar que si se produce un ataque de ira, no haga daño a mi entorno, personas, animales, plantas, objetos,… y sobre todo a mi mismo)

¿Qué es la ira?

 

Photo by Paweł Czerwiński on Unsplash

La ira, no la podemos contener. La ira nos desborda.

La ira es así, un mecanismo que nos hace liberarnos de la tensión acumulada, por el dolor, por la fustración, por la injusticia. Otra cosa, es que nosotros no sepamos canalizar este flujo potente que surge, que escapa de nosotros y la descarguemos sin miramientos hacia los demás y sobre el entorno. O que la ira, se convierta en un estado, lo cual nos indicaría que algo dentro nuestro no está para nada equilibrado.

¿Cómo se genera?

 

Quizás tengas un bloqueo que no te permita conseguir tu meta (si es el caso, trabaja en eso).

Puede que te sientas tratado de forma injusta demasiado a menudo (analicemos esto).

En algunas ocasiones es posible que personalices en alguien o algo un abuso de poder desmedido que vulnera las normas de la vida. Vale, te das cuenta, pero trata de ponerte en su piel por un momento a ver que pasa, a ver si podrías llegar a justificar, ni que fuese por una mínima razón su manera de actuar. Esto te liberará de acumular tanta ira.

O quizás sientas demasiadas veces que no estas recibiendo de la vida la recompensa que tu esperas (trabajar más la incertidumbre, desapego a resultados).

Analiza todo ello. Pregúntate y contéstate sinceramente porqué sientes tanto dolor. Porque el dolor favorece reflejamente la irradiación de la ira.

O cuando te pisa alguien, o te das un golpe,…¿no necesitas inmediatamente maldecir, atacar,…surge una ira de agresividad?.

Ve expulsando poco a poco tu rabia, tu ira…

 

Si sientes que en tu SER, en tu cuerpo, se acumula la ira, lánzala correctamente, expúlsala de ti.

Sube a la montaña y lanza una piedra contra aquello a lo que te enfrentes, que te bloquea,que te hace daño.

El agua ayuda a sanar la ira. Lanza al agua con fuerza y con toda la intención tu ira para que la deshaga y la disuelva y se la lleve. Puedes utilizar arena, sal como representación de tu ira,…adáptalo a lo que sientas.

El fuego también, quema, es transformador, transmuta. Escribe y quema tu rabia y tu ira. El humo la transformará, desaparecerá tu ira.

Grita, grita mucho…pero no grites al vecino. Grita al viento y el viento te ayudará a que la resonancia de la ira de tus palabras acabe armonizándose con el latido y la respiración del propio planeta y se apacigüe.

Práctica “Rising”

 

 

Sobre todo RÍE, RÍE MUCHO. ¡La risa profunda es el ejercicio más armonizador que exite! Ríe en cuanto puedas a carcajada suelta. Práctica “Rising” a diario. Es un ejercicio sencillo, fácil y nos es innata. ¡Además es gratis!

Todos estos ejercicios de explotar conscientemente son muy buenos para desatascar, desbloquear y vaciarte de ira. Pero no olvides que si no vas trabajando en ver donde esta tu bloqueo, tu forma de generar la ira, un trabajo que debes hacer tú, con auto-observación, seguirás teniendo que ejercitar tu descarga de ira muchas veces.

 

¿Me permites un consejo?

En el momento que el nivel de agresividad va subiendo causado por la ira, tu cuerpo se acelera, se tensa, tu voz sube de tono y casi dejas de escuchar al entorno o interlocutor. Todo se acelera, como tomando impulso hacia adelante para atacar. De hecho la ira sirve para defenderse. En ciertos momentos puede ser un mecanismo de protección. Pero ¿Protección de qué?¿Qué te sientes vulnerable? Analiza de nuevo.

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¿Te auto-observas?

 

Deberías sentir ese aviso de tu propio cuerpo. Entonces debes ralentizar y tratar de comprender. Con esa respiración, ese parón, vas a poder aprender a moderar tu ira, a hacer que crezca menos. Podrás “desfogarte” de otra manera menos dañina para ti, tu entorno y tus relaciones.

¿Un ejemplo?

 

Por ejemplo, en el caso que te sientas atacado por otra persona que te desmerezca un logro tuyo. Si te pones en la piel de esa persona, amargada, que te ve a ti, triunfador. ¿No lo ves todo diferente? ¿No te sientes menos atacado?
Si tu estás empoderado, la ira cuesta más que sea ella la que tome el control.

Es como que comprendes la situación como si le tomases una foto desde arriba, casi que te acabaría por dar lástima de él. Entonces, si es así, tu corazón hace el resto y empiezas a latir de nuevo más acompasado, a respirar relajándote, a suavizar tu voz y vuelve el equilibrio.

 

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Puedes aprender más en nuestros talleres vivenciales y en el libro "El PODER del SENTIR en tu día a día"

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