Vivimos en una sociedad hechizada, hechizada por los conjuros de la mentira. Lo que vemos, lo que oímos en los medios nos hechizan, nos crean una realidad mental controlada, adoctrinada basada en guiones de ficción.

Realmente somos incapaces de ver los hilos que mueven el mundo, de comprender el diseño artificial de la matrix en la que vivimos. No logramos ver los trucos del juego, tantas veces sucios, del modus vivendi que nos rige.

Seguimos las directrices, acatamos las órdenes. Nos creemos los límites del funcionamiento de nuestro mundo, e indirectamente los hipotéticos límites de la vida.

Pedimos licencia para vivir. Como si la vida fuese ajena a nuestro Ser y nada pudiésemos hacer para modelar la historia de la película en la que nos encontramos.

Somos actores secundarios de una mala película. Personajillos sin importancia que por una extraña magia no nos salimos del guion que nos establecen. Aunque ese guion sea dañino, anti-natural y no nos guste en realidad.
 

 
El hechizo de falsa realidad funciona. Interfiere y suplanta nuestro flujo vital natural.

Creemos que somos menos de lo que en realidad somos. De hecho, en muchos casos desconocemos realmente nuestra Esencia, por eso nos manejan a voluntad.

Somos esclavos por ignorancia y desconexión.

Sin embargo tenemos a mano una herramienta preciosa, útil y tintineante, con chispa, ¡nuestra Risa!

La risa se desembaraza del miedo, del control y nos conecta sí o sí con nuestra esencia inevitablemente.

La risa profunda nace del corazón. Por eso nos hace bien a la salud.

Ejercitamos más músculos y movemos más energía casi que con cualquier otra acción (incluso más que con el orgasmo sexual ).
Normalmente, tenemos muchas más oportunidades de reír🙂 Y lo hacemos de manera espontánea, natural, sin forzar.

Cuando reímos aparece el espíritu jovial, el espíritu intrépido, alegre, creativo. Desde la paz de espíritu, desde la purea del alma expresada en un dibujo de media luna enfocada al cielo, nos impregnamos a la vez de valentía, no entendemos de límites ni de fronteras y somos capaces de sobrepasar la línea de los convencionalismos.

Cuando hacemos eso, cuando traspasamos la convención que es en si el corsé/cárcel de nuestra vida empezamos a ver de manera diferente. Superamos el miedo, superamos el ridículo, superamos lo establecido y nos convertimos en transgresores de la convención que nos viene dictada creada por no se sabe quién.

La risa nos devuelve la espontaneidad, y con ella se rompe el hechizo que nos «zombifica», potenciado por el miedo. La risa se convierte en el pistoletazo de salida de un reinicio que nos da la oportunidad de poder decidir partir desde nuestro centro, desde el reconectar con el Ser.

Vivimos en un mundo con un hechizo demasiado serio, demasiado átono (sin ritmo, sin color) La risa nos devuelve el tono vital. Nos hace cerrar los ojos y abrirnos al corazón y Sentir. Fíjate la próxima vez cuando rías, es así.
 

 

La risa nos facilita recuperar el gusto por el juego, y saltarse las normas si nos aflora el niño travieso, aventurero, que no es otra cosa que el creativo, el creado, el chamán interior que llevamos dentro.

Dejemos pues de escuchar las frecuencias oscuras que nos amargan la vida, que nos ahogan el Sentir, que nos encasillan, que nos enclaustran, y finalmente, nos esclavizan. Plaguemos el mundo del lenguaje universal de la risa. Pero no una risa floja, falsa, superflua.

Hablamos de la risa profunda, la que no podemos controlar, la que surge de nuestras entrañas y libera nuestro cuerpo.
Que la risa profunda nos lleve a pararnos, a henchir el pecho, respirar de nuevo, que nos quite la tensión del momento y nos deje Sentir,
Sentir a lo Grande y a partir de aquí discernir, pensar, crear…

Aprovecha el éxtasis de la risa profunda para poner en acción a tu chaman interior.

Atrévete a reír y a contagiar la risa.

Práctica el Rising y si quieres empezar por algo más sencillo y diferente, apúntate a una «Silent Disco» (bailar y dejarte llevar por la musica con auriculares en grupo en plena calle, o en la playa,…)
 

 
Déjate fluir y siente como te viene la sonrisa y después la risa y como superas el ridículo y además compartes tu alegría y energía con
quienes se cruzan contigo, y quizás tu vibración «encante» a quien la sienta.

Volviendo al eje del Ser, riéndote en la cara del miedo que nos paraliza es como se deshace el gran hechizo de control que en estos tiempos todavía quiere ser más poderoso y extender sus tentáculos. Pero cuando uno conecta con el espíritu, como sucede con la risa profunda, se rompe cualquier hechizo: lo espiritual no se puede hechizar.

No hay más claro ejemplo de que estás hechizado que el hecho de que estés haciendo algo que no va contigo, que no forma parte de tu misión y que lo hagas por conjuros tan de nuestro día a día como lo que son las normas, las convenciones, las absurdas leyes del hombre,etc. Son verdaderos conjuros porque te mueven, te hacen hacer aquello que no harías de manera natural.

Cuando empieces a hacer lo que tienes que hacer se producirá la verdadera magia en tu vida, la creada por ti, con tu alegría de corazón. Será signo evidente de que estás rompiendo el hechizo.

Así que ríe, no pierdas cada oportunidad.

¡Alura! La magia de la vida está en la alegría del corazón.

 

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