Vivir desde el miedo, el miedo continuo proyectado, significa sencillamente que dejas de vivir en Vida.

El miedo es un mecanismo natural (emoción que nos hace mover en un estado especial) que nos previene ante una amenaza real y nos activa nuestro sentido básico de supervivencia. No obstante, en la sociedad actual, estamos acechados con amenazas proyectadas en nuestra mente sobre cosas que podrían pasar (amenazas que lo más probable es que nunca nos pasen) y que hacen que se mantenga activado en nosotros el estado de miedo constante y por lo tanto vivimos en modo supervivencia sin ser realmente conscientes de ello.

Cuando estas en modo supervivencia (estado de miedo), entras en modo automático y tus patrones de respuesta programados se activan de manera inconsciente. Tú parte consciente queda relegada a un segundo plano. En general, cuando estás en modo pánico, no es momento de Sentir y discernir, solo de actuar rápido,…casi sin pensar. De alguna manera, activar el miedo en nosotros es una manera de limitarnos nuestros libre albedrío.

El miedo nos desconecta de nuestro yo.

No pasa nada por vivir durante unos momentos bajo el miedo mientras dure la amenaza real y la hayamos superado. Esto por lo general, no debería durar mucho tiempo (p.e. no más de 30 minutos) y se debería dar muy esporádicamente a lo largo de nuestra vida.

El problema surge cuando vivimos constantemente bajo la influencia del miedo en base a amenazas irreales, proyectadas.

Muchas personas viven en el miedo continuo sin saberlo. Se ha instaurado tanto en su día a día, que no son conscientes de su existencia. Entonces,…¿Cómo saber si vivo desde el miedo proyectado el mayor tiempo de mi día a día?

A continuación os mostramos algunos síntomas, que si hacéis auto-observación e introspección, os puede servir de referencia:

Algunos síntomas de que posiblemente vivas bajo el estado de miedo

Si te sientes paralizado, con la sensación de que no avanzas.
Si te sientes a la deriva.
Si no sientes el impulso vital.
Si vives sin propósito.
Si no te atreves a dar pasos.
Si siempre estás a la defensiva, como protegiéndote.
Si no aceptas la incertidumbre.
Si no permites equivocarte, ni rectificar.
Si tu vida es sombría, sin risas.
Si evitas tomar decisiones. Si dejas que sean los demás los que dirigen tu vida.
Si siempre haces y dices lo mismo, evitando cualquier innovación.
Si te dejas llevar en masa hacia un mismo sitio colectivo y cedes en no tener ideas diferentes ni actuar alternativamente para de esta manera «encajar» o evitar «no encajar».
Si te sientes limitado.
Si vives por los ojos  o por la mente pero no experimentas, ni juegas, ni amas, ni sonríes,…
Si te quedas en un plano pasivo.
Si ya no te permites soñar, ni tener metas.
Si priorizas el sobrevivir al VIVIR.
Si no tienes tus momentos de paz, armonía, felicidad en tu día a día.
Si nunca te arriesgas. Si crees que todo está hecho.
Si no te valoras y te estimas.
Si te quedas estancado tú y estancas a tu entorno. Si no respetas el cambio en tu mundo.
Si no te esfuerzas.
Si no estás determinado a cambiar de actitud, a evolucionar y transformarte con la vida.
Si no hablas cuando debes hablar. Si otorgas.
Si en tu vida no hay alegría, ni plenitud, ni canciones. Si te sientes apagado, ahogado.
Si no te escuchas. Si no te analizas.
Si estas preocupado por todo: por lo que va a pasar, por el que dirán, en lugar de ocuparte de crear lo que sientes, lo que anhelas, lo que la comunidad necesitas y solo tú puedes aportar.
Si has dejado de confiar. De creer en ti, de tu poder, tu fuerza.
Si no conectas con tu sabiduría…

Si tienes algunos de los síntomas anteriores, seguramente, has dejado de VIVIR y sobrevives desde el miedo.

Lo más habitual, o lo más esperado es que hubiésemos empezado a hablar de los síntomas físicos, que nos alertan que vivimos con miedo: el estrés, las palpitaciones, los ahogos, las contracturas, los agarrotamientos,la sudoración, el dolor generalizado,..

No en vano, el miedo, te desconecta de tu Sentir. Rompe el equilibrio. Nos descontrola y por ende, nos baja el sistema inmunitario como preámbulo a la enfermedad.

El miedo nos precipita a tomar decisiones incorrectas. Nos estresa la vida y otras veces, nos paraliza y en nombre de la prudencia nos impide aventurarnos a VIVIR.

El miedo y la desconexión que acarrea está en el fondo en el origen de nuestra enfermedad, que no es otra cosa que la carencia de equilibrio.

La vida nos ofrecerá situaciones de amenaza reales que serán muy puntuales y que el miedo nos ayudará a solventar. Observa la naturaleza,…¿ves que los seres vivos están en estado de miedo constantemente?. El problema está en que el mundo actual nos proyecta continuamente (p.e. medios comunicación), situaciones mentales que generan la sensación de amenaza y por lo tanto activa nuestro miedo de forma natural.

Atrévete a desenmascarar las amenazas falsas, irreales, proyectadas

Por tanto, ¡Párate! ¡Activa tu Sentir! Descubre tus miedos. El miedo forma parte de nosotros. Puede ser una herramienta útil si lo aceptas como lo que es, un estado de alarma que nos va a servir para ahondar en nuestros problemas. Es una oportunidad para encararnos a ellos para afrontarlos.

Una vez descubres, ahondas en tu memoria, en tu sentir y ves que es lo que te frena, a que temes, o cual es el detonante de tus miedos, podrás analizarte y sincerarte y entonces decidir como actuar y empezar a dar tus primeros pasos para vencer ese miedo tantas veces recreado y magnificado.

¿Por qué en lugar de dar por hecho que el futuro es nefasto, e inamovible, no decides visualizar en positivo, en base a tu ahora y al día a día que estás dispuesto a construir para transformar lo que tienes?

En caso de que efectivamente lo peor pasase ya te tocará lidiar con ello si finalmente es real y reaccionarás con lo que sea conveniente. Pero hasta entonces, ¿Por qué te permites vivir tu temor por anticipado haciéndolo realidad y recreándolo?

No te limites. Todo está a tu alcance. Cualquier cosa es posible si tú Sientes que forma parte de ti o de tu camino. No lo rechaces. No lo impidas. Que no decidan por ti. No otorgues poder al exterior.

Se consciente que un gran parásito de negatividad vive en ti. Busca tu verdad y no temas VIVIR. Muchas veces ese es el gran miedo. ¿Y si me equivoco?¿Y si no sale a la perfección?¿Y si…? y mientras tanto, corre el tiempo y corre la vida. Ahora es tu momento. Siéntete y vive acorde a lo que siente tu corazón en esencia. No seas cobarde de enfrentarte a cualquier imposición, tradición, por muy histórica o común a la mayoría que sea que te incite a someterte, limitarte, bloquearte…

Libérate de tus miedos, poco a poco. Empezando por hacer algo que nace de tu Sentir y no te atreves.

Cuando lo hayas hecho vas a estar mejor y poco a poco vas a recuperar la valentía para VIVIR.

No temas ser tú. No temas experimentarte en lo que eres. No temas Sentir en plenitud la vida.

Si el que vive tu vida es una versión  alejada de lo que tu eres en esencia, nada tiene sentido.

No esperes a mañana y siente el Poder del Sentir en tu día a día que no es otra cosa que elegir la Alegría de Vivir en lugar del Miedo.

ALURA: La magia de la vida está en la Alegría del Corazón

 

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