En los momentos de conflicto de masas, donde se identifican bandos muy diferenciados y opuestos, muchas veces nos embarga la inquietud, la preocupación, de sobre como actuar ante ellos cuando las ideologías enfrentadas no resuenan para nada con nosotros, con nuestro Sentir.

Aunque algunos no nos sintamos partidarios de ninguna ideología impuesta e interesada de terceros e intentemos mantenernos ajenos y en paz, de alguna manera, en los momentos más convulsos del conflicto, nuestro entorno más directo se ve afectado queramos o no. Familiares, amigos, compañeros de trabajo, medios de comunicación, redes sociales,… tomarán partida, de forma más o menos radical, en el juego.

Como consecuencia de ello, es muy probable que nosotros nos veamos también influenciados y nos surgirán dudas de como actuar, que hacer, que decir, si tomar partido, si movilizarnos o no,… ya que nos embargaran muchos miedos: miedo a la no pertenencia, miedo al rechazo,…

Es el momento de «no actuar», pausar y sólo observar.

Aunque parezca paradójico, es un momento idóneo para activar nuestro Chamán Interior y trabajar nuestra agenda del Alma.

Se trata de observar, observar desde el propio corazón, no desde el empuje externo, la necesidad creada de tomar partida por uno u otro bando, por la necesidad creada de hacer o no hacer por el significado que desde fuera te puedan decir que tenga lo que hagas o lo que no hagas.

Lo que debes hacer es seguir ese instinto de análisis, de que el filtro pase por el propio corazón, de no seguir los flujos que se suponen de alguna manera el decantarte por una opción u otra, por un bando u otro, quizás es un caer en la trampa del juego de la no paz, del no equilibrio.

El filtro debe ser tu mismo, sin importar lo que opinen los demás. Es una oportunidad única de observar a los demás, también mostrándose como realmente son, en que estado, en que momento se encuentran, cuales son las prioridades, si dicen lo que después hacen, si tiene sentido, si hay coherencia,..

Observa, observa tu mundo, el mundo que te rodea, solo observa, no juzgues, pero obsérvate a ti mismo dentro de esa agitación y siente como es tu fluir.

Observa lo que te hace sentir bien, lo que te parece que te hace sentir bien porque coincide con algunas creencias instauradas respecto a lo que es correcto y a lo que no, respecto a cuales son los deberes, respecto al proteger y acompañar al oprimido.

La necesidad del silencio

Mira todo aquello que te mueve. Con pausa, con mucha luz, en silencio.

El silencio es lo que más hace falta en esos momentos de conflicto convulso.

Todo son alborotos, «palabras», discursos, discursos muchas veces sin sentido que no acompañan al fluir natural que puedas sentir. ¡Busca el Sentido Vital, no la lógica racional derivada de creencias interesadas!

Piensa porque decides algo, piensa, siente, las creencias, los argumentos que te hacen decidir algo y actúa en consecuencia y comprométete a observar si el resultado que obtienes era el que querías.

¡Mantén tu coherencia con tu Sentir! No te dejes arrastrar por el empuje externo ajeno a ti.

Una vez hayas observado y te hayas escuchado, ahora sí, decide que hacer y hazlo. En este caso, no hacer nada podría ser una opción, y además la opción más valiente.

¡Estate despierto.Se valiente!

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