Iniciamos una serie de vídeos de prácticas para conectar con el SENTIR, con nuestra Brújula Interior, con la Naturaleza, con nuestra Autenticidad, con las Estrellas…

Son prácticas sencillas que podemos realizar en nuestro día a día.

Ojo, si al ponerte a practicar te sientes ridículo, piensas que estoy haciendo, se presenta algún bloqueo que te impide o te propone aplazar la práctica, PERFECTO!!, aprovecha la oportunidad, detente y observa la emoción que te embarga, profundiza en las creencias que la generan, toma conciencia, no juzgues, solo observa, regístrala,..para incluso a escribir, a grabarte,…y si te deriva a que no puedes llevar a cabo la práctica, no pasa nada de nada, ya lo volverás a intentar. Pero estate muy contento y feliz contigo mismo, date un premio porque has conseguido una cosa maravillosa, tomar conciencia de una parte de tu sombra. En otros artículos, trataremos que hacer con esto.

Bueno, volvamos a la práctica con que iniciamos la serie.

A continuación os mostramos una posible práctica para establecer la Amistad con un Árbol. Lo importante de ella es presentar una actitud de ESCUCHA TOTAL permaneciendo en el PRESENTE. Tomar conciencia que ese momento es el más importante del mundo y que el SER que tienes delante tuyo es el SER más importante para ti en ese momento y anhelas atenderle. La práctica requiere la responsabilidad de mantener la relación y la discilina para llevarla a cabo.

“Elige una música que te inspire Amor, que te haga vibrar de candidez y ponla como fondo, suave, como la brisa. Si lo prefieres, puedes embargarte en la propia música de la naturaleza, del entorno. Lo que te resuene más. Lo que te inspire más. Lo que te conecte más.

 

Centrate en el momento. Realiza tres inspiraciones profundas.

 

Escoge, o déjate escoger, por aquel árbol que te llame la atención, que tengas o puedas tener proximidad, que sientas que te puede necesitar o que intuyas que te puede hacer bien.

 

Míralo. Detente a observarlo.

 

En un primer momento sobran la palabras. Sencillamente, siéntelo, admíralo como lo que es, como el Ser infinitamente bello que es, como el Ser que comporte en este Aquí y Ahora tu espacio, tu tiempo.

 

Sonríele desde el Alma. Tu su sonrisa es tu carta de presentación.

 

Respira hondo y ves pausando tu respiración, hasta acomodarla a su sentir, a su estado que embriaga calma, un vivir que por su condición natural va a otro ritmo más lento.

 

Escucha tu corazón, cómo consigue latir a ese ritmo; olvídate de todo lo demás, todo aquello que significa tu vida en su día a día… Ahora solo importáis tú y él, ese ser que tienes delante y también te observa y también respira a tu son. ¿Has visto ya sus ojos?

 

Simplemente, dile sin voz, con las palabras que fluyen del corazón que lo vas a acompañar. Y simplemente escucha.
No es por ti, es por él. Escucha sus historias. Siente sus necesidades. No deseches ningún pensamiento, sensación o idea que te llegue… No pienses en ti, no te centres en ti, no preocupes de dónde vienen esas palabras, ese sentir…

 

Piensa en que él está queriendo compartir contigo.

 

Quizás necesite más tiempo para abrirse…
Quizás te pida que regreses…
Quizás tenga sed…
Quizás tenga un triste secreto… o una bella anécdota…

 

No repares en el tiempo que compartes con él. Disfruta.

 

Cuando debas despedirte, hazlo de modo en que le hagas saber que volverás. Si puede ser, lo antes posible.

 

Pasa momentos con él.

 

Dibújalo. Regálale una canción. Facilítale que se abra a ti. Al terminar la práctica si lo sientes, dile tu nombre y quizás él te dé el suyo.
Atiéndele. Gánate su confianza…

 

Sin darte cuenta, te estarás llevando un gran regalo, una amistad natural incondicional.”

 

Esta práctica puedes ir vivenciándola con diferentes árboles. Pero ten en cuenta que deberás poder dedicarles el tiempo suficiente en tu vida. No rompas brúscamente la relación.

 

 

ALURA: La magia de la Vida está en la Alegría del Corzaón