Estamos viviendo de nuevo momentos históricos donde se caen y se eliminan delante de nuestros ojos muchos velos antes delicadamente sostenidos, y se nos muestra sin tapujos gran parte de la verdad oculta y oscura que estaba conviviendo con nosotros.

Para aquellos que buscan siempre la Verdad, es muy fácil tomar conciencia de ello (todas las manipulaciones y mentiras, las intenciones,…), pero en un primer momento, puede ser muy impactante acceder a este conocimiento, ya que una gran porción de esa Verdad (lo que es y ha sido) contiene una parte terrorífica.

No obstante, cuando conocemos por fin y somos conscientes del mal que nos rodea no podemos sino que agradecer y bendecir.

Precisamente si somos capaces de ver la realidad de ese mal, de verle la cara, es porque sin duda estamos todavía más iluminados.

Indudablemente, conocer esa oscura realidad, nos puede dejar perplejos, nos ha de indiscutiblemente indignar que lo inconcebible en un corazón puro pueda darse en verdad. Y quizás pueda parecer que no es una sensación agradable, que incluso nos debilite y nos perturbe en un primer momento. Mas no es así, pues ¿Acaso el hecho de que nosotros lo ignorásemos tuviese significado de que esto no existía?¿Acaso permanecer en nuestra torre de marfil inmaculada nos hacía sentir más seguros? Falsamente seguros, pues no eramos conscientes del mal que nos acechaba y por tanto, de alguna manera, consentíamos dicho mal, por ignorancia y colaborábamos con el.

Conocer el mal que te rodea te empodera

Por eso, cuando conocemos la cara del mal, podemos con más conciencia potenciar nuestra verdad de ser. Podemos hacer frente al daño que dicho mal está produciendo en el mundo. Podemos conscientemente protegernos de él y enfocar de mejor manera nuestra energía y nuestro proceder para contrarrestar activamente en nuestra co-creación existencial los efectos para anular dicho mal.

En otras palabras, nos convertimos en antídoto divino en propagación para aportar armonía y equilibrio, luz y verdad al mundo para hacerlo día a día más justo y bello.

Flaco favor nos haríamos si a un mayor entendimiento nos sumergiésemos en emociones de tristeza paralizante. En esos momentos de enfrentar la verdad sobre la realidad oscura, verlos tan  negros como son en realidad, la tristeza inicial ha de convertirse en una ira sana que nos ha de empujar a actuar en coherencia , con más ánimo si cabe, para contrarrestar con la pureza y armonía que emana del corazón, traducida en acciones que frenen el avance del mal, y a la vez que impidan la manipulación a la que sin duda previamente por ignorancia de los hechos viles ocultos estábamos nosotros mismos sometidos.

A más oscuridad, más luz

Apartar los velos que nos impedían ver, significa a su vez, apartar los velos que impedían que nuestra propia luz iluminase más a nuestro paso.

Por tanto debemos bendecir poder ver  la cara del mal, tener conocimiento sobre él, porque podemos protegernos y buscar el mejor camino para avanzar y si hace falta coger el toro por los cuernos. Ya no estamos desprevenidos. Ya vemos las falsas caretas que intentaban engañarnos para aprovecharse de la energía pura que emana de un corazón que no concibe ese tipo de males. Ahora ya no estamos engañados. Lo que importa es que ahora, por fin, podemos actuar con plena conciencia y ser consecuentes en el rumbo que tomamos, pues abanderamos el poder de iluminar y traer orden al caos, y tenemos la responsabilidad de desarrollar la verdad esencial en plenitud.

Por lo tanto, no sufras por el conocimiento que se te ha revelado, por muy doloroso que sea inicialmente. Acéptalo y comprende que sin más remedio se presenta como un ingrediente esencial para la solución que  necesitabas. Ahora comprende que en tu sopa había algo amargo que no comprendías porque desconocías y ahora vas a poder contrarrestar sus efectos para devolver el buen sabor a tu  vida, al alimento de tu alma. Si lo piensas bien, podrás analizar como ese mal, antes existente pero camuflado, desconocido por ti, creaba desasosiego en tu mundo, porque no se entendían tantas cosas.

En realidad si abres tu corazón al conocimiento, si no te cierras a negarlo, es un primer paso muy importante para empoderarte tu mismo  y para debilitar a la vez a los artífices del mal a quienes por fin, un alma pura más, les a visto los planes, la careta y los hilos con que maliciosamente mueven el mundo.

No ignores conscientemente el mal ahora que ya le has visto la cara, ahora que conoces la verdad de la realidad.

Ignorándolo, contribuyes a que extienda sus tentáculos. Es más, libérate de las garras del mismo que a buen seguro te tenía atrapado. Déjate brillar en tu camino y denuncia la injusticia y el engaño para que con tu proceder, con tu palabra,  tú en toda tu plenitud puedas mostrar a otras almas puras, pero que todavía siguen ignorantes de la existencia de un mal tan atroz y puedan a su vez frenarlo, no colaborar más por inacción o engaño con él y así conseguir todos, como sociedad de seres humanos con chispa divina, devolver al mundo, el sentido y coherencia con la Vida. Activa tu Chamán Interior.

Alura! La magia de la vida está en la alegría del corazón

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