En los últimos tiempos podemos observar un interés especial (quizás siempre haya sido así en todos los tiempos) por un inminente contacto oficial con seres extraterrestres. Podemos observar como muchos canales de YouTube de investigadores sobre el tema que proclaman (desde ya hace bastantes años) que es un hecho irrefutable que somos visitados desde la antigüedad por seres de otros planetas y que están a punto de mostrarse a la humanidad de forma abierta. Incluso en canales abiertos de televisión se emiten series sobre este tema.

Nosotros observamos este fenómeno y nos divierte mucho la posibilidad de que existan seres por doquier en nuestro universo, de igual manera que nos apasiona y maravilla conocer las diferentes culturas de nuestro propio planeta Tierra.

Creemos que es de ilusos pensar que somos la única forma de vida con inteligencia y tecnología «avanzada» que existe en este videojuego que es la Vida. Es tan inocente como pensar que somos el último eslabón de inteligencia avanzada que ha existido en este planeta  como nos intenta mostrar y adiestrar la versión oficial de la historia. Sólo hace falta ver los numerosos vestigios que están a la vista de todos para ver que,como mínimo, habían civilizaciones mucho más avanzadas que la actual en tiempos anteriores (Pirámides de Egipto, Pumapunku en Bolivia, Gobekli Peke en Turkia,y así un largo etcétera) que realizaban construcciones con una precisión y unas dimensiones extraordinarias que hoy en día son prácticamente imposible realizar con la tecnología actual.

Pero bueno, no nos cuestionamos nada y seguimos creyendo en la versión oficial y cuando vemos esas construcciones seguimos viendo en nuestra mente miles y miles de esclavos moviendo rocas que son imposibles de mover actualmente.

Ahora bien, no es propósito de este artículo hablar o cuestionar sobre la existencia de seres extraterrestres, pero sí una pequeña reflexión sobre lo que hay de fondo en nosotros sobre el deseo o rechazo cuando buscamos/encontramos la sentencia:

¡Qué vienen los extraterrestres!

Para los que avisan constantemente sobre la posibilidad del extraordinario evento: ¿Qué buscas con esta cuestión? ¿Alarmar?¿Avisar de que algo extraordinario va a ocurrir?¿Te has parado a observar tu entorno, el mundo que te rodea?¿Lo has hecho a fondo?¿Con conciencia?

Si es así, te darás cuenta de que lo extraordinario, lo maravilloso, ya se encuentra junto a ti ¡y tantas veces somos incapaces de darnos cuenta del valor que tiene!

Parece que todo es mejor, es importante, si viene de fuera.

Por otro lado, para los que rechazan sin dar ninguna posibilidad:¿Por qué nos alarma la diferencia? Porque somos incapaces de aceptar el beneficio de la diversidad.

Lo diferente nos asusta.

Por otra parte, nos pasamos la vida mirando al cielo y esperando milagros. Párate un momento y mira a tu alrededor, mírate a ti, y verás un extraterrestre en persona. Tú ya tienes los superpoderes. Tu ya pareces fuera de este mundo por la manera como te has aislado de la naturaleza de tu propio planeta.

El ¡que vienen los extraterrestes! es como el ¡que vienen los americanos!. Todos preparados para un acontecimiento superior que quizás no se va a producir, porque realmente, ¡QUÉ MÁS DA!.

Nos pasamos la vida esperando, preparando el patio para las visitas dejando de lado el interior de nuestra casa y moviéndonos solo por la esperanza de que algo extraordinario se produzca, sin darnos cuenta de que la clave está  en nosotros, en pasar a la acción, mirarnos los unos a los otros y darnos cuenta de lo que somos en realidad, de todo nuestro potencial.

¿A que definimos en el fondo como extraterrestre? ¿Quizás para algunos al que creemos superior a nosotros porque no sabemos valorarnos a nosotros mismos?

¿Quizás para otros, el extraterrestre (que puede vivir en la tierra) implica un cambio de percepción de las cosas y no se acepta cambiar?

Deja ya de esperarlo o de negarlo. ¡Los extraterrestres ya están aquí! ¡DISFRÚTALO!¡DIVIERTETE! ¡Tienes todo un planeta que conocer!

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