Estamos en una época donde hablar de Conciencia Espiritual y del Ser Consciente Espiritual está de moda (¿o quizás siempre lo ha estado?. Se proclama que estamos despertando y que la humanidad está viviendo un aumento de Conciencia.

Pero quizás, observamos que en algunos casos, el concepto de Conciencia y de Ser Consciente como tal, se está utilizando de una forma que genera un efecto contrario a sus propios principios: aumenta la diferenciación y el distanciamiento (¡Yo soy consciente, tú estás dormido! ¡Yo soy superior, tu eres menos! ¡Yo soy especial, tú no!, yo,yo,yo…)

En el fondo, en esos casos, se está maltinterpretando la sencillez de la esencia del concepto de Conciencia y se crean grupos selectos y «mágicos», en donde los egos tienen una cabida perfecta para su crecimiento y regocijo.

¿Qué es para nosotros ser conscientes?

Ser consciente no es elevarte al infinito, conectar con un ser superior, y hablar de la vida y el mundo con palabras fantásticas que te sitúan en un plano de no realidad.

Ser consciente es saber verte aquí y ahora. Sentirte. Es situarte a ti, a tu alma, en el centro de tu vida para poder valorar en que punto de evolución y compromiso contigo y con la Vida te encuentras (que soy ahora, que puedo llegar a ser, en que no quiero convertirme,…).

Es Sentir tu cuerpo, es Sentir tus pensamientos, Sentir como la energía se transmuta en las acciones de tu Vida y entonces saber hacia adonde debes crear tu mundo, si deseas tomar las riendas o decidir dejarte llevar por la inercia del vivir de los demás.

Ser consciente no es sentirse superior a los demás, como si un rayo te hubiese iluminado y solo tu y unos pocos pudieseis tener derecho a la sabiduría.

Ser consciente es sentirse humilde y sentirse parte de. Es a la vez sentirse pleno, sentirse merecedor y disfrutar de la Vida y de la responsabilidad que mostrarte tú y tus dones conlleva.

Ser consciente es ser más Tú que nunca y para ello no deberás utilizar palabras estupendas que te hagan danzar a las estrella (es decir, me pongo el traje de consciente y utilizo un lenguaje «guay» para demostrar que soy especial). Simplemente tendrás que hablar con la sonrisa, con los ojos, sobran las palabras, y abrazar de corazón tu paso por la Vida y apreciar lo que se muestra a tu paso: las personas, los acontecimientos,…para poder aportar tu luz y verdad con sencillez para hacer de este mundo, de esta tu vida ahora, un momento mejor, más equilibrado, más pleno.

Ser consciente no es evadirte, ni juzgar, ni diferenciarte de «los dormidos», sino transformar tu Sentir en tu hacer y tu crear en esta Vida. Si eres consciente, actúa en consecuencia, en coherencia.

La conciencia no es la iluminación. La conciencia es la confirmación de tu agradecer y tu compromiso Vital.
Mostrarás con los hechos tu grado de conciencia y no con las palabras.

Vive en conciencia y en coherencia con tu Ser. Transforma tu Vida con tu Sentir.

Entonces, ¿ser más consciente no me hace mejor que tú?

No soy mejor que tú, pero si que soy más. Soy más, porque soy más yo, e incluso soy más tú.

Soy más responsable de mis actos, de mi vida, de mi Sentir acorde. Soy a la vez más pleno, más corazón, más feliz, más Vida. Y debo proteger siempre la Vida, ensalzar la Vida, quizás por ese motivo debo ensalzarme a mi y a ti conmigo.

Huye de las comparativas. Huye del competir, del clasificar. Todo eso, parte de la manera de moverse en esta sociedad.

Simplemente Siente, siéntete, a ti, lo que ocupas, lo que transmites. Cómo tu corazón ruge de gozo. Cómo te colmas de Sentir, de Sabiduría, de experiencia de Vivir.

Y cómo acoges, comprendes y aceptas también a aquellos que por tener menos conciencia no pueden llegar a Sentir todavía de la misma manera que tú Sientes.

Piensa en lo afortunado que realmente eres. No te sientas mejor que nadie, simplemente, agradece y comparte.

Cuando unes tu yo con el tú, sumamos todos.

¡ALURA! La magia de la Vida está en la Alegría del Corazón

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