Hay tantos ejemplos como momentos vividos.

Llevar quien tu quieres ser a tu vida implica llevar quien tu eres con el deseo de Ser en cada una de tus respiraciones. No traicionarte, no esconderte, ser feliz, ser lo más grande que tu eres dentro de la sencillez de tu vida. Mostrarte. Brillar tu propia luz. Mostrar como superar aquello que menos te gusta de ti y lo haces desde la comprensión de la vida. Desde el disfrute de la vida. Desde el sentir el encaje en el mundo.

Entender que no hay nada que temer. Que todo fluirá, pues el mundo está esperando que aportes el granito de arena que tienes que aportar, por muy minúsculo que te pueda a ti suponer.

No hay contradicción entre fluir y empujar, si lo haces en el sentido que marca tu vida. Empujar es muy diferente a forzar.

Es obvio que si remas contracorriente, te costará mucho y lo sentirás así. Pero es evidente que para arrancar la barca tendrás que invertir esfuerzo y además aparecerá la flojera a las cuatro remadas, pero tu sentirás que el esfuerzo no es vano y si sigues verás como fluye el río de tu vida, contigo al mando.

Fluir no implica “yo no hago nada y los acontecimientos me llegan”. Tu eres el actor principal de tu vida, y si no guías no fluyes.

Necesitas empujar, emprender, pero hazlo de acuerdo con tu visión, paradigma vital. Fluir con energía.

Cuando corres, corre con fuerza, cuando has trazado tu trayectoria porque es lo que has decidido y es lo que te dicta el corazón sentirás desplegar las alas, las tuyas y sentirás ese fluir como tu lo imaginas como algo externo que te ayuda, que te facilita pero sino coges ímpetu y movimiento NO volarás.

A %d blogueros les gusta esto: