LAS MENTIRAS TE LAS TRAGAS COMO CARAMELOS – El sabor de la mentira

La mentira, estamos tan familiarizados con ella, tan envueltos de ella, tan cargados de ella, que tantas veces su sabor se ha convertido en nuestro sabor, en aquel sabor que aceptamos como «natural» y también como ideal.

El sabor de la mentira va a tener tendencia a engatusarnos. Es de un dulce tal que en realidad empalaga y falsamente se nos presenta como «la única vía posible para nuestro éxito».

Pero en nuestra ‘Sociedad’, sobra azúcar (a todos los niveles, físico, alimentación, relaciones edulcoradas, fantasías de algodón de azúcar,…) que camufla el verdadero matiz de diversidad de sabores de la vida.
 

 

En nuestra ‘Sociedad’, cada vez más, se está exiliando el amargor, cuando en realidad, el trago amargo suele ser el más digestivo, el que te devuelve al presente, el que te sana.

El falso dulzor te empalaga, te camufla la Verdad, te hace alejarte de ella y creer que la vida es otra cosa que en realidad no es.

Otro gran sabor de la mentira es el sabor «exótico». De nuevo, volvemos a envolvernos de capas de distancia, que nos alejan de lo real, de lo cotidiano, cercano y simple. Lo exótico representa la eterna búsqueda y el dar valor a lo de fuera en lugar de comprender lo que uno ya es.
 

 
En realidad, la mentira, es INSIPIDA. Está alejada del saber y del sabor vital. Es de yeso. Es una máscara sin vida y por tanto sin un sabor profundo. Su sabor es superficial y artificial.

Cuando descubrimos el vacío de la mentira, que no es otra cosa que un gran empacho que provoca indigestión, en realidad lo que hacemos es dejar paso a descubrir el sabor de la Verdad.

En realidad la mentira NO ES. ¡Es tan poca cosa!, en tanto que se visualiza como un castillo de naipes, inconsistente en el momento que conectamos con nosotros y con la búsqueda de la Verdad.

En realidad, la mentira, carece de un sabor puro. El sabor de la mentira sabe a droga de laboratorio que neutraliza el propio sabor de la vida, lo confunde, lo anula, lo camufla, nos adormece. Nos lleva a vivir vidas insípidas o vidas desequilibradas en las que nos vemos tentados por una falsa miel que en realidad es hiel para nuestro Sentir y lo atrofia.
 

 
Es un sabor que compramos sin saber por qué y dejamos que ese humo negro nos intoxique, nos envenene, nos inmovilice mientras nos deleitamos falsamente el paladar de la mente e ignoramos el Sentir y el sabor de la vida basado en la Verdad.

Sin embargo hay un regusto que nos va alertando de que algo anda mal, de que falta algo en nuestra vida que nos deja incompletos. En nuestro corazón podemos intuirlo, a nuestra vida le falta el sabor de la Verdad.

¿Qué saboreas en tu día a día?

¡Alura! La Magia de la Vida está en la Alegría del Corazón,,, y por lo tanto el sabor de la Verdad.


NOTAS

La mayoría de las plantas con gran poder sanador son amargas: manrubio, ruda, amargón, celidónea, manzanilla borde,

No solo la mente, nos estamos intoxicando de dulzor artificial constamente en nuestro día a día.Revisa tu alimentación,¿Cuantos alimentos tienes edulcorados o con grandes dosis de azucar? Ketchup, refrescos, bollería,,.

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