La comodidad de vivir en la ignorancia, en un mundo lleno de ignorantes acomodados, es señal de un mundo decadente e inmoral. Un mundo que da pie a la injusticia, al sinsentido, al «todo vale». Un mundo que se olvida de pensar, de sentir, de discernir. Un mundo de mediocres que llenan su tripa pero no llenan el espíritu.

«Nada en el mundo es más peligroso que la ignorancia sincera y la estupidez concienzuda» – Martin Luther King

El sistema de control mental en que vivimos es una máquina perfecta de creación de ignorantes acomodados. Te nutre gratuitamente de todo lo que necesitas para mantenerte en ese estado, difundiendo mentiras «oficialistas» por doquier (ciencia, religión, medios comunicación,…) y ocultando celosamente la verdad. El sistema necesita que te mantengas ignorante, para convertirse en el dueño de tu mente y tu espíritu y te ofrecerá todas las comodidades físicas básicas para que no tengas nunca la tentación de salir de tu ignorancia.

Y es que la búsqueda de la verdad conlleva un esfuerzo que el ignorante acomodado no quiere.

El ignorante acomodado habla sin conocer, juzga a quién no conoce, falsifica la verdad para perjudicar al que no alcanza o envidia. Confabula para fantasear con una realidad inventada para justificarse que se aleja de la verdad, de la cordura.

 

No debemos compadecernos de los ignorantes acomodados.

No son unas florecillas silvestres que crecen instintivamente en el campo sin cultivar (no es un tema de no tener acceso al conocimiento). Son una verdadera plaga, pues el peso de juicio de valor alejado del conocimiento, ajeno a la búsqueda de la verdad y equilibrio, es un yugo que arrasa con cualquier razonamiento y sentido.

Ante la ignorancia debemos presentar luz, opciones de crecimiento, de aumentar la frecuencia hacia la verdad.

Es el impulso innato del Ser ir hacia el desarrollo del conocimiento, hacia la verdad y la plenitud.

El que se halla cómodo en la ignorancia, se ha atrofiado y está ayudando a construir un mundo anómalo, donde solo se es un títere: «si no sé, me dejo guiar, eludo mi responsabilidad, ni decido, y además me evado del resultado», «si las cosas van mal, no es culpa mía, es del otro que ha decidido por mi».

El prototipo de ignorante acomodado es aquel que se queja de todos los males del mundo como si no tuviera nada que ver con él.

La comodidad de la ignorancia es también la «zona de confort» del seguidor de órdenes.

El que prefiere no saber, cultiva la mentira.
El que prefiere ignorar, fantasea con la vida.

El que ignora por defecto, no es un inocente, es un incauto que peligrosamente permite el avance del caos y del mal, pues permanece ciego a los patrones y a las señales que son indicios de verdad.

Todos estamos faltos de conocimientos y por ende somos ignorantes. La diferencia es la actitud, el punto de partida de quién quiere avanzar o quién evita reconocer la propia ignorancia, o incluso la muestra como un eslogan que ,movido inteligentemente, le sirve de llave para dar lástima, engañar a las almas piadosas y aumentar el ego pero no la mente.

Es lícito decir «no sé», «lo desconozco», de hecho es reconocer una Verdad y muestra valentía y conciencia, pero no es lícito quedarse ahí, sin dar un paso hacia adelante, sin intentar quitarse el velo, sin tener siempre el corazón abierto y dispuesto a mejorar en conocimiento y gracia.

La ignorancia requiere cambio.

No te apiades del ignorante acomodado esté en el estado que esté. Observa su actitud, su comportamiento ante la vida. Muéstrale el camino, muéstrale la mentira y la verdad en lo posible. No le des pie a que continúe la farsa. La ignorancia requiere cambio.

Si dejamos que el ignorante se complazca en su ignorancia, permitiremos vivir en un mundo de necios, sin escrúpulos y sin sentido, donde culpamos a los demás de nuestras desgracias, creando fantasmas donde no existen, confundiendo la realidad y contribuyendo al caos.

La ignorancia no es saludable. Con la ignorancia no se vive en profundidad. Estás en un estado muy pobre del ser esencial.

Nunca la ignorancia será una virtud, sino un mal.

Sócrates pensaba que el hombre se comporta mal porque es ignorante, es decir, porque su inteligencia interpreta erróneamente y cree ver el bien donde en realidad no existe, o considera como bueno algo que en verdad no lo es.

Si no saber es malo, no querer saber, es decir, escoger la ignorancia, rechazar la verdad, todavía es peor: estamos enfocados a repetir nuestros errores, alimentar el ego, aferrarnos cobardemente a lo conocido sin esforzarnos cuando la información, la verdad se encuentra a nuestro paso, si indagamos, si retiramos los velos engañosos.

El ignorante acomodado nunca es humilde. No tiene la humildad para crecer y aprender de la vida. El ignorante acomodado normalmente se convierte en un Necio.

Si nos empeñamos en no discernir, nos olvidamos de nuestro principal propósito al encarnar para poder desarrollar el espíritu en nuestro día a día.

Si es el caso, sal pues de tu cómoda ignorancia para vivir con plenitud y sabiduría, y aportar tu verdadera esencia en un nuevo mundo con sentido. Y si no que ayudar a combatir la ignorancia del mundo que te rodea sea un reto vital en tu camino.

Estamos en época de revelación de la verdad, donde del verdadero conocimiento está fácilmente accesible a todo el mundo.

Aprovechemos este maravilloso momento para pasar de un mundo de oscuros ignorantes acomodados a un mundo de brilantes «cordes», corazones valientes con mentes despiertas. Justamente lo que el sistema de control no quiere y le atemoriza.

ALURA!

 

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