El convencimiento es el aliento. Es el lienzo sobre el que se escribe. La sonrisa de aprobación de la madre.

Para adquirir convencimiento debes, por una parte, aprender a dejarte ir. No cuestionarte. No limitarte. Y por otra parte, sentir la confianza. el empuje vital hacia adelante que te invita a seguir.

El convencimiento no es una fe ciega «kamikaze».

El convencimiento es fe ciega pero porque no sabe ni controla todo, aunque se sabe que va, de alguna manera, por el buen camino, se sabe que se va protegido. Se siente en el alma esa sensación. Es un sabor especial que te hace brillar los ojos, expresar una sonrisa y donde parte el gozo de cada acción que emprendes con sentido, coherente con tu Sentir..

Es un cerrar los ojos y aprender a Sentir. Es un confiar en la Vida. Es un creer en uno mismo.

El tener convencimiento no es cegarse en una idea, en algo, sin pararse a atender, a escuchar, Sentir lo que nos rodea y a nosotros mismos.

El convencimiento del que hablamos no atropella. No es el «YO ESTOY CONVENCIDO, porque yo lo valgo«. No es una fe ciega porque estoy ciego. Es una fe ciega porque no hace falta ver.

El convencimiento se eleva y vuela, hace cosas increíbles desde la naturalidad y el equilibrio.

El convencimiento te lleva a dar el siguiente paso sin temor.

Planta cara al miedo y a la incertidumbre y juega con ventaja porque se «sabe ganador», sabe que no va a perder, sino que va a ganar en experiencias, en vivencias,…

El convencimiento cree en el Ángel de la Guarda, que eres tu mismo y te hace saltar, caminar, te lleva a la acción sin temor.

¿Cómo desarrollar mi convencimiento?

Realizando Prácticas en tu día a día: Aquellas que simulen la fe ciega. Estimulen la confianza. Te hagan moverte con los ojos cerrados. Te ayuden a fluir.

Juega a tener convencimiento. ¡Actúa como si ya lo tuvieras!. Atrévete a emprender pequeñas acciones que no dominas pero anhelas hacer con el convencimiento que las vas a llevar a cabo bien. ¡Te sorprenderás!

Un buen ejemplo:

Danzar y moverte con los ojos vendados mientras alguien te protege. ¡Esa es la sensación que debemos reaprender y anclar!


«Sigo mi intuición, me muevo libre, disfruto. Abro todos los sentidos pero se, confío y tengo la certeza de que estoy a la vez protegido y me rindo al Ser, a avanzar y vivir con alegría y gratitud, y belleza y amabilidad, y así un largo etcétera.

Venzo mis miedos, mis dudas, y fluyo con la Vida que es mi aliada»

Cuando consigues tu confianza natural, tu convencimiento en lo que haces, te vuelves un ser imparable en tu acometido legítimo y sientes como la Alegría de Vivir rebosa por tu cuerpo.

Si lo deseas, en nuestros talleres y actividades realizamos muchas prácticas en este sentido. Te animamos a que vengas.

Activa tu Chamán Interior y recupera la confianza en la Vida.

ALURA! La magia de la vida está en la alegría del corazón

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