La pregunta de las preguntas.
La pregunta que nos lleva directamente a la Esencia, a la sencillez, sin tapujos. Porque sin duda muchos bebemos de la guía esencial, la guía vital y espiritual de esta figura que nos hace Sentir, que nos enseña con maestría divina.

La pregunta es un jarro de agua fría que nos hace retornar a un punto de partida, sin añadiduras, sin revestimientos, libre de engaños, si nos adentramos en nuestro Ser y nos planteamos la pregunta con sinceridad:¿Qué haría Jesús de Nazaret hoy?

 

Jesús sin duda se enfrentaría sin miedo a la Verdad, Jesús abandera la verdad y combate la mentira.

Jesús sin duda clamaría por la justicia, no la del Cesar o la de los Gobiernos, sino la de Dios, la Ley Natural.

Jesús sin duda no callaría, saldría a la calle y divulgaría en los medios la Esencia, aunque levantase enemigos que lo señalasen con el dedo y lo tildasen de subversivo.

Jesús sin duda frecuentaría los repudiados, los que tienen el corazón puro y conservan su integridad, los valientes de Alma, aunque no fuesen los mejor considerados por las «autoridades».

Jesús no permitiría que se promulgase el odio en las comunidades, entre los vecinos, en las propias familias. Jesús estaría a favor del amor como guía de todas las acciones.

Jesús nunca permitiría que el miedo se apoderase e impidiese abrazar y acompañar a los enfermos.

Jesús se desapegaría de todas su pertenencia y estaría dispuesto a partir para formar una comunidad consciente ya que uno lleva en su interior todo lo que necesita para vivir cuando tiene activada su chispa divina y se deja guiar por el Sentir, la Voz de Dios.

Jesús diría,…¿Tú crees que puedes ser juez de tu hermano?¿Te atreves a tirar la primera piedra?. Los instaría a reflexionar. Sobre todo a aquellos que señalan tan fácilmente con el dedo a los demás. (Yo cumplo la ley…son unos «pecadores»,…)

Jesús sanaría con las manos, con la mirada, con los abrazos, con la palabra, porque cuando lo que se enferma es el espíritu o el alma por el miedo, es la mejor vía de recuperar el equilibrio, sin necesidad de drogas, ni fármacos, ni vacunas.

Jesús apartaría la mentira, el egoísmo, y denunciaría a los falsos religiosos que se proclaman poseedores de la verdad o portavoces de dios (¿qué dios?). Ya sean Papas, autoridades sanitarias o científicas o presidentes de estados. A todos aquellos que hacen negocio con la esencia humana y quieren doblegar el espíritu.

Jesús abanderaría una vida de esencia, de suficiencia, también de propiedades. Se enfrentaría al consumismo desenfrenado que nos bombardea la cabeza y nos oscurece el corazón.

Jesús lucharía ferozmente para que no permitir que se les hiciese daño a los niños, ni que se les pusiera en peligro.

Jesús caminaría descalzo, en la tierra, en las aguas. Saldría a pescar y viviría en comunidad donde se compartirían saberes, talentos e historias. Trabajaría con sus manos y celebraría en comunidad la vida, con pan y vino, sin menús «gourmets» ni geles hidro-alcohólicos.

Jesús nos recordaría que todos y cada uno de nosotros tenemos la esencia de Dios, en nuestra chispa divina, y somos su Templo y nunca permitiría que fuera profanando con experimentos genéticos.

Jesús, sobre todo, hablaría de Dios, de la Vida, de la Naturaleza, de la Unión de los pueblos, de las comunidades, eliminaría barreras y fronteras.

Jesús mostraría a Dios en su vivir, en cada paso, recordándonos como cada uno de nosotros podemos transformar el mundo hacia el bien, eligiendo responsablemente a partir del Sentir y con libre albedrío. Para ello se enfrentaría al mal, a mil demonios si hiciera falta, pues cuando uno tiene la iluminación interior no tiene miedos, tampoco a la muerte.

Por eso, abrazaría a leprosos, a «positivos asintomáticos», a «no vacunados»,… Compartiría un mismo pan y bebería de la misma copa que su gente y nunca rechazaría al «cuñado no vacunado» y menos aún en Navidad.

¡PORQUE JESÚS ES VIDA! y recuerda ¡TU ERES VIDA! aunque hayas perdido la memoria.

¿Tú estás dispuesto a mostrarte como él?

¿O prefieres seguir con tu hipocresía celebrando una Navidad que rechaza el amor, que promueve el odio, el distanciamiento, con «cruces invertidas» incluso?

¿Seguirás cantando villancicos sobre el amor pero incapaz de demostrar amor?

¿Dejarás que las familias se separen, negando a Jesús cuando las cosas se ponen «chungas» como Pedro, porque mientras a ti no te toquen, todo va bien, aunque estés en el bando de los dictadores, del mal?

¿Seguirás las órdenes del Cesar, aunque sean injustas, inmorales, sinsentido, anti-natura y anti-amor?

¿Seguirás yendo a misa donde se repudia a tus hermanos porque piensan diferente o no están vacunados porque no quieren profanar su templo, el templo de Dios?

¿Reivindicarás incondicionalmente contra el racismo y a favor del feminismo pero no clamarás sobre la libertad de elección en temas esenciales?

Tú, que tienes un restaurante, un comercio, un gimnasio,…¿dejarás pasar a Jesús de Nazaret si llama a tu puerta con el rostro descubierto y sin pase de «la autoridad» o seguirás las órdenes establecidas y te lavarás las manos?

Las manos de la conciencia no se pueden lavar con gel hidro-alcohólico, tú eres responsable directo de tus decisiones y acciones.

 

 

Los cumplidores de las leyes de los hombres tendrán el beneplácito del Dictador, pero no de Dios, de la Verdad, de la Ley Natural.
Los que solo se mueven por dinero, venden su alma al diablo.
Los fariseos que predican una cosa y hacen lo contrario en la práctica, son los culpables del caos, por no llevar la Verdad que es la Vida.

¿Cuándo llegue navidad, cerrarás tus puertas, tu posada a Jesús o a cualquiera que necesite alimento o cobijo?

Sí es así, allá tú y tu conciencia. No me preocupa.

Jesús nació y volverá a nacer en un pesebre, con sencillez, bajo las estrellas, de manera natural , en el seno de una familia. No necesitamos hospitales, ni normas absurdas, nos basta la Verdad, el coraje de un corazón puro y una manos que crean desde el espíritu, desde el Sentir, para comenzar de nuevo, en conexión con la Ley, la Divina, la Natural.

Es complicado y contraproducente vivir en este nuevo Sodoma y Gomorra.

Ya lo dijo Jesús, vuelve a ti, reconcíliate con tu Naturaleza divina, huye de la ciudad si ya es insostenible y vive en esencia, con amor y valentía, porque SI HAY AMOR NO PUEDE HABER MIEDO.

¿TÚ TIENES MIEDO?


Si queda algo de la llama Divina en ti, Siéntela, es lo único que debes obedecer. Se coherente con tu Sentir. Haz que la Navidad tenga sentido y sea realmente feliz.

Potenciando Mentes Despiertas con Corazones Valientes.
¡Alura! La magia de la Vida está en la Alegría del Corazón.

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