Si solo te limitas a hacer lo que te piden no estás conectando con tu espíritu creativo ni con nada. No es suficiencia ni equilibrio. Sencillamente haces en automático. Es más, pones tus sentidos en no pasarte ni un milímetro de la raya y eso desgasta más que si pusieras energía y alma en hacer lo que haces. ¡Poner alma en las cosas que haces, ahí está la clave!

Todo cambia cuando uno comprende lo que hacer. Lo empieza a amar y a la vez lo empieza a modelar, a tomar sentido.

En ese momento que ponemos nuestra atención y nuestra luz a lo que hacemos, todo cambia. La energía que aportamos se transforma en creadora y eso nos empodera.
Empodera a nuestra persona y a nuestro tiempo.
No «perdemos» el tiempo, lo empleamos.

Si nos limitamos a seguir instrucciones para salir del paso, estamos obviando el alma de las cosas y la importancia de nuestra aportación al mundo.

No te limites a limpiar solo lo que tú has ensuciado si con eso sigue estando en desorden la estancia.

No te limites a hacer solo tu parte del trabajo si sabes que para que funcione algo falta activar otra cosa.

Avanza un poco más, aporta y todo en ti cambiará. Tu visión, acción responsable de la vida empezará a sembrar y por supuesto, esa será la única manera de poder recolectar después.
Hazte el favor de intentar entender tu entorno, poner alma en comprender el porque de las cosas. Cuida tu entorno y te cuidarás a ti mismo.

Siembra mejoras en tu entorno y mejorarás tu. El beneficio es mutuo.

Deberías reflexionar sobre cuanta atención, intención y mimo pones en lo que haces; si eres consciente de que estancado y no aportas, si te limitas a seguir órdenes, si el esfuerzo de la siembra y avance están o no en tu vida,…

Que cuando visites un lugar no solo te ocupes de dejarlo como estaba. ¡Da un paso más, y que esté mejor! Es una manera de agradecer y aportar a la Vida.

Lo mismo con las personas: cuando  agradeces de corazón lo recibido y devuelves con creces.

Hacer del mundo una cadena de favores, es la vía para hacer de el un mundo mejor, más bello y más armónico, pues armonía no es solo hacer lo mio. Lo mio se funde con lo tuyo. Si no comprendo eso, la responsabilidad que tengo de co-creación, simplemente pasaré la vida sin desarrollar mi potencial de ser agente vital y me esforzaré y perderé mi energía en no sobrepasar la línea (la línea de lo mio) cuando en realidad no hay líneas (ese es el secreto, esa es la magia).

Atrévete a poner alma, y alegría, y música y color y lo que te ayude a ponerte en marcha en todas las tareas, incluso en las que a priori menos te gusten. Cuando las hagas tuyas, verás que todo se siente diferente y comprenderás la importancia de estar presente (haciéndote un regalo) cuando realizas (creas) las cosas, sea lo que sea.

No se trata de ir esforzándote (sacrificarte) a costa de hacer el trabajo de los demás. Eso no es responsable por tu parte. Se trata de Sentir el equilibrio, el fluir, la sensación ha de ser que te sienta bien. Puedes reconocer y valorar tu esfuerzo porque sabes que era lo justo y no te desfondas. La energía movida, satisface.

También es importante darse cuenta que no es necesario que te ordenen las cosas para que hagas y pases a la acción. Se trata de Sentir, conectar con el momento, la ocasión. Sacar tu iniciativa, tu creatividad. Empoderarte en moverte cuando sientes que debes hacerlo.

Haz una lista de aquellas cosas «pecas» de escueto o te limitas a hacer lo mínimo. Desde fregar solo cuando me toca, a ser incapaz de cuidar tu habitación, o no acabar una tarea en el trabajo porque ya es la hora,…

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